Stach amarga el debut de Glasner en Nottingham
El nuevo proyecto de Oliver Glasner en el banquillo de Nottingham Forest arrancó con un mazazo en el minuto 88. Un golpe franco directo de Anton Stach dio la victoria a Leeds United en el City Ground y convirtió una tarde de ilusión en un estreno amargo para el técnico austríaco.
Glasner, quinto entrenador de Forest en menos de un año tras el despido de Vitor Pereira el mes pasado, vio cómo su equipo competía, resistía y, cuando el punto parecía asegurado, se quedaba sin nada.
Un duelo de detalles a balón parado
El partido se jugó a cara de perro, pero sin grandes exhibiciones ofensivas. Mucho orden, mucha tensión y un denominador común: las mejores ocasiones llegaron a balón parado.
Leeds avisó primero. Cerca de la media hora, Harry Wilson rozó el debut soñado. Se metió en el área, atacó el centro raso de Jayden Bogle y definió de primeras. Gol… por unos segundos. El asistente levantó el banderín y el tanto quedó anulado por fuera de juego.
Ese susto despertó a Forest. Empujado por su gente, el equipo local terminó el primer tiempo mejor. En una acción a balón parado dentro del área de Leeds, el central Jair Cunha ganó el salto y cabeceó con fuerza, pero la pelota se estrelló en el poste. El murmullo en la grada lo dijo todo: el City Ground olió el gol y lo vio escaparse por centímetros.
Forest aprieta, Leeds resiste
Tras el descanso, Forest salió con un punto más de agresividad. A los 10 minutos de la reanudación, Igor Jesus se elevó para rematar de cabeza un centro de Ola Aina, pero el intento se perdió desviado. Era el tipo de acción que pedía el partido: centros, segundas jugadas, pelea por cada balón colgado.
Leeds, mientras tanto, se apoyaba en sus nuevas caras. El club había respondido a las demandas de Daniel Farke con una inversión cercana a los 80 millones de libras para reforzar la plantilla con el portero Trafford, el propio Wilson y el defensor bosnio Tarik Muharemovic. Los tres fueron titulares en el City Ground.
Trafford justificó el gasto muy pronto. A los 17 minutos, voló para sacar una gran mano ante un remate de Igor Jesus, una parada de reflejos que recordó por qué el club pagó una cifra récord por un guardameta británico. Wilson se mostró activo, encarando y apareciendo entre líneas, aunque se marchó con la espina clavada del gol anulado, con Dominic Calvert-Lewin habilitado detrás de él.
Le costó a Leeds generar peligro real. No fue hasta el minuto 70 cuando Matz Sels tuvo que intervenir de verdad, desviando con apuros un potente cabezazo de Muharemovic. Fue el primer gran aviso visitante.
El momento de Stach
Cuando el empate empezaba a parecer inamovible, el partido se decidió en una acción aislada. Stach protegió el balón, forzó la falta de Nikola Milenkovic en la frontal y se quedó frente a Sels con todo el City Ground conteniendo la respiración.
El alemán, uno de los mejores especialistas en lanzamientos directos de la liga, no dudó. Carrera corta, golpe seco y rosca precisa por encima de la barrera. El balón cayó justo donde más duele: pegado al palo, imposible para la estirada de Sels. Minuto 88. Silencio en el City Ground, explosión en el sector visitante.
No fue un destello aislado. Stach suma ya cinco goles desde fuera del área desde el inicio de la pasada temporada, más que cualquier otro jugador, y ningún futbolista ha marcado más tantos de falta directa en ese periodo que sus cuatro. Números que explican por qué, cuando él se planta ante el balón, todo el mundo se queda mirando.
Un inicio que alimenta ambiciones
Para Leeds, el triunfo va mucho más allá de tres puntos en la primera jornada. Llega tras una temporada en la que el equipo terminó ocho puntos por encima del descenso y en la que Farke pidió públicamente más apoyo desde los despachos. La respuesta del club en el mercado y este arranque victorioso refuerzan la sensación de que el techo puede estar más arriba este curso.
Forest, en cambio, se queda con la frustración de haber competido bien sin premio y con la certeza de que el margen de error bajo Glasner será mínimo en una Premier implacable.
El próximo capítulo entre ambos no tardará en escribirse: volverán a verse las caras en el mismo escenario, el martes 25 de agosto, en la segunda ronda de la Carabao Cup. Después del latigazo de Stach, ¿quién se atreve a decir que será solo otro partido de copa?






