Virgil van Dijk alcanza el centenario con la Oranje: emoción y promesa
En una noche cargada de simbolismo, Virgil van Dijk cruzó el umbral reservado a los grandes de verdad. El capitán de la selección neerlandesa alcanzó los 100 partidos con la camiseta de la Oranje y se instaló, definitivamente, en el panteón de los defensores más importantes en la historia del fútbol neerlandés.
No lo hizo solo. Saltó al césped de la mano de su hijo, Mase, con sus padres y el resto de su familia en la grada. El resto fue fútbol y emoción contenida. O no tan contenida.
“Una noche muy especial y un hito precioso, del que estoy orgulloso”, confesó a NOS. “Lo he pasado mal hace un momento en el vestuario, estoy bastante emocional. Es algo con lo que nunca me atreví a soñar; cuando era joven esto me parecía demasiado lejano como para dejarlo entrar en mi cabeza. Eso lo hace todavía más bonito”.
En la voz del central del Liverpool había alivio, orgullo y algo más profundo: la conciencia de lo que ha costado llegar hasta ahí.
Un centenar levantado desde la adversidad
Llegar a 100 partidos internacionales no es una cuestión de inercia. Es una batalla larga, muchas veces silenciosa. En el caso de Van Dijk, también es la historia de una rodilla destrozada y de un año entero mirando el fútbol desde fuera.
Aquel grave daño en el ligamento cruzado frenó su carrera en seco. Detuvo su cuenta con la selección, le obligó a una rehabilitación larga, metódica, de las que desgastan más la cabeza que el cuerpo. Por eso este centenario tiene un peso especial.
“Le he sacado el máximo hasta ahora. Desgraciadamente estuve un año fuera por una lesión de ligamento cruzado, de lo contrario podría haberme acercado a Wesley Sneijder”, admitió. “Pero estoy orgulloso y feliz, dejémoslo ahí”.
El récord de Sneijder, con 134 internacionalidades, sigue como referencia en el fútbol neerlandés. Van Dijk sabe que el tiempo ya no juega de su lado, pero no se detiene a hacer cálculos. Prefiere mirar al siguiente entrenamiento, al siguiente partido, a la siguiente concentración.
No se detiene en 100
El brazalete, la jerarquía, el peso en el vestuario… Nada de eso parece pesarle. Todo lo contrario. A sus 35 años, lejos de pensar en la retirada internacional, ha sellado un compromiso que sorprende por su alcance: seguir con la selección hasta la Eurocopa de 2028.
“Para mí no se va a parar en 100. No soy alguien que mire demasiado hacia adelante. Hay que cuidarse muy bien y hacer todo para estar ahí cada vez. Me siento bien ahora mismo, así que solo tengo que seguir”, explicó. “El fútbol es lo mejor que hay. Entiendo muy bien que en nuestro deporte la gente mire la edad. Cuando las cosas van bien, dicen: ‘Qué bueno para tu edad’. Y si no, eres un viejo. Yo solo tengo que asegurarme de rendir lo mejor posible para el equipo, dentro y fuera del campo”.
La frase resume al personaje. Directo, competitivo, sin ganas de entrar en discursos grandilocuentes sobre el paso del tiempo. Mientras el cuerpo responda, él se ve en el centro de la zaga, organizando, mandando, absorbiendo la presión.
El líder que quiere su seleccionador
Su continuidad no se entiende solo como un deseo personal. Responde también a las conversaciones mantenidas con el seleccionador, Xavi Hernandez, que ha encontrado en Van Dijk la pieza que ordena todo lo que ocurre alrededor.
El técnico no ha ocultado en ningún momento lo que significa el capitán para el grupo. Ni como futbolista ni como figura de referencia diaria.
“Ya lo dije en el vestuario: Virgil es un ejemplo. Desde que le conocí, lo ha hecho de maravilla. No solo a nivel individual, también en el contexto del equipo. Virgil es un verdadero líder. Estoy muy orgulloso de ser su entrenador”, subrayó el seleccionador.
Mientras Xavi diseña el futuro de la Oranje, lo hace con una certeza: su defensa sigue girando alrededor del mismo hombre. Un centenar de partidos después, Van Dijk no se ve como una leyenda en retirada, sino como el ancla de una selección que quiere competir en cada gran torneo.
La noche del partido número 100 quedará en las fotos familiares, en las estadísticas y en la memoria de los aficionados. Para él, sin embargo, parece ser solo un punto de paso. La pregunta ya no es qué ha sido Van Dijk para los Países Bajos, sino cuántas páginas más está dispuesto a escribir con esa camiseta naranja a la espalda.






