Scaloni y la lucha por retener a Samuel en la nueva era sin Messi
Lionel Scaloni ya no solo diseña planes para derribar defensas rivales. También libra una batalla puertas adentro: convencer a Walter Samuel de que no se baje del barco justo cuando Argentina empieza a navegar sin Lionel Messi.
Según TyC Sports, el seleccionador lanzó una ofensiva directa para que su asistente de máxima confianza cambie de idea y renueve más allá de diciembre, cuando vence su contrato. El exdefensor tenía decidido dar un paso al costado para lanzarse a su propia aventura como entrenador principal en Europa. Un salto lógico en la carrera. Un golpe duro para el campeón del mundo.
Scaloni lo sabe. Y aprieta.
Amigo antes que asistente
Antes del duelo del martes ante Benín, el técnico dejó claro que el vínculo va mucho más allá de la pizarra. Cuando le preguntaron por la posible salida de Samuel, respondió desde lo personal, no desde el cargo.
“No hay dudas de que, más allá de ser extremadamente importante, es mi amigo. Yo quiero lo mejor para él. Si quiere tomar una decisión, es justo que pueda hacerlo”, dijo.
No hubo reproches. No hubo presión pública. Hubo afecto. Pero también una admisión implícita: perder a Samuel sería un golpe estructural para una selección que entra en fase de transición tras el adiós de Messi.
Porque detrás de cada título de esta Argentina hubo una línea defensiva firme, un equipo corto, una mentalidad competitiva feroz. En todo eso, la mano de Samuel fue clave.
Un pilar silencioso de una era dorada
El exzaguero de Boca Juniors se convirtió en uno de los grandes pilares silenciosos del ciclo. Ocho años en el cuerpo técnico, siempre en segundo plano, siempre cerca de Scaloni. Desde ahí ayudó a construir una de las etapas más exitosas en la historia de la Albiceleste.
La sociedad en el banco dejó una colección de trofeos: Copa América 2021, Copa América 2024, la Finalissima 2022 y la coronación máxima en el Mundial de 2022 en Qatar. A eso se suman el tercer puesto en la Copa América 2019 y el subcampeonato en el Mundial 2026.
Una década de finales, de vestuarios al límite, de decisiones al borde del abismo. Samuel estuvo en todas.
Por eso, cuando Scaloni habló de la posibilidad de que su asistente se marche, no maquilló el impacto: “La puerta está abierta para él. No habrá ningún problema si eso pasa. Sería una pérdida enorme, y veremos qué sucede si no está aquí de cara al futuro”.
La frase desnuda el escenario. Libertad total para el amigo. Conciencia absoluta del vacío que dejaría el profesional.
Tres Mundiales y un futuro en juego
El contexto agranda todavía más la cuestión. Scaloni está a una firma de convertirse en el primer seleccionador en conducir a Argentina a lo largo de tres ciclos mundialistas distintos. Un hito histórico. Una apuesta de continuidad en un fútbol que suele devorar procesos.
Para sostener esa travesía, el técnico de Pujato entiende que necesita algo más que talento en la cancha. Necesita su mesa chica intacta. Gente que conozca el vestuario, los códigos, los momentos de ruptura y los de calma. En ese círculo, Samuel no es un nombre más: es el “hombre de confianza”, el que puede decir lo que otros callan, el que interpreta al entrenador casi sin palabras.
Al mismo tiempo, el equipo entra en un territorio desconocido: competir sin Messi como faro permanente. No se trata solo de reemplazar goles o asistencias. Es reconstruir jerarquías, voces internas, liderazgos. Ahí, la estabilidad del cuerpo técnico se vuelve casi tan valiosa como el talento de la nueva camada.
La Albiceleste arranca un nuevo ciclo competitivo con la obligación de seguir ganando mientras se reinventa. El desafío es brutal: mantener la inercia de un grupo campeón del mundo sin el jugador que definió una era.
En ese tablero, la decisión de Walter Samuel pesa como una final. ¿Se quedará para escribir otro capítulo en el banco de Argentina o elegirá, por fin, probarse solo en Europa? La próxima jugada puede cambiar el mapa del próximo Mundial.






