Carlos Alcaraz se enfrenta a Ben Shelton en la final de París
Carlos Alcaraz lleva semanas jugando contra el reloj, contra el dolor y contra la memoria de aquella madrugada en Nueva York. Ahora ya tiene lo que buscaba: una revancha a lo grande. El español disputará la final del Paris Masters ante Ben Shelton, el hombre que le echó del US Open en un maratón a cinco sets que terminó a las 03:34 de la mañana.
Esta vez, el escenario es París. Y Alcaraz llega con otra cara.
De la agonía a la autoridad
El viernes, el murciano estuvo al borde del abismo ante Taylor Fritz: dos puntos de partido en contra, remontada a pulso y billete para semifinales. Hoy, ante Casper Ruud, no hubo drama. Hubo control.
Victoria por 6-4, 6-4 en 86 minutos. Sin concesiones, sin sobresaltos. Un partido maduro.
Alcaraz dominó con el saque —ganó el 86% de los puntos con su primer servicio—, soltó 20 golpes ganadores, 13 de ellos con la derecha, y cerró 11 de 13 puntos en la red. Un repertorio completo, de número uno, que dejó sin respuestas al noruego.
Bastó un break en cada set. Uno para abrir la puerta, otro para echar el cerrojo. Ambos parciales los selló con un ace, como si quisiera subrayar el mensaje: está de vuelta, y con intención de quedarse.
París, por fin
Hasta esta semana, el techo de Alcaraz en París eran los cuartos de final. El torneo se le resistía, como si la ciudad le guardara una prueba pendiente. Esa deuda queda saldada.
Con esta clasificación, el español ha alcanzado ya la final en siete de los nueve Masters 1000 del circuito. Una colección que, a sus 23 años, habla de algo más que talento: habla de constancia en la élite, incluso tras una lesión que le dejó cuatro meses fuera por problemas en la muñeca.
Su regreso empezó en septiembre, precisamente en el US Open. Allí, Shelton le cortó el paso en cuartos en un duelo salvaje. Desde entonces, el guion ha cambiado. Alcaraz ha disputado 16 partidos y solo ha perdido uno. Llega a la final parisina con una racha de ocho victorias consecutivas, impulsado por el título en Viena la semana pasada.
Camino de recuperar su trono, el español vuelve a encontrar a un viejo conocido.
Shelton, el verdugo que vuelve
Al otro lado de la red le espera un Shelton en plena ebullición. Número cuatro del mundo, finalista del US Open este año, el estadounidense ha firmado su mejor temporada con 45 triunfos y un tenis agresivo que intimida.
En París, tuvo que apretar los dientes para remontar al francés Luca Van Assche: 5-7, 6-3, 6-4. Victoria trabajada, ambiente hostil, paso adelante. Con ella se convierte en el primer finalista estadounidense en el torneo desde 2017.
Shelton llega con confianza y sin complejos. Lo dejó claro al hablar de su rival: para él, Alcaraz ya es una “leyenda joven” del deporte, alguien cuya sola presencia convierte cualquier partido en un gran espectáculo.
Pero el cara a cara no es tan simple. Shelton ganó el último cruce, sí, el más doloroso para el español. Antes de eso, Alcaraz se había impuesto en los tres primeros enfrentamientos. Y el estadounidense ha sufrido a menudo cuando se ha medido a los mejores del ranking.
“Estoy listo”
Alcaraz no se esconde. Sabe lo que le espera, y lo abraza.
“Estoy listo para enfrentar a Ben Shelton en la final. Es probablemente uno de los desafíos más difíciles que puedes tener en el tenis ahora mismo”, afirmó el número tres del mundo tras derrotar a Ruud. No son palabras huecas: llegan después de semanas de reconstrucción, de ajustar sensaciones tras la lesión y de volver a encontrar esa chispa que le hizo campeón del US Open en 2022 ante el propio Ruud, día en el que también se estrenó como número uno del mundo.
“Ben está jugando un gran tenis. La última vez fue un partidazo. Pero voy a disfrutar este momento porque llevaba mucho tiempo persiguiendo la final aquí. Va a ser un gran día para mí”, añadió.
La frase resume su estado anímico: ambición, pero también alivio. París, por fin, le mira de frente.
Una final con cuentas pendientes
La final del Paris Masters no es solo un título más en juego. Es una encrucijada para dos jugadores que representan el presente inmediato del circuito.
Alcaraz llega lanzado, con su mejor versión asomando de nuevo tras el parón por lesión. Shelton aterriza en el último tramo de la temporada con la sensación de haber roto varias barreras personales.
Uno busca consolidar su regreso al trono del tenis masculino. El otro quiere demostrar que lo de Nueva York no fue una noche aislada, sino el inicio de una rivalidad duradera.
La revancha está servida en París. La pregunta es quién impondrá su relato esta vez: el campeón que vuelve a reclamar su sitio o el retador que ya sabe lo que es tumbarle en el escenario grande.





