Logotipo completo Cancha Firme

Richarlison en la cuerda floja: De Zerbi habla de su futuro

Tottenham se marchaba del césped con una sonrisa tras vencer 2-1 a Chelsea en un amistoso en Sídney. Richarlison había decidido el partido con un toque sencillo, casi rutinario, a media hora del final. Parecía una noche plácida de pretemporada.

Hasta que habló Roberto De Zerbi.

El técnico italiano, aún con el eco del triunfo en los oídos, dejó caer una frase que heló el ambiente alrededor del brasileño: el futuro de Richarlison en el club está, como mínimo, en el aire.

“Como jugador, como persona, es increíble en su actitud y comportamiento, pero al final tenemos que respetar lo que él quiere hacer”, explicó De Zerbi ante los medios, recordando que al delantero le queda solo un año de contrato y que no hay conversaciones abiertas sobre una renovación.

Y ahí está el nudo del asunto. Richarlison, de 29 años y en el club desde 2022, envía señales contradictorias. “A veces dice que quiere quedarse, a veces que quiere irse. No hay ningún problema. Es un tipo encantador”, insistió el entrenador, subrayando que el brasileño mantiene un nivel de compromiso intachable en el día a día.

El dilema del ‘9’

La encrucijada no es menor para Tottenham. Richarlison firmó 12 goles la temporada pasada. No fue racha ni casualidad, según De Zerbi. “Siente el camino hacia el gol”, resumió, casi como una advertencia hacia cualquiera que piense que encontrar un sustituto será cuestión de mercado.

“Encontrar otro delantero como Richarlison no es tan fácil”, remarcó. “Richarlison marca goles y sabe el camino. El nuevo delantero, no lo sabemos. El otro delantero, no lo sabemos”.

El mensaje es claro: si el brasileño decide marcharse, Spurs se asoman a un vacío delicado en la punta del ataque. De Zerbi no dramatiza, pero tampoco disimula el riesgo deportivo. El club tiene un goleador probado, querido en el vestuario y respetado por el cuerpo técnico, que aún no ha decidido si su futuro pasa por seguir en Londres o buscar un nuevo reto justo cuando entra en el último año de contrato.

Mientras tanto, Richarlison sigue marcando. Y cada gol, como el de Sídney, suena tanto a solución como a despedida aplazada.

Archie Gray, el futuro con brazalete

Mientras el caso Richarlison se llena de matices, otro nombre gana peso a toda velocidad: Archie Gray. De Zerbi le ha entregado el brazalete de capitán en todos los partidos de la gira por Australia. Veinte años. Y un rol de líder que, a primera vista, parece prematuro. No para su entrenador.

Preguntado por la decisión, el italiano sonrió: “Soy el entrenador, yo decido”. Detrás de la frase, sin embargo, hay un plan muy concreto.

“Creo que esto ha sido más importante para Archie Gray que para Ben Davies, porque es como darle algo más de confianza”, explicó. De Zerbi ya había avisado la temporada pasada: Gray es “el futuro del club, además del presente”.

Su polivalencia lo convierte en una pieza central del proyecto. Puede cubrir dos o tres posiciones en el campo. No le entusiasma el lateral derecho, lo ha dejado claro internamente, pero el técnico lo ve como una prueba de madurez. “Con el brazalete tienes que pensar primero en el grupo, en el equipo, en el club, y después en ti mismo”, subrayó.

El mensaje es casi una declaración de principios: Gray ha aceptado jugar fuera de su zona favorita, ha dado más al club, incluso cuando no entra en el “mejor once” sobre el papel. De Zerbi responde premiándole con jerarquía. No solo minutos. Responsabilidad.

Mudryk, el regreso de un “segundo hijo”

La noche en Sídney también dejó otra historia potente, esta vez en clave Chelsea. Mykhailo Mudryk volvió a una convocatoria tras ver resuelto el viernes el recurso contra la sanción por dopaje que lo había apartado del fútbol profesional desde noviembre de 2024.

Para De Zerbi no es un jugador cualquiera. Lo tuvo a sus órdenes en Shakhtar Donetsk y la conexión personal sigue intacta. Lo definió como “mi segundo hijo” y no escondió su alegría por verlo de vuelta.

“Estoy muy, muy feliz”, confesó. “Es un buen chico, un jugador top. Ojalá pueda mostrar en la próxima temporada todo lo que ha sufrido en los últimos dos años. Quizá no contra Tottenham, pero es un tipo encantador y un jugador muy, muy bueno”.

En una sola noche, el amistoso en Australia dejó tres líneas de futuro: un goleador que duda, un capitán precoz que crece y un talento que vuelve del abismo competitivo. Tottenham celebra el triunfo, pero la verdadera pregunta no está en el marcador de Sídney, sino en el próximo movimiento de Richarlison. ¿Golpearán primero los goles o el mercado?