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Torquay United busca redención en la FA Cup tras la derrota ante Billericay

Jimmy Ball no esconde la bronca. Ni la suya, ni la de la grada. El técnico de Torquay United sabe que el 3-0 encajado en el campo de Billericay Town dejó una herida abierta y un mensaje claro de los aficionados desplazados: así, no.

Ahora, sin tiempo para lamentos, el equipo debe cambiar el chip. Llega la FA Cup, tercera ronda de clasificación, y un viaje a casa de Tonbridge Angels, rival de National League South, con la obligación moral de dar una respuesta.

“Tiré a los chavales a la jaula de los leones”

Ball no se escondió al analizar el desastre en Essex. Lo reconoció con una honestidad poco habitual en los banquillos.

“Posiblemente salí con un once inicial demasiado joven para esa ocasión”, admitió en BBC Radio Devon. “Con la vista atrás, debería haber apostado por toda la experiencia disponible”.

El problema es que esa experiencia brillaba por su ausencia. Torquay afrontó el encuentro sin tres de sus grandes referentes: Jake Wannell, Cody Cooke y Deon Moore. Tres figuras que marcan jerarquía, carácter y peso competitivo. Tres ausencias que alteran cualquier equipo de la categoría.

“Si le quitas esos tres jugadores a cualquier equipo, va a ser distinto”, subrayó Ball. “Y con la perspectiva que te da el tiempo, tiré a los chicos a la jaula de los leones y me arrepiento de eso”.

El castigo fue un 3-0 que dolió tanto en el vestuario como en la grada visitante, donde los seguidores de Torquay no se guardaron nada a la hora de expresar su enfado.

De un play-off épico a un arranque inestable

El contraste con la pasada temporada es evidente. Torquay United terminó tercero el curso anterior y rozó el ascenso, cayendo en una final de play-off dramática en el campo de Hornchurch. Aquella campaña dejó la sensación de un bloque hecho, competitivo, con una identidad clara.

Hoy, la realidad es otra. El equipo marcha 13º en National League South, con tres victorias y cuatro empates en diez jornadas. Un arranque irregular, marcado por la inestabilidad de la plantilla una vez ya empezada la competición.

Ball lo resume en una frase que lo explica todo: “Somos un grupo nuevo y eso se está perdiendo un poco de vista”.

Salidas clave, reconstrucción sobre la marcha

El verano no terminó cuando debía para Torquay. Desde finales de agosto, el club ha visto marcharse a jugadores importantes como Jordan Young, Sam Dreyer y Dylan Morgan. Piezas clave en defensa y en las bandas que se esfumaron en apenas tres semanas al inicio de la temporada.

“Perdimos dos centrales y dos jugadores de banda ofensivos en ese periodo, y obviamente eso no estaba en los planes”, explicó el entrenador.

No fueron salidas traumáticas, pero sí decisivas. Los futbolistas querían dar un paso más en su carrera. Ball lo entiende, aunque eso le obligue a rehacer sobre la marcha.

“Los jugadores querían irse para mejorar su carrera, en su opinión. No puedes frenar eso, de verdad que no. Si lo haces, acabas con un futbolista descontento, y eso no tiene sentido. Así que tienes que dejarles marchar”.

El club lo hizo, insiste, “en los términos correctos”. Y a partir de ahí, borrón y cuenta nueva.

Un escudo que no perdona el aprendizaje

Ese “empezar de nuevo” tiene un matiz importante: no se hace en cualquier contexto, sino en un club con peso histórico y una grada exigente. Torquay United no es un lugar amable para el periodo de prueba.

“Al empezar de cero, estás trayendo jugadores nuevos a un club que exige muchísimo”, remarcó Ball. “Las derrotas de Torquay United siempre son derrotas enormes, y estos jugadores relativamente nuevos pueden necesitar tiempo para acostumbrarse a eso”.

Tiempo. Justo lo que no concede el calendario ni la FA Cup.

El viaje a Tonbridge Angels llega en un momento incómodo, con la herida de Billericay aún fresca y la tabla de la liga marcando una posición que no encaja con la ambición del club. La respuesta, esta vez, no puede ser un once demasiado verde ni una actuación que deje al técnico “furioso”.

La Copa no perdona despistes. Tampoco la afición de Torquay.