La UEFA admite pago a exempleada vinculada a Gianni Infantino
La UEFA se ha visto obligada a salir a explicar un antiguo pago a una exempleada vinculada sentimentalmente a Gianni Infantino, después de que un reportaje de The Telegraph destapara nuevas acusaciones sobre el actual presidente de la FIFA.
Según dicha información, cuando Infantino ejercía como secretario general de la UEFA, una mujer con la que supuestamente mantenía una relación habría recibido una suma de seis cifras. Parte de ese dinero, siempre de acuerdo con esa versión, se destinó a financiar un MBA (Master of Business Administration) tras su salida del organismo.
La historia golpea en un punto sensible: los años previos al salto de Infantino a la presidencia de la FIFA en 2016, cuando dejó la UEFA tras haber trabajado allí desde el año 2000. El foco vuelve a situarse sobre los mecanismos internos de control y los límites éticos en la cúspide del fútbol europeo y mundial.
La respuesta de la FIFA llegó con contundencia. En una declaración remitida a The Telegraph, un portavoz del organismo aseguró: «El presidente de la FIFA Gianni Infantino niega enérgicamente estas acusaciones, que son categóricamente falsas. Cualquier insinuación de conducta inapropiada o violación de estatutos o reglamentos es difamatoria».
El comunicado va más allá y trata de blindar la figura del dirigente: «Ningún empleado en la UEFA ni en la FIFA ha presentado nunca una queja sobre el comportamiento del señor Infantino porque nunca hubo un incidente en el que estuviera implicado. Todas las acciones de la empresa relacionadas con empleados, incluidas salidas y paquetes de indemnización, han sido siempre aprobadas por los directores correspondientes de acuerdo con todas las normativas aplicables».
Mientras la FIFA cerraba filas, la UEFA optaba por admitir el pago, pero enmarcándolo en sus normas internas de la época. A Sky Sports News, el organismo europeo confirmó que se realizó un abono a la persona señalada y que este incluía el coste de un MBA en una escuela de negocios local.
En su declaración, la UEFA precisó: «Somos conscientes de las acusaciones y podemos confirmar que se efectuó un pago de salida a la persona en cuestión, junto con el pago de las tasas de un curso de MBA en una escuela de negocios local. El pago se ajustó a la normativa vigente para el personal saliente en aquel momento».
La clave está en la frase que llega después. La UEFA subraya que esas reglas ya no son las mismas: «Dicha normativa se ha endurecido desde 2016 y la regulación actual del personal —que se aplica a todos los empleados de la UEFA, sea cual sea su nivel— refleja la que se encuentra en una organización moderna y de alto perfil».
El mensaje es claro: lo que se hizo entonces era legal y estaba regulado, pero hoy se haría de otra manera. Un intento evidente de marcar distancia con prácticas del pasado y de proteger la imagen actual del organismo.
El caso, sin embargo, vuelve a colocar bajo el microscopio la etapa de Infantino en la UEFA, justo antes de que tomara las riendas de la FIFA tras la caída del viejo orden en Zúrich. La combinación de un pago de seis cifras, una relación personal presuntamente implicada y el uso de fondos para formación de posgrado abre interrogantes incómodos sobre posibles conflictos de interés y sobre la cultura corporativa de aquellos años.
Sky Sports News ha contactado también con la FIFA para recabar más comentarios. De momento, el organismo se aferra a la línea oficial de negación total y defensa cerrada de su presidente.
En un fútbol que intenta vender transparencia y rigor tras una década de escándalos, la pregunta vuelve a sobrevolar los despachos: ¿hasta qué punto el pasado seguirá persiguiendo a quienes hoy mandan en el juego?






