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Raheem Sterling se declara culpable de conducción peligrosa y posesión de óxido nitroso

Raheem Sterling, exinternacional inglés y uno de los atacantes más influyentes de su generación, se sentó este martes en el banquillo del juzgado de magistrados de Basingstoke y reconoció los cargos: condujo de forma peligrosa un Lamborghini Urus en varias autopistas británicas antes de estrellarse el 28 de mayo.

El jugador de 31 años se declaró culpable de conducción peligrosa en la M25, la M3 y la A327, un recorrido temerario que terminó en colisión. También admitió la posesión de seis cápsulas de óxido nitroso destinadas a inhalación recreativa —clasificado como droga de clase C— y de negarse a facilitar una muestra a las autoridades.

Sterling acudió al tribunal de Hampshire vestido con chaqueta de traje negra, pantalones negros, zapatos negros y una camiseta oscura. Entró en la sala con la misma calma con la que tantas veces ha encarado a los defensas, pero esta vez sin balón, sin camiseta y sin escudo que le protegiera.

La policía de Hampshire and Isle of Wight había detallado previamente que los cargos derivan de un accidente de un solo vehículo en la M3 en dirección sur, cerca del enlace de Minley, el 28 de mayo. No hubo otros coches implicados ni se registraron heridos, un matiz que atenúa el balance del incidente, pero no el alcance del comportamiento del futbolista.

El caso irrumpe en la biografía de un jugador con un palmarés notable y una trayectoria marcada tanto por sus goles como por su activismo. Sterling firmó 20 tantos en 82 partidos con la selección de Inglaterra y fue pieza clave en el equipo de Gareth Southgate que alcanzó las semifinales del Mundial 2018 y la final de la Eurocopa 2020.

Su historia deportiva arranca en la academia del QPR, desde donde dio el salto a la élite con el Liverpool, club en el que debutó como profesional. En 2015 fichó por el Manchester City y se convirtió en uno de los símbolos del proyecto de Pep Guardiola: cuatro títulos de Premier League, cinco League Cups y una FA Cup en 2019 resumen su etapa de éxito en el Etihad.

Después llegó el cambio de rumbo. En 2022 se marchó al Chelsea, pero su protagonismo se fue diluyendo hasta acabar la temporada 2024-25 cedido al Arsenal. Este año puso punto final a su etapa en Stamford Bridge y firmó un contrato de corta duración con el Feyenoord hasta el final de campaña. Ahora mismo se encuentra sin club, con su futuro deportivo abierto y, desde hoy, con un frente judicial añadido.

Más allá del césped, Sterling también había construido una imagen de referencia social. En 2021 fue nombrado MBE en la lista de honores del cumpleaños de la reina por sus servicios a la igualdad racial en el deporte, tras encabezar campañas contra el racismo y la discriminación y denunciar de forma firme los abusos dentro y fuera de los estadios.

El contraste entre el reconocimiento institucional y la escena de un Lamborghini destrozado en la autopista es brutal. La siguiente decisión ya no se tomará en un banquillo de suplentes, sino en un estrado judicial, mientras el fútbol europeo observa qué rumbo tomará ahora la carrera —y la vida— de Raheem Sterling.