Rubin Colwill brilla en el derbi galés, pero Barry-Murphy pide calma
Rubin Colwill necesitó solo unos minutos para cambiar el guion del derbi galés. Entró desde el banquillo y, casi sobre la bocina, clavó un golpeo de falta espectacular para sellar el 1-1 de Cardiff City ante Wrexham el lunes. Un destello de calidad que evitó la derrota… y que aun así no cambia el mensaje de su entrenador: paciencia.
Brian Barry-Murphy no quiso dejarse llevar por la euforia del momento. El técnico reconoció que, por cómo se estaba desarrollando el partido, aceleró los tiempos con el internacional galés de 23 años, que apenas llega con rodaje.
“Rubin solo ha entrenado dos días, así que probablemente no debería haberlo puesto tan pronto como lo hice, pero por cómo iba el partido sentí que necesitábamos algo diferente”, admitió el entrenador de Cardiff.
La apuesta le salió perfecta en el marcador. Colwill entró, agitó el encuentro y lo coronó con ese lanzamiento directo que silenció a Wrexham y encendió a la grada visitante. Un solo golpeo, un punto rescatado y un recordatorio de lo que puede ofrecer cuando está en forma.
Pero Barry-Murphy no se mueve del plan trazado para su vuelta.
“Iremos día a día con él y veremos cómo está”, explicó. “Todos queremos verle jugar, pero tenemos que ser pacientes con él”.
El cuerpo técnico evaluará ahora al centrocampista antes del próximo compromiso ante Derby, con la carga de trabajo muy controlada tras esas escasas dos sesiones completas con el grupo.
Un Cardiff corto de efectivos y mirando al mercado
El contexto físico de Colwill se suma a otro problema que Barry-Murphy no esconde: la plantilla anda corta en determinadas zonas del campo. El propio técnico dejó claro que espera movimientos antes del cierre del mercado.
“Creo que es obvio que buscamos añadir jugadores a la plantilla”, señaló. “Estamos bastante justos en este momento en cuanto a esa posición. Estamos tan justos porque los jugadores son todos de la misma zona del equipo — Dylan (Lawlor), Will Fish, Callum Chambers”.
Las bajas y la concentración de efectivos en una misma demarcación distorsionan la foto real del grupo, pero no alteran la hoja de ruta del club.
“Eso no cambia nuestra estrategia de reclutamiento, pero hace que probablemente parezcamos más justos de lo que en realidad estamos”, añadió.
Entre la necesidad de fichar, la gestión milimétrica de los minutos de Colwill y un derbi salvado a última hora, Cardiff se mueve en un equilibrio delicado. El gol de falta del galés ya ha encendido la ilusión. La cuestión ahora es si el club podrá rodearlo y protegerlo lo suficiente como para que ese talento aparezca semana tras semana.






