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Allegri critica la falta de defensa en Napoli tras derrota ante Villarreal

El viaje de Napoli a España dejó algo más que un 3-1 en contra ante Villarreal. Dejó a un entrenador furioso, perplejo y profundamente preocupado por la deriva del fútbol moderno. Massimiliano Allegri salió del césped europeo con una idea fija en la cabeza: su equipo no sabe sufrir, no sabe defender como un bloque y, cuando llega el golpe, se rompe.

Napoli se adelantó, tuvo el partido donde quería… y lo tiró por la borda en una segunda parte desordenada, nerviosa, casi anárquica. El resultado: remontada del Villarreal y un Allegri que, ante las cámaras de Sky Sport Italia, disparó contra una tendencia que, a su juicio, está contaminando al juego actual.

“Se ha convertido casi en una deshonra saber defender, lo que no significa necesariamente hacerlo cerca de tu propia portería”, lamentó el técnico. La frase no fue un desahogo aislado, sino el eje de toda su lectura del partido.

Un equipo que se parte en dos

El encuentro cambió en el momento exacto en que Villarreal encontró el empate. Hasta entonces, Napoli había mantenido cierto orden, aceptando el intercambio de golpes. Con el 1-1, se apagó la luz colectiva.

Allegri lo vio desde el banquillo con creciente incredulidad: líneas estiradas, centro del campo partido, futbolistas intentando resolver el duelo por su cuenta. El plan se deshizo en cuestión de minutos.

“La característica de un equipo fuerte es no desarmarse ni estirarse; todos, individualmente, quisimos resolver el partido en la segunda parte”, admitió. El técnico conectó lo ocurrido en España con un patrón que ya le preocupa: “Esta noche, como en el partido con Frosinone, tomamos decisiones equivocadas. Debemos reflexionar porque todavía tenemos la posibilidad de pasar de ronda, pero nos faltó paciencia en la gestión del balón”.

El problema, para él, es nítido: “Sufrimos demasiado atrás; necesitamos equilibrio, porque si te estiras, concedes espacios”.

Champions League no perdona

Allegri no se refugió en excusas tácticas. Señaló algo más profundo: el salto de nivel que exige la Champions League está dejando al descubierto todas las costuras de su equipo. Lo que en Serie A se disimula, en Europa se paga al contado.

“En Champions League los demás cometen pocos errores técnicos, debe haber una mayor atención defensiva, incluso si defensivamente lo hicimos bastante bien, pero permitimos muchos disparos desde fuera”, analizó. Ahí, en esos metros que Napoli regaló al borde del área, se cocinó buena parte del desastre.

El técnico insistió en que el error forma parte del juego, pero no aceptó la reacción posterior de sus jugadores: “Los errores pueden suceder dentro de un partido. El hecho es que después debes seguir jugando con total tranquilidad, jugando como equipo, y esta noche en un cierto momento dejamos de jugar como equipo, esa es la verdad”.

La frase retrata la fractura: el Napoli que empezó compitiendo en La Cerámica no fue el mismo que terminó corriendo detrás del balón, roto, sin alma ni estructura.

Allegri subrayó, además, la diferencia brutal entre el día a día doméstico y las noches europeas: “Poco a poco llegaremos, porque el nivel de la Champions League es más alto. Cuando juegas contra equipos medio-pequeños no lo notas, pero cuando juegas contra equipos de Champions League, sí”.

Advertencia para la Serie A

La derrota no solo golpea la clasificación europea. Para Allegri, es una señal de alarma que trasciende el torneo. Con el regreso inmediato a la Serie A y un duelo ante Venezia en el horizonte, el técnico lanzó un aviso sin matices al vestuario.

No habrá partido fácil. No habrá terreno para la complacencia.

“Si en Venezia no vamos con la humildad y el respeto de ponernos a su nivel, con un equipo que es un buen equipo y no merece la clasificación que tiene, saldremos con los huesos rotos”, sentenció.

El mensaje es claro: o Napoli recupera las raíces del fútbol italiano —orden, sacrificio, rigor defensivo, trabajo colectivo— o la temporada puede torcerse antes de Navidad. La Champions League ya le ha enseñado al equipo cuánto cuesta desconectarse diez minutos. La Serie A está a punto de mostrarle qué pasa cuando no se aprende la lección.