Shaun Maloney asume el mando del ataque del Celtic
Shaun Maloney no será solo la voz tranquila en la banda esta temporada. El asistente de Martin O'Neill ha decidido acercarse al césped y meter las manos en la parte más delicada del equipo: los atacantes del Celtic.
Tras los cambios en el cuerpo técnico de O'Neill, el excentrocampista de los Hoops asumirá el trabajo individual con los jugadores de ataque, un área que hasta ahora llevaban Gavin Strachan y Greg Wallace antes de sus salidas del club.
En Rugby Park, después del partido de Premiership escocesa entre Kilmarnock y Celtic, Maloney explicó el giro en su rol. Habló con franqueza: hasta ahora se movía más lejos del campo de entrenamiento, pero esa etapa se ha terminado. Desde esta campaña, su día a día pasará por pulir detalles, corregir decisiones y exprimir el talento de los hombres de arriba.
Según declaró a The Herald, Maloney ha tomado el relevo en el trabajo individual con los atacantes después de los encuentros. La temporada pasada, esa responsabilidad recaía en Strachan. Él mismo se encargó de subrayar que no pretende apropiarse de ningún mérito ajeno: destacó el peso de Strachan y de Wallace —que recientemente se marchó a Arabia Saudí junto a Brendan Rodgers— en el desarrollo de los futbolistas en tareas específicas. Mientras ellos afinaban el juego ofensivo, Maloney se centraba en asuntos alejados del césped. Ahora, la situación se invierte.
Dentro del cuerpo técnico, las funciones quedan bien delimitadas. Stephen McManus y Mark Fotheringham continúan con su trabajo en otras líneas y posiciones, mientras que el bloque ofensivo pasa a estar bajo la lupa directa de Maloney, en la parcela que antes dominaban “Gav” y Greg.
El cambio llega en un momento de máxima competencia en la línea de ataque del Celtic. Yang Hyun-jun, Jota, James Forrest, Sebastian Tounekti y el fichaje veraniego Camilo Duran pelean por minutos y jerarquía. A ese grupo se sumará Haissem Hassan, otra alternativa más para O'Neill en las bandas y en los tres cuartos.
Con tanta oferta ofensiva, cada detalle cuenta. Cada sesión específica, también. Y ahí entra Maloney.
O'Neill, por su parte, ya ha dejado claro qué quiere de sus hombres de banda. Nada de timidez ni de pases seguros hacia atrás cuando reciben abiertos. El mensaje es simple y directo: agresividad, riesgo y valentía en el uno contra uno.
Maloney lo explicó con claridad al desmenuzar la idea de su entrenador. O'Neill exige que los extremos encaren cuando el equipo consigue aislarlos ante un solo defensor. No quiere dudas. Quiere que ataquen, que se la jueguen, y que no se obsesionen con la posibilidad de perder el balón. El técnico se encarga de darles esa confianza, de blindarles la mente para que el fallo no les pese.
En un Celtic obligado cada año a dominar, a proponer y a desbordar, esa filosofía ofensiva encaja con el nuevo papel de Maloney. Más cerca de los atacantes, más presente tras cada partido, más implicado en cada gesto técnico y en cada decisión en los metros finales.
Con tantos candidatos para pocas plazas y un cuerpo técnico que empuja a los extremos a arriesgar, el escenario está servido: la batalla por un puesto en el frente de ataque del Celtic no se ganará solo los domingos, también se decidirá en esas sesiones individuales en las que Maloney, ahora sí, se sitúa en primera línea.






