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Zinedine Zidane, nuevo seleccionador de Francia: un cambio de era

La noticia que Francia llevaba años esperando por fin se hizo oficial. La Federación Francesa de Fútbol anunció en X que Zinedine Zidane será el nuevo seleccionador nacional, heredando el banquillo que durante más de una década y media perteneció a Didier Deschamps.

No es un simple relevo. Es un cambio de era.

Del ciclo Deschamps al desafío Zidane

La designación de Zidane llega apenas dos semanas después del final del mandato de Deschamps, que se cerró con un cuarto puesto en el Mundial y una derrota espectacular, 6-4, ante Inglaterra en su último partido al mando. Un desenlace tan frenético como cruel para un seleccionador que marcó una época.

Los números de Deschamps hablan con contundencia: 14 años en el cargo, 185 partidos dirigidos, 120 victorias. Bajo su mando, Francia levantó el Mundial 2018, conquistó la Nations League 2020-21 y alcanzó las finales de la Euro 2016 y del Mundial 2022. Pocos entrenadores pueden presentar un legado tan pesado. Y precisamente ese legado es el que ahora recae sobre Zidane.

Ambos están unidos por algo más que las estadísticas. Compartieron vestuario y gloria: fueron compañeros en la selección que ganó el Mundial de 1998 en casa, el título que cambió para siempre la historia del fútbol francés.

Zidane, de leyenda en el césped a líder en el banquillo

A los 54 años, Zidane vuelve al primer plano internacional con la camiseta que definió su carrera. En 1998 fue el epicentro del título mundial: su influencia en aquel equipo fue tan descomunal que ese mismo año se llevó el Balón de Oro. Francia encontró entonces su genio. Hoy, busca en él a su nuevo guía.

Su experiencia más reciente al máximo nivel se escribió desde el banquillo del Real Madrid, donde se consolidó como uno de los entrenadores más influyentes de su generación. Ahora traslada ese peso específico al entorno más simbólico posible: la selección.

La expectativa no es discreta. Ni puede serlo. Francia entrega el volante a uno de sus mayores iconos con una plantilla rebosante de talento y con la obligación permanente de competir por todo.

Un inicio lejos de casa y una primera gran noche en París

El nuevo ciclo de Zidane arrancará lejos del Stade de France. Su debut está previsto en un partido a domicilio de la UEFA Nations League frente a Turkiye. Un estreno con trampa: desplazamiento exigente, ambiente hostil, y el foco mundial apuntando al banquillo visitante.

Después llegará la primera gran cita en casa. Francia recibirá a Italia en el Stade de France el 2 de octubre. Un clásico europeo, un escenario cargado de historia y una noche ideal para medir el pulso del nuevo proyecto. Si hay un tipo de partido hecho a la medida de Zidane, es ese: grande, tenso, con tradición y con el peso de la historia sobre los hombros.

De compañeros a eslabones de una misma cadena

La conexión entre Deschamps y Zidane atraviesa décadas. Como jugadores, levantaron juntos la Copa del Mundo de 1998. Deschamps, el capitán incansable. Zidane, el talento que iluminaba todo. Hoy, sus trayectorias se enlazan de otra forma: uno entrega la selección al otro, como si el brazalete simbólico cambiara de brazo.

La Francia que recoge Zidane no es una selección en construcción. Es una potencia consolidada, acostumbrada a pelear finales, con una afición que ya no se conforma con “estar cerca”. El listón está donde lo dejó Deschamps: en lo más alto.

La pregunta ya no es si Zidane está preparado para el reto. La verdadera incógnita es otra: ¿hasta dónde puede llegar una selección de este nivel cuando su mayor leyenda vuelve para sentarse en el banquillo?