Raphinha enciende y apaga alarmas en el Barcelona
Raphinha llegó este viernes a la Ciudad Deportiva Joan Gamper con una preocupación clara: ese pinchazo en el muslo derecho que arrastraba desde la concentración con Brasil. El extremo del Barcelona, uno de los hombres más desequilibrantes de la plantilla, necesitaba respuestas rápidas. Y las obtuvo.
Los exámenes médicos realizados por el club confirmaron lo que en el vestuario deseaban escuchar: no hay lesión muscular grave. Se trata de un edema en el muslo derecho, una dolencia molesta, pero lejos del peor de los escenarios. Según informó Sport, las pruebas descartaron una rotura, un dato que alivia de inmediato a Hansi Flick y a todo el cuerpo técnico.
La alarma había saltado durante el parón de selecciones. Raphinha disputó completo el primer amistoso con Brasil y jugó los primeros 45 minutos del segundo. Fue ahí cuando apareció el dolor. A partir de ese momento, cada informe que llegaba a Barcelona se leía con lupa.
Mundo Deportivo fue un paso más allá al detallar el impacto de los resultados dentro del club: auténtico suspiro de alivio en los despachos y en el banquillo. El diagnóstico permite que el brasileño esté disponible para el partido de La Liga de este sábado ante el Getafe, un duelo siempre incómodo y físico, donde su velocidad y agresividad en el uno contra uno pueden marcar diferencias.
Raphinha pasó por todos los controles habituales en la Ciudad Deportiva, y el mensaje final fue claro: las sensaciones son buenas. En el club ya manejaban cierto optimismo gracias a las palabras del propio jugador durante el parón, pero nadie quería confiarlo todo a las percepciones. Había que ver las imágenes, medir, comprobar, descartar.
Las pruebas lo confirmaron y el plan se activó al instante. Flick respira, pero no se relaja. El brasileño estará disponible, sí, aunque el cuerpo técnico no piensa forzar ni un milímetro más de lo necesario. La idea es mimarlo durante los próximos días, dosificar esfuerzos y evitar cualquier riesgo innecesario en un tramo de temporada en el que el calendario no da tregua.
El lunes, cuando el Barcelona vuelva a los entrenamientos tras el compromiso liguero, empezará una nueva fase: gestionar a Raphinha con bisturí, minuto a minuto, sesión a sesión. Porque el susto ya ha pasado, pero el mensaje interno es inequívoco: el Barça no puede permitirse perder a uno de sus puñales justo cuando la temporada empieza a apretar de verdad.






