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Rangers acelera su reconstrucción con nuevos fichajes

Rangers entra en la recta decisiva del verano con el acelerador pisado. La llegada del defensa Olwethu Makhanya desde Philadelphia Union ha sido solo el primer movimiento de una operación mucho más amplia: el club de Ibrox se prepara para incorporar hasta cuatro jugadores más, pero antes tendrá que hacer hueco. Y eso significa salidas, varias, y algunas dolorosas.

Salidas que abren la puerta a una nueva era

El flujo de jugadores ya ha empezado a invertirse. Oliver Antman ha cerrado su traspaso al Anderlecht belga, primer indicio de que la plantilla que Derek McInnes ha heredado no será la misma que termine el mercado.

Nedim Bajrami, por su parte, está muy cerca de poner rumbo a la Saudi Pro League. Su marcha dejaría aún más vacíos en ataque y en la zona de creación, pero también liberaría margen salarial y de plantilla para los refuerzos que el técnico ha puesto en la parte alta de su lista.

Porque el mensaje desde dentro del club es claro: McInnes quiere dinamita por fuera.

Dos extremos como prioridad absoluta

Rangers necesita desborde, gol y amenaza constante desde las bandas. No es un capricho estético, es una urgencia competitiva. El plan pasa por incorporar dos extremos antes de que se cierre la ventana de fichajes. Dos jugadores capaces de cambiar el ritmo de los partidos, de estirar al equipo y de ofrecer variantes ante defensas cerradas.

Esa carencia en los costados ha marcado demasiado las últimas campañas. El nuevo técnico no quiere repetir el mismo guion.

La defensa, bajo revisión total

Mientras los focos apuntan a los hombres de ataque, la pizarra de McInnes también señala con trazo grueso la línea de atrás. El club pretende sumar dos defensas más para apuntalar una zaga que podría perder a una pieza importante: John Souttar está ampliamente considerado como uno de los candidatos más firmes a salir.

La posible marcha de Souttar obliga a actuar con rapidez. La idea es que las nuevas incorporaciones defensivas lleguen lo bastante pronto como para adaptarse al equipo antes de que el calendario se vuelva implacable.

El centro del campo, en pausa… salvo gran venta

El centro del campo, por ahora, no encabeza las prioridades. Otro mediocentro solo entrará en escena si Rangers logra dar salida a jugadores como Connor Barron, Mo Diomande o, en un escenario muy distinto, Nico Raskin.

Esa situación frena cualquier movimiento inmediato por Jens Herto Dahl, del Tromso. El interés existe, pero está condicionado. Sin hueco ni ingresos, no habrá avance.

Y ahí aparece el nombre que puede cambiar el tablero del mercado: Nico Raskin.

Raskin, la llave de un mercado millonario

Si hay una operación capaz de redefinir el verano de Rangers, es la del centrocampista belga. Nico Raskin está tasado en más de 20 millones de libras y no le faltan pretendientes: Villarreal y otros clubes europeos siguen muy de cerca su situación.

Una venta en esas cifras supondría el mayor impulso económico del mercado para el club. Con ese dinero, McInnes tendría margen para remodelar la plantilla con mucha más profundidad, reforzando no solo las bandas y la defensa, sino también otras zonas si el calendario y las competiciones lo exigen.

Pero sería también un golpe emocional para la grada. El equilibrio entre competitividad inmediata y sostenibilidad económica vuelve a ponerse a prueba en Ibrox.

El reloj aprieta: Dundee United y un calendario feroz

El contexto no da tregua. Rangers abre la nueva Premiership este viernes por la noche ante Dundee United en Tannadice. El balón echará a rodar mientras el mercado aún hierve.

McInnes ha dejado claro dentro del club que quiere las nuevas caras cuanto antes. No se trata solo de fichar, sino de integrar. El técnico sabe que el equipo afrontará un calendario exigente, con compromisos domésticos y europeos que no permiten periodos largos de adaptación.

El verano ya ha traído cambios, pero el entrenador insiste en que el trabajo está lejos de terminar.

Un equipo en transición, un proyecto bajo la lupa

La sensación es de tránsito, casi de reconstrucción acelerada. McInnes hereda un vestuario en plena transformación y su objetivo es sencillo de enunciar, complejo de ejecutar: que Rangers compita por todo desde ya.

Con algo más de un mes por delante antes del cierre del mercado, la mirada en Ibrox se concentra en dos frentes muy claros: calidad y profundidad en las bandas, solidez y recambios fiables en la defensa.

La afición espera que los fichajes lleguen a tiempo para impactar desde el arranque de la temporada. El club, respaldado por el grupo propietario 49ers, se prepara para unas semanas decisivas.

El balón empezará a dictar sentencia en Tannadice. El mercado, en silencio pero con la misma crudeza, dirá hasta dónde puede llegar este nuevo Rangers.