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Rúben Amorim busca a Noussair Mazraoui para el Milan

Rúben Amorim apenas se ha sentado en el banquillo del Milan y ya ha señalado con claridad dónde quiere pescar: en su pasado más reciente. El técnico portugués, nombrado el mes pasado para sustituir a Massimiliano Allegri, ha puesto sus ojos en uno de los hombres de confianza que dejó en Manchester: Noussair Mazraoui.

Según informaciones procedentes de Italia, el entrenador ya ha trasladado a la directiva rossonera su admiración por el lateral marroquí. No es un capricho de verano. Es una convicción.

Mazraoui, el comodín que enamora a Amorim

Mazraoui, internacional con Marruecos, se ha consolidado como una pieza clave en el Manchester United desde su llegada en 2024 procedente del Bayern Munich por 17 millones de libras. Suma ya 77 partidos con los Red Devils y se ha ganado un papel importante gracias a su versatilidad: puede ocupar prácticamente cualquier posición en la línea defensiva.

Ese perfil encaja de lleno en la idea de Amorim, que siempre ha valorado a los defensas capaces de interpretar varios registros dentro del mismo partido. No es casualidad que, según el especialista en mercado Matteo Moretto, el lateral sea “uno de los favoritos” del nuevo técnico del Milan.

Moretto, en declaraciones en el canal de YouTube de Fabrizio Romano, detalló que, a día de hoy, no existe negociación formal entre clubes ni contactos directos, pero subrayó dos datos clave: Mazraoui tiene 28 años y contrato hasta 2028 con opción de ampliación, y está muy bien considerado por Amorim. El interés está aprobado desde el banquillo; falta que el club decida si convierte esa aprobación en una ofensiva real más adelante en la ventana de fichajes.

Viejos elogios, objetivos nuevos

El seguimiento de Mazraoui por parte de Amorim no nace ahora, desde la distancia de San Siro. Durante su etapa en Old Trafford, el técnico ya había elogiado públicamente al defensor. Lo veía como algo más que un lateral cumplidor.

Nada más aterrizar en el United, Amorim describió a Mazraoui como un futbolista total: un jugador que entiende el juego, ataca con criterio, domina el uno contra uno y mantiene solidez defensiva. Un “jugador moderno”, capaz de controlar el ritmo del partido y de ofrecer seguridad con el balón en los pies. Para el entrenador, era “el futuro” del equipo y el modelo de futbolista del que quería rodearse.

Que ahora quiera llevarlo al Milan encaja con esa visión. Amorim no busca solo nombres; busca perfiles que ya conoce, futbolistas que encarnan su idea de juego y que puedan acelerar la transición de un proyecto a otro.

Obstáculos en el mercado y un plan que se ajusta

El problema para el Milan es que el mercado no se pliega tan fácilmente a los deseos de su nuevo técnico. Mazraoui no es el único exdirigido en la agenda, pero sí el más accesible en este momento.

Otro de los grandes objetivos de Amorim era Manuel Ugarte, al que ya tuvo a sus órdenes en el Sporting CP antes de llevárselo a Manchester. El centrocampista uruguayo encajaba a la perfección como ancla del mediocampo rossonero, hasta que una grave lesión durante el Mundial borró de un plumazo cualquier opción de cerrar su traspaso este verano.

El resto del escaparate de Old Trafford tampoco se abre. En el United no quieren ni oír hablar de ofertas por Mason Mount o Amad. Blindados. Intocables para la directiva inglesa, que no está dispuesta a debilitar su plantilla en dos posiciones clave.

Así, el foco vuelve inevitablemente a Mazraoui. Un jugador caro, con contrato largo y con un rol importante en el United, pero con un entrenador en Italia que lo conoce al detalle y que lo considera pieza ideal para su nueva defensa.

Un nuevo comienzo en San Siro

Detrás de esta insistencia por rodearse de caras conocidas hay algo más profundo: el deseo de Amorim de reescribir su historia tras un paso complicado por la Premier League. Su etapa de 14 meses en Manchester terminó antes de lo previsto y dejó cicatrices deportivas y personales.

Durante su presentación en el Milan, el técnico no esquivó el tema. Admitió que aquella experiencia estuvo llena de errores, aunque evitó desgranarlos en público. Habló de lecciones aprendidas, de un contexto difícil y de la necesidad de evolucionar su manera de trabajar para no repetir el desenlace que vivió en Inglaterra.

Ese aprendizaje se traduce ahora en prudencia táctica y en firmeza a la hora de elegir a sus hombres. Amorim quiere minimizar el margen de error. Y para ello apuesta por futbolistas que ya han pasado por su filtro más exigente: el día a día.

Mazraoui encaja en esa lógica. Conoce al entrenador, conoce las exigencias y sabe qué tipo de fútbol pretende desplegar. El Milan, por su parte, necesita reforzar su defensa y añadir calidad en la salida de balón. Las piezas parecen encajar.

Solo falta una pregunta por resolver: ¿hasta dónde estará dispuesto a llegar el club italiano para arrancar a uno de los hombres de confianza de Amorim del corazón de Old Trafford y convertirlo en pilar de un nuevo proyecto en San Siro?