Xavi Espart y su primer Clásico: un reto táctico ante Yan Diomande
Pau Moral, el técnico que vio crecer a Xavi Espart en los campos discretos de La Masia, no duda: el joven lateral tiene el colmillo táctico necesario para apagar a Yan Diomande en el Clásico del domingo. Y no es una frase lanzada al aire. Llega después de una semana en la que el canterano ha irrumpido con fuerza en Europa, firmando su primer gol en Champions League ante PSG y consolidando una candidatura seria al once de Hansi Flick.
Un canterano ante su primer gran examen
Espart aterriza en su primer Clásico con algo más que ilusión. Llega con minutos, con confianza y con un contexto que lo empuja al frente. La idea de Flick es clara: mantenerlo en el lateral derecho, donde se ha asentado en este inicio de curso, y desplazar a Joao Cancelo al costado izquierdo.
No es un premio simbólico. Es una necesidad y, al mismo tiempo, una apuesta de peso.
La enfermería obliga. Jules Kounde es seria duda por un esguince de tobillo. Eric Garcia, Andreas Christensen y Roony Bardghji siguen fuera de combate. Dani Olmo, lesionado en París con una dolencia en el aductor, estará un mes parado. El campeón vigente se ve obligado a reorganizar su retaguardia con lo que tiene… y lo que tiene, en el carril derecho, se llama Xavi Espart.
Moral, que lo conoce mejor que nadie, pone el foco en su inteligencia sobre el césped. En declaraciones a Cadena SER, lo dejó claro: no ve al joven superado por el duelo directo con Diomande, la nueva perla ofensiva de Jose Mourinho.
Un Clásico marcado por las ausencias
Enfrente, el panorama tampoco es el ideal para Mourinho. Sin Vinicius Junior, sancionado, y con Rodrygo y Raul Asencio lesionados, el técnico portugués se queda sin su tridente habitual. El plan pasa por entregar la banda a Yan Diomande, mientras Federico Valverde ocupa el lateral derecho y Bernardo Silva se mueve por dentro.
El choque en ese flanco promete ser decisivo. Un adolescente eléctrico, Diomande, contra un lateral que llega en plena curva ascendente. Moral lo ve preparado, pero introduce un matiz que suena a advertencia para el entorno: no se puede exigir infalibilidad a un jugador que todavía está en plena formación.
“Tenemos que estar preparados para que algún día se equivoque. No es normal que los chicos de La Masia no cometan nunca un solo error”, recordó el exentrenador, bajando el volumen de la euforia sin restarle mérito al crecimiento del defensa.
El “tapado” que se ganó su sitio
En el relato interno de la cantera azulgrana, Espart no pertenece a la categoría de prodigios precoces. Moral lo define como un “tapado”, alguien que no acaparó focos como Gavi o Lamine Yamal, estrellas casi desde alevines. El camino fue otro: trabajo, insistencia, discreción… y, con el tiempo, resultados.
“Ha tenido que trabajar muchísimo”, explicó el técnico, que reconoce que jugadores como Pau Cubarsi o el propio Espart le han marcado también a él como entrenador. No sólo por su nivel, sino por la conexión humana que se crea con perfiles que se dejan la piel por llegar al primer equipo.
Ese es, precisamente, el objetivo último de La Masia: ver a sus chicos romper la última puerta, la del vestuario profesional. Espart ya la ha cruzado. Ahora le toca demostrar que no ha llegado de paso.
El mismo jugador, otro escenario
Moral traza un puente entre el niño que dirigía en la base y el futbolista que hoy se prepara para medirse al Real Madrid. El patrón, según él, no ha cambiado tanto: “Siempre ha defendido bien. Aunque era bajito en La Masia, ya lo hacía muy bien. Ahora juega exactamente igual que hace seis o siete años, pero contra rivales de más calibre.”
Esa continuidad en su juego, esa fidelidad a su propio estilo, explica parte de su rápida adaptación. Sabe ocupar la banda, sabe medir tiempos, sabe cuándo morder y cuándo temporizar. Y, sobre todo, entiende el juego. Para un técnico como Flick, obsesionado con la estructura y el orden, es oro puro.
Las estadísticas lo respaldan, apunta Moral. El rendimiento en el lateral es alto, pero el entrenador que lo formó desliza un detalle interesante: Espart se siente, en realidad, más cómodo en el centro del campo. Un matiz que abre la puerta, a medio plazo, a una posible reconversión o, al menos, a un uso más híbrido de su perfil.
Un duelo que apunta al título
El Clásico del domingo no se presenta como un simple capítulo más del calendario. Hay aroma de partido bisagra en la lucha por la Liga. Y en medio de esa tensión, un chico que hace no tanto peleaba por minutos en categorías inferiores puede encontrarse teniendo que frenar a la gran apuesta ofensiva de Mourinho.
Espart llega con la confianza de su exentrenador, con el respaldo de su técnico actual y con el escaparate perfecto para dar un salto de estatus. El escenario no admite medias tintas: o se encoge, o se consolida.
En un campeonato que puede decidirse por detalles mínimos, no sería la primera vez que un lateral joven, salido de la cantera, marca silenciosamente el rumbo de un título.






