PSG se consagra campeón de Ligue 1 con récord histórico
En un partido que olía a sentencia desde que se reprogramó, PSG viajó a casa de Lens sabiendo que tenía en las manos mucho más que tres puntos. Era el último obstáculo real hacia el título. Un duelo directo entre primero y segundo. Una victoria significaba acabar, por fin y de manera matemática, con cualquier suspense en la Ligue 1.
Lo hicieron con frialdad quirúrgica: 0-2, trabajo hecho, trofeo asegurado.
Kvaratskhelia silencia a Lens
El choque arrancó con la tensión propia de una final encubierta. Lens, empujado por su estadio y por la remota esperanza de alargar la pelea, salió con energía, dispuesto a discutirle el trono al gigante parisino.
Pero el margen de error ante este PSG es mínimo. Y Khvicha Kvaratskhelia lo dejó claro.
El georgiano, uno de los atacantes más determinantes del continente, apareció en el momento clave para abrir el marcador y apagar el ruido local. Un golpe directo al corazón de Lens y a la narrativa de una liga aún viva. Con su gol, el partido cambió de tono: de pulso abierto a control calculado.
Lens no se rindió. Se lanzó a por el empate, a por esa diana que mantuviera con vida la ilusión hasta la última jornada. Encontró ocasiones, encontró espacios, encontró momentos. No encontró el gol.
Safonov, el muro invisible
Ahí emergió otra figura decisiva: Matvey Safonov.
El guardameta de PSG firmó una actuación de campeón. Cuatro paradas de altísimo nivel, cuatro manos que sostuvieron el plan de su equipo cuando Lens amenazaba con reengancharse al partido y al campeonato.
Cada intervención de Safonov reforzaba la sensación de inevitabilidad. PSG no solo domina con talento y pegada; también sabe sufrir, cerrarse y resistir cuando la noche lo exige. Lens chocó una y otra vez contra un muro que no cedió ni un centímetro.
Mbaye pone el sello al título
Con el reloj acercándose al final, el encuentro parecía encaminado a un 0-1 tenso, incómodo, siempre abierto a un giro inesperado. Pero este PSG prefiere cerrar las historias, no dejarlas a medias.
En el tiempo añadido apareció Ibrahim Mbaye, la joven perla, para firmar el 0-2 y acabar con cualquier atisbo de duda. Un gol con sabor a confirmación, a cambio generacional dentro de un proyecto que no deja de ganar pero que ya empieza a mostrar sus nuevas caras.
Con ese tanto, el título dejó de ser una cuestión de cálculo para convertirse en una certeza oficial.
Cinco seguidas, una era sin precedentes
El triunfo en Lens no es solo otra vuelta olímpica para el club de la capital. Marca un antes y un después en la historia de PSG.
Son ya cinco títulos consecutivos de Ligue 1, una racha que rompe el anterior récord del propio club, aquel ciclo de cuatro ligas seguidas entre 2012 y 2016. Este PSG se ha colocado por encima incluso de su primera gran versión bajo Qatar Sports Investments.
Desde la llegada de QSI en agosto de 2011, el dominio es abrumador: 12 campeonatos en 15 temporadas. Una hegemonía que ha redefinido el mapa del fútbol francés.
Los números son contundentes. PSG suma ahora 14 títulos de la máxima categoría, cuatro más que el histórico Saint-Étienne. Desde el desembarco catarí, solo tres equipos han logrado interrumpir el monopolio parisino: el Montpellier de Olivier Giroud en 2012, el Monaco de Kylian Mbappé en 2017 y el Lille de 2021. Tres excepciones en década y media de control casi absoluto.
Esta racha actual de cinco años seguidos sugiere algo más que superioridad: apunta a una brecha que no deja de crecer entre PSG y el resto.
Una liga decidida, una carrera aún abierta
Con el título ya cerrado, la Ligue 1 no se queda sin alicientes. PSG y Lens tienen asegurada su presencia en la próxima fase de liga de la renovada Champions League, con 76 y 67 puntos respectivamente. Objetivo europeo cumplido para ambos.
Detrás, la batalla cambia de tono pero no de intensidad. Tercera y cuarta plaza se han convertido en el nuevo botín codiciado. Lille marcha tercero con 61 puntos, Lyon aprieta con 60 y Rennes se mantiene al acecho con 59. Tres equipos en tres puntos, a las puertas del desenlace.
Mientras el campeón ya piensa en cómo prolongar esta dinastía, el resto del país pelea por no quedar reducido a mero espectador. La pregunta ya no es quién puede frenar a PSG este año. La cuestión es otra, mucho más incómoda para todos los demás: quién será capaz de hacerlo alguna vez.





