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El último vacío del Barça en el mercado: ¿fichar un central?

El mercado se apaga, el reloj aprieta y en las oficinas del Barçelona todavía hay un hueco sin tapar. El club ha reforzado casi todas las líneas, ha sumado fondo de armario y ha parcheado las salidas más dolorosas. Pero en el eje de la zaga sigue habiendo una incómoda sensación de desnudez.

El 5-2 ante el Rayo Vallecano fue un buen escaparate de este Barça: un equipo capaz de arrollar a cualquiera en ataque… y al mismo tiempo de conceder demasiado atrás. Los rivales siguen encontrando grietas. Y con el equipo peleando en varias competiciones, la sensación es clara: falta cuerpo en la lista de centrales.

Tres centrales, demasiados frentes

La marcha de Álvaro Cortés ha encendido todas las alarmas. Ahora mismo, el Barçelona solo cuenta con tres centrales puros del primer equipo: Pau Cubarsí, Gerard Martín y Andreas Christensen. Eric García y Jules Koundé están fijados en el lateral derecho, así que, a efectos prácticos, no entran en esta ecuación.

Cubarsí y Martín se han ganado el estatus de pareja titular para los grandes partidos. Hansi Flick confía en ellos, y se nota. Ante el Athletic Club, los dos ofrecieron una actuación sobria, madura, de veteranos en cuerpo de jóvenes.

Christensen aparece como recambio de garantías… cuando está disponible. Y ahí está el problema. Su historial de lesiones convierte cualquier contratiempo de Cubarsí o Martín en un escenario peligroso: el Barça se quedaría corto de soluciones en una posición clave.

Claro que Eric o Koundé pueden regresar al centro de la defensa si la situación lo exige. Pero eso obligaría a desmontar el plan del lateral derecho y a improvisar en plena temporada. No es el tipo de equilibrio que un club que aspira a todo quiere asumir por sistema.

Lo que busca el Barça: un central obrero, no una estrella

El perfil que se maneja es claro: no hace falta una estrella ni un fichaje que exija titularidad inmediata. El Barça necesita un central fiable, de rotación, alguien capaz de entrar sin temblar cuando falte uno de los titulares o cuando toque dar descanso ante rivales, en teoría, más asequibles.

Un jugador que sepa aceptar su rol, que no desestabilice el vestuario y que, sobre todo, salga a un coste bajo. Deco trabaja precisamente en ese tipo de operación: un fichaje de oportunidad, una cesión inteligente, una pieza que complete el puzle sin romper el frágil equilibrio económico del club.

Ruud Nijstad, el nombre que se cuela en la lista

En ese contexto aparece Ruud Nijstad. El Barçelona sigue de cerca al central de 18 años de FC Twente, zurdo, con un físico imponente: 195 centímetros de altura y una presencia dominante en el juego aéreo. A eso se suma una virtud que encaja con el ADN azulgrana: la capacidad para sacar el balón jugado desde atrás.

Nijstad ha llamado la atención por su madurez defensiva pese a su edad y por esa mezcla de contundencia y calma con la pelota que tanto se valora en el Camp Nou. No es casualidad que su nombre haya irrumpido justo cuando el Barça busca un perfil que combine proyección y rendimiento inmediato.

El problema es evidente: FC Twente no tiene ninguna prisa por vender a uno de sus grandes activos. El defensa acaba de firmar un contrato hasta 2029, blindaje largo y mensaje claro. Aun así, el jugador ya ha admitido en el pasado que le encantaría jugar con Cubarsí en el Barça. El deseo está ahí, pero el mercado no se mueve solo con deseos.

La operación, a día de hoy, se antoja complicada. Habría que ver si el club neerlandés se abre a una fórmula creativa o si el Barça se ve obligado a mirar hacia otro lado en estas últimas horas.

¿Necesidad real o lujo de última hora?

La pregunta, a esta altura del mercado, es directa: ¿el Barçelona puede permitirse no fichar un central? Con tres competiciones, un Christensen propenso a lesiones y dos jóvenes que acumularán muchos minutos, el margen de error es mínimo.

Un solo golpe en el sitio equivocado, una sanción inoportuna o una mala racha física pueden dejar a Flick con una defensa cogida con alfileres. Y ahí ya no se hablaría de planificación valiente, sino de riesgo innecesario.

¿Es Ruud Nijstad la respuesta adecuada o existe en el mercado una opción más accesible y menos costosa? La necesidad está clara. El reloj corre. Y el Barça debe decidir si entra al último día de mercado con un central más… o con la fe puesta en que la temporada no le pase factura en la zona más delicada del campo.