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Reijnders explica su decisión de dejar el City por Al Qadsiah

En Ámsterdam, lejos del brillo del Manchester City y del nuevo lujo de Arabia Saudita, Tijjani Reijnders habló sin rodeos. El centrocampista de la selección neerlandesa explicó por qué dejó la élite europea para fichar por Al Qadsiah en un traspaso que sacudió el mercado: 61 millones de euros y un contrato que ronda los 100 millones en cuatro años.

No fue solo dinero. También fue fútbol. Y rol.

El jugador de 28 años confesó que nunca terminó de encajar en la función que le pedían en el City. Él se ve como un mediocentro dinámico, con recorrido, capaz de conectar defensa y ataque. Sin embargo, se vio empujado cada vez más hacia una posición de mediapunta, más adelantado, más encorsetado.

“En pretemporada noté que las cosas iban de nuevo en esa dirección en el City, y empecé a pensar si quería otra temporada así”, reconoció ante los medios mientras la selección se prepara para el duelo de Nations League del jueves contra Alemania. La respuesta fue clara: no.

Del desencanto en Manchester al proyecto saudí

A partir de ahí, todo se aceleró. El club inglés le abrió la puerta y Reijnders empezó a escuchar ofertas. La llamada que lo cambió todo llegó desde la Saudi Pro League. Al Qadsiah, con Brendan Rodgers al mando, le ofrecía algo más que un salario descomunal.

Reijnders admitió que, al principio, veía el paso a Arabia Saudita como un final anticipado a su carrera al máximo nivel. “Creo que mucha gente tiene la idea de que tu carrera como futbolista de élite se acaba cuando haces un movimiento así. Yo al principio también lo sentía así”, confesó.

Rodgers se encargó de desmontar ese prejuicio. En las conversaciones con el técnico, el neerlandés encontró un relato distinto: unos años de buen fútbol, protagonismo y un posible regreso a Europa todavía en buena edad competitiva. “Dijo que podía tener tres o cuatro años muy agradables aquí y luego volver a Europa. Hay suficientes ejemplos de eso ahora. Ese es también mi objetivo”, explicó.

Arabia, dinero y prestigio deportivo

Reijnders no se escondió al hablar del componente económico. Los informes sitúan su contrato en torno a los 100 millones de euros por cuatro temporadas. Una cifra que cambia una vida. O varias.

“Siempre puedes ponerte moralista, pero creo que todo el mundo diría que sí a eso”, soltó, sin adornos. Y fue más allá: “No quiero tener que trabajar más después de mi carrera. No lo necesitaba tampoco después del City, pero ahora también puedo asegurar bien a las futuras generaciones de mi familia. Si esta elección significa que mis nietos también pueden vivir cómodamente, ¿por qué no lo haría?”.

Su decisión no solo se apoya en el dinero. Reijnders defendió el nivel competitivo de la Saudi Pro League, cada vez más poblada de grandes nombres. “Con todos los grandes nombres, en realidad valoro la liga saudí por encima de la Eredivisie”, afirmó. Y lanzó un mensaje a los críticos: “Si la gente quiere juzgar el fútbol allí, primero debería verlo”.

Entre Alemania y Arabia, una carrera en cruce de caminos

Mientras Países Bajos se alista para enfrentarse a Alemania en la Nations League, Reijnders se mueve en un punto de inflexión. Deja atrás la estructura de uno de los gigantes de Europa para convertirse en pieza central de un proyecto emergente en Arabia Saudita.

No es una retirada dorada. Es una apuesta. Por su rol, por su cuenta bancaria y por una carrera que, según él mismo, todavía tiene un billete de vuelta al fútbol europeo. La cuestión es si, cuando llegue ese momento, el fútbol de élite abrirá de nuevo la puerta con la misma facilidad con la que el City se la cerró.