Zinedine Zidane nuevo seleccionador de Francia
Zinedine Zidane ya es el nuevo seleccionador de Francia. Se acaba el suspense, se confirma el secreto peor guardado del fútbol francés: el hombre que marcó una era en el césped y en el banquillo de Real Madrid toma ahora el mando de Les Bleus tras la larga era de Didier Deschamps.
Cinco años lejos de los banquillos. Desde 2021 sin dirigir. Pero Zidane no había desaparecido, estaba esperando. Esperando exactamente esto.
El relevo tras 14 años de Deschamps
Deschamps se marcha después de 14 años al frente de la selección, un ciclo gigantesco en el fútbol de selecciones. Deja un legado que incluye el Mundial de 2018 y la reconstrucción de la imagen de un equipo que había vivido turbulencias profundas.
El propio presidente de la Federación Francesa, Philippe Diallo, lo subrayó en la presentación: durante casi década y media, Deschamps llevó a Francia “a lo más alto” y “restauró la imagen de Les Bleus sobre el césped”. No es un simple cambio de entrenador, es el cierre de una era.
Y justo ahí entra Zidane. Compañero de generación, mito compartido, pero ahora heredero de un banquillo cargado de historia y de expectativas.
Orgullo, responsabilidad y una sola obsesión: Francia
En su presentación, el técnico de 54 años no escondió la emoción. Habló de “gran fuente de orgullo” al asumir el cargo. Y fue más allá: “No hay nada más grande que la selección francesa”, afirmó, dejando claro que para él este puesto está por encima de cualquier otro.
Zidane agradeció a Diallo, al comité ejecutivo y a toda la Federación, y no se olvidó de Deschamps ni de los entrenadores que marcaron su carrera. Pero lo verdaderamente revelador llegó cuando explicó su larga ausencia de los banquillos: no era un paréntesis por falta de ofertas, era una espera deliberada.
Rechazó propuestas durante estos cinco años. Clubes, proyectos, desafíos de alto nivel. Todo aparcado por una sola razón: quería dirigir a Francia. “La única cosa que quería hacer después de mi experiencia en Real Madrid era esto”, confesó. Y lo repitió con claridad: su motivación pasa exclusivamente por trabajar para esta selección y verla seguir ganando.
Del Bernabéu a Clairefontaine
Zidane llega con una etiqueta que pocos pueden exhibir: uno de los mejores entrenadores del mundo pese a su ausencia reciente de la élite. No es una exageración: tres Champions League consecutivas con Real Madrid, dos títulos de LaLiga, dos Supercopas de Europa, dos Mundiales de Clubes. Un palmarés que habla solo.
Su figura, sin embargo, no se reduce al banquillo. Antes de ser el técnico que dominó Europa, fue el cerebro de la Francia campeona del mundo en 1998 y ganador del Balón de Oro ese mismo año. Para el aficionado francés, Zidane no es únicamente un entrenador brillante: es un símbolo nacional.
Ahora, ese símbolo se sienta en el banquillo más expuesto del país.
Un ciclo nuevo mirando a la Euro 2028
El trabajo arranca de inmediato. Zidane empezará a preparar el camino hacia la Euro 2028, que se disputará en Reino Unido e Irlanda, con la obligación implícita de mantener a Francia en la élite absoluta. La selección viene de una semifinal mundialista y de años de estabilidad competitiva. El listón no está bajo.
Zidane lo sabe. Habló de responsabilidad, de ambición alta, de seguir ganando. No llega para reconstruir desde cero, llega para moldear un grupo ya ganador a su imagen, con su lectura del juego, su manejo del vestuario y esa mezcla de autoridad tranquila que le ha acompañado desde que era futbolista.
La pregunta ya no es si Zidane iba a entrenar a Francia. Eso quedó atrás. La cuestión, a partir de hoy, es otra: ¿hasta dónde puede llevar a Les Bleus el hombre que ya los llevó una vez a la cima del mundo?






