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Rashford y la negociación entre Roma y Manchester United

El nombre de Marcus Rashford ha aparecido en las conversaciones entre Roma y Manchester United. No como protagonista del verano, sino como una ficha tentadora en una operación muy distinta: el posible traspaso de Manu Kone. La idea ha agitado titulares en Italia, pero la realidad económica la enfría casi al instante.

Kone, el activo que puede financiar el verano de Roma

Kone, centrocampista de Roma e internacional francés, se ha ganado miradas importantes tras su actuación en el Mundial 2026. Entre esos clubes atentos está Manchester United, que ve en él un refuerzo para el centro del campo, pero no a cualquier precio.

Según las últimas informaciones de La Gazzetta dello Sport, Roma calcula que puede ingresar alrededor de 60 millones de euros por Kone. Una cifra clave para cuadrar las cuentas y aliviar la presión del Fair Play Financiero. El club italiano sabe que vender bien este verano puede marcar su margen de maniobra para toda la temporada.

El problema es que en Old Trafford no hay consenso. La misma fuente apunta que la dirección deportiva de Manchester United no está unida en la idea de desembolsar 60 millones por el francés. Gusta el jugador, no tanto el coste. Por eso el club inglés ya trabaja para rebajar la exigencia de Roma.

La carta Rashford sobre la mesa

En ese tira y afloja surge Rashford. La Gazzetta dello Sport asegura que Manchester United ha valorado la posibilidad de incluir al delantero inglés en las conversaciones para Kone. Un nombre pesado, un gesto que, en teoría, podría suavizar la negociación.

Sobre el papel, suena a oportunidad histórica para Roma: un internacional inglés, en plenitud de edad, con experiencia en grandes escenarios, llegando a la Serie A. En la práctica, el escenario se derrumba al mirar los números.

Rashford percibe alrededor de 10 millones de euros netos por temporada, más unos 2,5 millones en bonus. Ese paquete salarial lo convertiría, con diferencia, en el jugador mejor pagado de la Serie A. Un listón que Roma, con su estructura actual, no está en disposición de asumir sin romper su equilibrio interno.

Un sueño a préstamo… y aún así carísimo

Consciente de esa barrera, Roma no piensa en un traspaso definitivo, sino en un préstamo inicial. Un movimiento que reduciría el riesgo deportivo y financiero, y que permitiría al club italiano probar el encaje del jugador en el proyecto antes de cualquier decisión a largo plazo.

Pero incluso ese escenario se complica. Según las mismas informaciones, para que la operación fuera mínimamente viable, Manchester United tendría que seguir pagando una parte muy importante del sueldo de Rashford durante la cesión. Y ahí es donde la lógica económica del club inglés choca de frente con la ilusión romana.

Ceder a uno de sus jugadores franquicia, asumir buena parte de su ficha y, al mismo tiempo, intentar cerrar un acuerdo ventajoso por Kone: el rompecabezas no encaja. Lo que hoy se discute en los despachos se parece más a un ejercicio de imaginación que a una negociación cercana a concretarse.

Roma necesita vender para respirar. Manchester United quiere comprar, pero no a cualquier precio. Entre medias, el nombre de Rashford flota como una posibilidad tan atractiva como irreal. Y mientras los números sigan mandando, la Serie A tendrá que seguir viendo al inglés desde la distancia.