Savinho y el dilema del City: ¿promesa o problema?
El nombre de Savinho vuelve a cruzarse en el camino del Tottenham y del Manchester City, un año después. El extremo brasileño, que aterrizó en el Etihad envuelto en elogios como el gran producto del City Football Group tras su explosión en el Girona, se asoma de nuevo al mercado sin haber dado todavía el salto que se esperaba. Y esta vez, su forma de manejar el escaparate tampoco ayuda.
De promesa deslumbrante a incómoda incógnita
Cuando el City cerró su fichaje desde Troyes por alrededor de 30 millones de libras, el relato era claro: Savinho era el siguiente gran proyecto para Pep Guardiola, un talento eléctrico, vertical, destinado a instalarse en la élite europea. Sobre el papel, encajaba perfecto en la cadena de desarrollo del grupo, coronado por el primer equipo del City.
En la hierba, la historia avanza mucho más despacio. El brasileño deja destellos, regates, arrancadas. Está “casi”. Y ahí reside buena parte de la frustración. Jeremy Doku y Matheus Nunes han necesitado tres temporadas para empezar a imponer su fútbol de manera consistente; la paciencia existe en el vestuario y en la grada. Pero con Savinho la sensación es que el tiempo corre y la curva de crecimiento no despega.
Guardiola lo ha repetido: cuando entienda de forma constante qué hacer en el último tercio, será un jugador tremendo. El problema es que ese futuro sigue siendo eso, futuro. No presente.
El golpe más duro no ha llegado desde Manchester, sino desde Brasil. Savinho ni siquiera aparece en la prelista de 55 jugadores para el Mundial de este verano. Ni en el radar lejano. Para un futbolista del City, acostumbrado a que vestir de celeste abra puertas en su selección, es una señal alarmante. Un movimiento al City debería aumentar su atractivo para el seleccionador, no borrarlo del mapa.
Redes sociales, mal momento y peores señales
A todo esto se suma un ruido que al club le incomoda: el que llega desde las redes sociales del jugador y de su entorno. No es la primera vez. El verano pasado, mientras el Tottenham intentaba cerrarlo, aparecieron en Instagram fotos del futbolista con maletas en plano, en pleno baile de rumores.
La historia se repite. Esta semana, su agente publicó una imagen de ambos en Londres, apenas unas horas después del desfile del City. Como si no bastara, el representante dio “me gusta” a una publicación de un periodista que informaba del interés del Tottenham.
Nada de sutileza. Un gesto que en el Etihad se interpreta como una bofetada a la discreción que se exige puertas adentro. El departamento de reclutamiento del City dedica meses a analizar no solo el talento, también el carácter. La forma de manejar la exposición pública. Y ver a un jugador bajo contrato alimentando abiertamente la especulación no encaja con el estándar que el club intenta proteger.
Una venta sencilla… ¿y un problema mayor?
Desde el punto de vista contable, la operación parece sencilla. El City pagó alrededor de 30 millones por Savinho. Con el Tottenham de nuevo en escena, puede recuperar la inversión y, probablemente, sacar beneficio. Para Hugo Viana, nuevo director deportivo, y para el City Football Group, sería una victoria fácil: transformar un activo que no termina de cuajar en dinero fresco para reinvertir.
Pero el dilema va más allá de la cifra. Si Savinho no es la respuesta en el último tercio, ¿quién lo es? Decidir que el brasileño no llegará a ser el jugador que Enzo Maresca necesita puede tener lógica deportiva. Conseguir un traspaso importante, también. Sin embargo, cada salida deja un hueco que hay que rellenar, y cada fichaje nuevo aumenta la presión sobre Viana y su equipo en un verano ya de por sí delicado.
El City no necesita una revolución para pelear por la Premier la próxima temporada. La base del campeón sigue ahí. Pero las posibles salidas pueden obligar al club a moverse más de lo previsto. Después de una campaña de transición, marcada por la adaptación de muchas caras nuevas, la pregunta es clara: ¿quiere el City volver a pasar por lo mismo? Y si no puede evitarlo, ¿cómo convertir esa transición en una ventaja y no en un lastre?
Un caso test para la era post-Guardiola
Savinho se está convirtiendo en algo más que un expediente de mercado. Es un espejo incómodo en el que el City puede ver su futuro inmediato sin Guardiola. Cómo gestiona este tipo de perfiles, cómo decide el momento exacto de cortar o mantener la apuesta, dirá mucho de la nueva línea deportiva bajo el mando de Viana.
Si el brasileño acaba en el Tottenham, el City habrá ganado dinero, pero perderá una promesa que hace un año se vendía como el gran éxito de su red global. Si se queda, necesitará algo más que destellos y publicaciones en redes: tendrá que demostrar, por fin, que no es solo un proyecto atractivo en los informes de scouting, sino un jugador capaz de decidir partidos en el Etihad.
Entre Londres y Manchester se cocina una decisión que va mucho más allá de un simple traspaso. Es un examen temprano a la nueva dirección deportiva del City y a su capacidad para navegar un verano que, otra vez, amenaza con ser decisivo.






