Raúl Asencio y la prueba de Mourinho en el Real Madrid
El verano en el Real Madrid ya venía cargado: el regreso inesperado de José Mourinho, el culebrón del futuro de Vinicius Junior, dudas en el mercado. Pero el caso más delicado esperaba en silencio en la defensa: Raúl Asencio.
Una madrugada, un Porsche y un límite traspasado
La historia estalló lejos del césped. Madrugada del 16 de agosto, en el sur de Gran Canaria. Asencio conducía un Porsche Macan GTS cuando, alrededor de las 6:30 de la mañana, fue detenido en un control de alcoholemia.
El resultado no admitió interpretación: dio positivo en la prueba inicial y también en la segunda. Según informó el medio canario Atlántico Hoy, los test marcaron 0,90 y 0,88 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Más del triple del límite legal en España, fijado en 0,25 mg/l.
La respuesta judicial fue inmediata. El jugador fue citado a un juicio rápido y salió de allí con una multa de 14.400 euros —120 euros al día durante cuatro meses— y una sanción de ocho meses sin carnet de conducir. Un golpe público, directo, imposible de maquillar.
Y lo peor es que no era el único frente abierto.
Un día, dos tribunales y un pasado que no se borra
El juicio por el positivo en alcoholemia llegó apenas un día antes de que Asencio tuviera que presentarse de nuevo ante la justicia por otro procedimiento: la difusión de un vídeo de contenido sexual grabado supuestamente en 2023 por tres excompañeros de la cantera del Real Madrid.
La acusación sostiene que el defensa mostró en su móvil imágenes explícitas de dos mujeres denunciantes a otra persona. Asencio, según las informaciones publicadas, se disculpó en privado con ambas y les pagó una compensación económica. Ellas le habrían perdonado. El caso, sin embargo, deja una sombra evidente sobre su imagen y su madurez.
Para Mourinho, que acaba de aterrizar en el banquillo blanco con un contrato de tres años y una reputación construida sobre el control del vestuario, el contexto no puede ser más complejo.
Castigo interno y confianza rota
En el club no han mirado hacia otro lado. El Real Madrid ha abierto un expediente disciplinario interno por el episodio de la conducción bajo los efectos del alcohol. La entidad estudia el grado de gravedad y la sanción que aplicará al jugador.
Sobre la mesa hay varias opciones: una multa económica o algún otro tipo de castigo disciplinario antes de permitirle una reintegración plena al grupo. Nada está cerrado, pero el mensaje es claro: lo que ha pasado tiene consecuencias.
Según Defensa Central, Asencio es plenamente consciente de la magnitud de sus errores en los últimos años y está decidido a dejar atrás esa etapa para centrarse por completo en el fútbol. Lo necesita. Y lo sabe.
La confianza, sin embargo, no se recupera con una frase.
Informaciones recientes apuntan a que el Real Madrid llegó a valorar seriamente su venta este verano. Solo una lesión habría frenado la posibilidad de escuchar ofertas. El margen de maniobra del defensa se ha estrechado al máximo.
Cara a cara con Mourinho
Con ese contexto de fondo, Asencio habría pedido un encuentro personal con José Mourinho. Un cara a cara necesario. Ahí, según las mismas informaciones, el jugador se comprometió a centrarse de manera absoluta en su carrera, a mejorar su rendimiento y a dejar definitivamente atrás los episodios extradeportivos que han marcado su nombre en los últimos meses.
Mourinho conoce bien este tipo de situaciones. Ha gestionado vestuarios con egos enormes, talentos indomables y carreras al borde del abismo. Pero el portugués también exige disciplina, compromiso y fiabilidad. No regala segundas oportunidades: las pone a prueba.
El futuro inmediato de Raúl Asencio pasa por ese examen silencioso, sin focos, en los entrenamientos, en el día a día del vestuario, en su comportamiento fuera del campo. El expediente del club, la sanción judicial y los errores recientes pesan. Pero el balón, al final, no entiende de excusas.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará el arrepentimiento para que el Real Madrid vuelva a confiar en él?






