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Vinai Venkatesham y el desafío del Tottenham moderno: de Europa a la supervivencia

Vinai Venkatesham aterrizó el pasado verano en el Tottenham Hotspur Stadium con una idea clara en la cabeza: Europa. Doce meses después, se ha conformado con algo mucho más crudo y mucho menos glamuroso: seguir en la Premier League.

La victoria en la última jornada ante el Everton selló la permanencia y desató un grito de alivio que se escuchó en todo el norte de Londres. No fue celebración. Fue exhalación. Y el propio director ejecutivo lo admite sin rodeos.

“Fue una enorme liberación”, reconoce en una entrevista con BBC Sport, antes de subrayar que terminar la temporada sintiendo alivio “está muy por debajo del estándar del club”.

De soñar con Europa a descubrir un club “en peor estado” del esperado

Cuando Venkatesham empezó a trabajar el 1 de junio del año pasado, el plan parecía razonable. “En mi primer día pensé que un objetivo realista para el primer equipo masculino era competir por plazas europeas”, explica.

El contexto invitaba a cierto optimismo: el equipo venía de acabar 17º con Ange Postecoglou, sí, pero acababa de ganar la Europa League, su primer título desde 2008, y el vestuario estaba lleno de internacionales contrastados.

La realidad le golpeó pronto.

“Si me hubieras preguntado unos meses después de llegar, cuando ya no era un outsider, te habría dicho que el club estaba en un estado significativamente peor en algunos aspectos de lo que pensaba”, admite.

No habla de un simple ajuste. Habla de algo más profundo. “Quedó muy claro que no se trataba de una especie de turnaround en unas cuantas áreas. Era realmente un reset completo”.

En lo no futbolístico, el diagnóstico es mucho más amable. Operaciones de estadio, área comercial, estructura de negocio: ahí, según él, el club “era y es realmente fuerte”. El problema vive en el césped y en todo lo que lo rodea.

En los últimos cinco años, la Premier League ha pisado el acelerador. “Ha habido una explosión en el progreso”, resume. Tottenham también avanzó, pero no al mismo ritmo. “Cuando miras dónde estaba Tottenham en muchas de esas áreas, comparado con donde creo que están otros clubes de la Premier League, había una brecha significativa. En algunas áreas, preocupantemente grande”.

La frase que deja marca es otra: “No creo que hubiera lo que yo llamaría una obsesión implacable con el éxito futbolístico”.

El contraste se ve incluso en el día a día. El centro de entrenamiento es de élite mundial, pero, a ojos del ejecutivo, el envoltorio no coincide con la exigencia competitiva. “Es increíble, uno de los mejores, si no el mejor del mundo. Pero cuando miras alrededor, parece más un hotel de cinco estrellas que un entorno de alto rendimiento. Eso cambiará en verano”.

Su conclusión es tan simple como demoledora: “Hay muchas áreas donde el club no tiene el nivel de experiencia adecuado”.

Thomas Frank, la paciencia… y el error Igor Tudor

El mandato de Thomas Frank, visto desde hoy, parece una larga agonía. Pero no empezó así. Tras su llegada el pasado junio, el equipo solo perdió uno de sus primeros diez partidos en todas las competiciones. El arranque dio margen, pero el desplome posterior fue implacable.

Cuando Tottenham despidió a Frank en febrero, la única sorpresa para buena parte de la grada fue que no hubiera ocurrido antes. Venkatesham y el director deportivo Johan Lange cargaron con la crítica de una afición que les reprochó haber alargado demasiado la apuesta.

“Ha habido mucha cobertura diciendo que el club fue pasivo en ese periodo. Y eso no es cierto”, se defiende el director ejecutivo.

El club, asegura, analizó resultados, la probabilidad de que el técnico danés lograra enderezar la temporada, el impacto que un cambio de entrenador podría tener en el mercado de enero, el calendario y hasta los riesgos de lanzarse al mercado de técnicos interinos.

En medio de ese proceso apareció un nombre que hoy lo condiciona todo: Roberto De Zerbi. Venkatesham confirma que Tottenham intentó convencer al italiano, que salía del Olympique de Marseille, para que asumiera el cargo de manera permanente tras la salida de Frank.

De Zerbi dijo no. Al menos, en ese momento. No quería llegar a mitad de curso. Esa negativa abrió la puerta a una decisión que el propio club ya asume como fallida: Igor Tudor.

El croata llegó como apuesta de impacto rápido, hombre de carácter fuerte, con experiencia en banquillos de presión máxima. Duró siete partidos. Salida por mutuo acuerdo.

El riesgo, admite Venkatesham, estaba escrito desde el inicio: “Éramos muy conscientes de que no tenía experiencia en la Premier League. ¿Fue un riesgo nombrarle? Absolutamente”.

Cuando se le pregunta si acepta que la elección de Tudor fue un error, no se esconde: “No funcionó. Creo que está muy claro que no funcionó. Y no creo que eso esté en cuestión. No creo que nadie argumente lo contrario”.

La diana de la grada tras la era Daniel Levy

Durante 25 años, el foco de la ira del aficionado tuvo nombre propio: Daniel Levy. Con su salida en septiembre, el vacío no tardó en llenarse. El malestar se movió de despacho, y Venkatesham pasó a ocupar el centro del huracán.

Dos 17º puestos consecutivos son munición suficiente para cualquier grada. “Entiendo la frustración de los aficionados. Creo que los aficionados del Tottenham llevan frustrados un tiempo. Son dos temporadas seguidas acabando 17º”, asume.

“Está claro que no es suficiente. Es racional, normal, sensato, y es lo que esperamos de los aficionados”.

El ejecutivo insiste en que los problemas no han nacido en los últimos meses. “El club tenía retos serios que debía abordar en el lado futbolístico. Sabemos cuáles son. Los estamos abordando. Los estamos arreglando. Esos retos no han desaparecido de la noche a la mañana. Se acumularon durante muchos años”.

No promete milagros. “Ojalá pudiera agitar una varita mágica y solucionarlos de un día para otro, pero no es posible. Lleva tiempo”.

Pese a la tormenta, no duda de la hoja de ruta: “Tengo total confianza en lo que estamos haciendo y en cómo lo estamos haciendo. Pero los aficionados, con razón, son impacientes. Tengo que capear ese temporal”.

El coste personal no es menor. Venkatesham, con pasado en el Arsenal, sabe de qué va este juego. “No es fácil. Tienes que desarrollar piel dura. Me ayuda haber estado en el fútbol durante los últimos 15 años, no es nuevo para mí”, explica.

Acepta la crítica como parte del oficio. Lo que le preocupa es el tono. “Es un juego de opiniones, y no tengo ningún problema con que me critiquen. Ningún problema con que se critique a cualquiera en el fútbol, es parte del trabajo. El problema es que esa crítica frecuentemente se pasa mucho de la raya para jugadores, árbitros, ejecutivos”.

De Zerbi, el impacto que lo cambia todo

Pregunte a cualquiera dentro del club y el nombre de Roberto De Zerbi aparece con la misma rapidez que un contraataque bien ejecutado. Su llegada cambió el pulso del vestuario y, sobre todo, el desenlace de la temporada.

Once puntos en siete partidos. Suficientes para esquivar el abismo. Pero la influencia del italiano, según quienes conviven con él, va más allá de la tabla de clasificación. Ha devuelto creencia a un grupo que parecía vacío.

“Creo que ha tenido un impacto extraordinario hasta ahora”, afirma Venkatesham.

Reconoce que son “primeros días” y que el contexto es muy particular, pero no rebaja la dimensión del reto que asumió el técnico: “Es difícil subestimar la magnitud del desafío al que se enfrentó. Y es difícil describir el impacto tan significativo que ha tenido en el vestuario con todos los jugadores”.

El ejecutivo no escatima elogios: “Es un excelente entrenador, y creemos que juega el estilo de fútbol que nuestros aficionados y el público futbolero en general quieren ver”.

De Zerbi tendrá voz plena en la planificación deportiva de este verano. No solo en la idea de juego, también en la confección de la plantilla.

Un mercado crítico y un techo salarial más alto

Tottenham ya se ha movido en los despachos. Ha mantenido conversaciones con Sebastian Kehl, ex director deportivo del Borussia Dortmund, y ha tomado una decisión estructural clave: elevar el techo salarial para poder atraer futbolistas de primer nivel.

“El equipo necesita trabajo y no tiene el equilibrio adecuado”, admite Venkatesham. La lista de necesidades es clara: “Necesitamos experiencia y liderazgo y también esa robustez física para jugar en la liga más exigente que existe”.

El plan no se limita a un verano. “Tenemos que reforzar el club a lo largo de múltiples ventanas de fichajes, pero esta, en particular, va a ser crítica”.

La permanencia ha comprado tiempo, no prestigio. El “reset” que reclama el director ejecutivo ya ha empezado. La cuestión es si Tottenham será capaz de convertir este año de supervivencia en el punto de partida de algo mucho más ambicioso, o si la próxima temporada volverá a jugar con fuego en la misma frontera del descenso.

Vinai Venkatesham y el desafío del Tottenham moderno: de Europa a la supervivencia