Rogers brilla y conecta con Kane en la victoria de Inglaterra
Rogers sufre, se rehace y vuelve a conectar con Kane en una noche cómoda para Inglaterra
Cole Palmer no, Bukayo Saka no: el dueño de la banda derecha de Inglaterra en Wembley fue esta vez Rogers. Titular tras su irrupción goleadora en el 7-0 ante Croacia, el flamante fichaje de 117 millones de Chelsea saltó al césped con el foco sobre él… y los primeros minutos le pesaron.
Sus centros salían largos, imprecisos, sin medir. Varias veces levantó la cabeza, cargó la pierna derecha y la pelota terminó en cualquier sitio menos en la zona de remate. En la banda, el gesto del seleccionador fue elocuente. Rogers lo notó.
“Sí, no estaba contento con algunos de ellos. El míster me miró después de uno y no parecía muy feliz”, confesó después a ITV Sport. Para un jugador que se define por la calidad de su golpeo, el arranque fue un pequeño golpe al orgullo.
Pero el fútbol tiene memoria corta cuando aparece el toque justo en el momento exacto.
Un pase perfecto cambia la noche
Al borde del descanso, cuando el murmullo en Wembley empezaba a crecer, Rogers encontró por fin el punto de mira. Balón que le llega al primer toque, mirada rápida al área y un envío tenso, raso, medido al centímetro. En el corazón del área esperaba Harry Kane, que solo tuvo que empujarla desde cerca.
De repente, todo encajó. El extremo pasó de los centros desviados a una asistencia exquisita para el capitán. Inglaterra se adelantaba camino de un triunfo cómodo por 3-0 en la Nations League ante Czechia, apuntalado después por un gol en propia puerta de Vladimir Coufal y otro tanto más de Kane.
Rogers rozó incluso la segunda asistencia tras el descanso, con una acción similar: centro al área y Jude Bellingham desviando de forma sutil. Esta vez apareció Lukas Hornicek para arruinarle la estadística con una parada de reflejos.
El propio Rogers, pese al giro de guion, no escondió la autocrítica. “Es algo de lo que me enorgullezco, así que estaba un poco decepcionado, pero que una saliera bien fue agradable. Estaba feliz de dar otra asistencia al capitán”, explicó, todavía con la adrenalina del partido en la voz.
Una Inglaterra más valiente
Más allá de su actuación individual, el jugador de 24 años subrayó un cambio de chip colectivo en la selección. No habló de sistemas ni pizarras, habló de mentalidad.
“Es la forma en la que queremos jugar y se vio en toda la concentración, incluso en el partido contra Spain. Intentamos ser más positivos y enseñarnos más”, señaló. La referencia al pasado reciente fue clara. “En momentos del Mundial, viéndolo ahora, hubo fases en las que no mostramos del todo nuestra verdadera capacidad”.
La herida de la semifinal perdida sigue abierta en ese vestuario. Y Rogers no la esconde: “Claro que es más duro en un Mundial y los rivales intentan pararte, pero sabíamos que queríamos mostrarnos un poco más y seguir mejorando y desarrollándonos como unidad. Creo que lo hicimos y es un paso en la dirección correcta”.
Inglaterra no solo ganó. Marcó tres, dominó, y lo hizo con una intención más agresiva con balón, con los de arriba –entre ellos Rogers– buscando encarar y asociarse cerca del área rival.
Kane, cifras de leyenda y una misión pendiente
La noche también fue, cómo no, de Harry Kane. El delantero firmó un doblete que le lleva hasta los 91 goles con la selección y, de paso, igualó el récord histórico de 125 internacionalidades de Peter Shilton. Son números de otra época, de otra dimensión.
Rogers, que comparte vestuario con él en esta etapa de la selección, no escatimó elogios. “Te quedas sin palabras para describirle”, admitió. “Es realmente único y de verdad tenemos que darnos cuenta de lo especial que es y de lo que está haciendo. Es increíble”.
No se quedó solo en los goles. El extremo destacó también la forma de vivir el día a día del atacante de Bayern Munich: “No solo los goles y la cantidad de partidos, sino cómo se aplica, cómo juega, cómo lidera con el ejemplo. Es un verdadero ídolo para los jugadores jóvenes y para mí”.
En esa admiración se esconde también una especie de promesa. La de ayudarle a completar el único vacío que queda en su palmarés con Inglaterra. “Probablemente es lo único que le falta, ha hecho literalmente todo lo demás con la selección”, apuntó Rogers. “Seguramente sea solo el trofeo, y es en lo único en lo que pensamos”.
El mensaje es claro: hay más torneos en el horizonte y el grupo está convencido de que Kane seguirá ahí, compitiendo al máximo nivel. “Tendremos unas cuantas oportunidades más y sé que él estará, con la forma en que se cuida, el hambre que tiene… estará ahí, marcando goles como hace siempre. Todos tenemos que arrimar el hombro para darle ese trofeo que se merece con la camiseta de Inglaterra”.
Rogers ya ha empezado a hacerlo, a su manera: con un inicio titubeante, una reacción de carácter y un pase perfecto al hombre que persigue la pieza que falta en su legado. La próxima vez que mire a la banda tras un centro fallido, querrá que el gesto del seleccionador cuente otra historia. Y que el camino hacia ese título soñado siga firme, centro a centro, gol a gol.






