Tuchel enfocado en Croacia y sin privilegios para el City
Thomas Tuchel llega a Zagreb con la mirada fija en dos frentes: un duelo de alta exigencia ante Croacia en la Nations League y un ruido de fondo que no se apaga en el vestuario de Inglaterra, el futuro de Manchester City. En medio de ese contexto, el seleccionador inglés lanza dos mensajes claros: nadie tiene el puesto garantizado por jugar en la élite… y el partido, aunque sea a puerta casi cerrada, no admite concesiones.
La puerta abierta a los “no top”
Preguntado por la posibilidad de convocar futbolistas que no compitan en la máxima categoría de su país si Manchester City acaba descendiendo, Tuchel fue directo. No habrá privilegios por escudo ni por categoría.
Hay un principio que no piensa tocar: elegir siempre “el mejor equipo para la concentración, la ocasión, el torneo”. El técnico insiste en que no descartará a nadie solo por no estar en la primera división. Cada caso, uno por uno. Rendimiento, momento, necesidad del equipo. Nada más.
En un contexto en el que el veredicto sobre el City se ha convertido en conversación diaria en los vestuarios, ese matiz pesa. Y pesa mucho. Porque varios internacionales podrían encontrarse de repente fuera de la élite de su liga, sin que eso, de momento, los aparte del radar de la selección.
Un partido sin público… pero no vacío
El escenario de mañana ante Croacia será extraño: gradas cerradas, ruido amortiguado, una atmósfera casi irreal para un partido oficial. Tuchel lo sabe y no lo disfraza: “Estar a puerta cerrada nunca es agradable. Es una atmósfera extraña”.
Habrá, eso sí, una excepción que le arranca una sonrisa: los niños que podrán entrar y los cerca de 100 o 200 aficionados ingleses autorizados. Para el entrenador, su presencia importa. Mucho. Habla de “los más leales”, los que siguen al equipo incluso cuando el fútbol se juega casi en silencio.
El reto está en la cabeza. El propio Tuchel advierte del peligro: un estadio vacío puede invitar a un ritmo de pretemporada, a esa sensación engañosa de amistoso veraniego. Y ahí no se puede caer. No mañana. Lo define sin rodeos: es “un partido crucial” de Nations League. El margen de error se reduce, aunque las gradas no lo digan.
Ambiente de copa ante una Croacia orgullosa
En lo futbolístico, Tuchel dibuja un escenario de máxima exigencia. Habla de Croacia con respeto y admiración: una gran nación futbolística, orgullosa, con una mezcla peligrosa de juventud y experiencia, y un seleccionador joven al que el vestuario quiere responder.
La descripción del alemán tiene aroma de eliminatoria directa: “Se siente como un partido de copa, quizá una semifinal”. No es una frase al azar. El mensaje va dirigido a su propio grupo: intensidad, concentración, duelos ganados, cero relajación.
Tuchel, declarado admirador del talento croata, destaca el nivel técnico y el carácter competitivo de sus futbolistas. Señala un nombre propio, Martin Baturina, al que Inglaterra quiere frenar después de su buena racha ante equipos ingleses. Pero avisa: no es el único foco de peligro. El plan pasa por vigilarlo de cerca, sin perder de vista el resto del tablero.
Mientras tanto, el entorno de la selección respira un aire distinto. El técnico subraya el buen clima del grupo tras siete semanas de convivencia en Estados Unidos. Habla de unión, de una plantilla que se conoce, que ha compartido entrenamientos y viajes, y que ahora quiere transformar esa química en resultados en Europa.
Parte médico y once casi completo
En lo físico, las noticias son casi inmejorables para Inglaterra. Tuchel y su cuerpo técnico han dosificado a los jugadores con más carga en los últimos días. Cita de forma específica a Elliot Anderson y Anthony Gordon, dos piezas de alto desgaste que han recibido un cuidado especial gracias a las tres jornadas de descanso entre partidos.
Solo hay una baja confirmada: Nico O’Reilly. El centrocampista tuvo que abandonar la concentración para tratarse de unas molestias demasiado dolorosas como para seguir entrenando. Es el único nombre tachado de la lista.
El resto, todos. Tuchel detalla que completaron la última sesión “a un nivel alto”, listos para competir desde el primer minuto. Con casi todo el grupo disponible, la pelea por un sitio en el once se vuelve feroz, justo como le gusta al técnico alemán en la víspera de un duelo grande.
El caso City, ruido constante en la concentración
El otro tema que flota en el ambiente no se juega en Zagreb, sino en los despachos: el veredicto sobre Manchester City. En la concentración inglesa, la conversación es inevitable. Tuchel lo reconoce sin rodeos: ha sido “un gran tema” en los días libres entre partidos.
No se presenta como portavoz de nada. Al contrario. Asegura que nadie necesita su “medio conocimiento” sobre el caso y prefiere mantenerse al margen del debate jurídico y político. Los jugadores, especialmente los del City, hablan entre ellos, comparten inquietudes y escenarios. El cuerpo técnico escucha, comenta brevemente… y corta ahí.
Lo que le interesa a Tuchel es otra cosa: que Marc Guehi, Elliot Anderson y el resto lleguen “listos para salir mañana”. Que el ruido externo no contamine la actuación de un equipo que se juega puntos y prestigio en un grupo exigente.
La incógnita es sencilla y brutal: en un estadio casi vacío, con un rival orgulloso y un futuro incierto rondando a varios de sus futbolistas, ¿hasta dónde puede imponer Inglaterra su fútbol y su carácter cuando el partido huele a semifinal de copa?






