Armand Traoré critica a Gyökeres: "No tiene aura, no me preocuparía defenderle"
Armand Traoré, aquel lateral zurdo que pasó sin demasiado ruido por el Arsenal, ha encendido el debate alrededor de Viktor Gyökeres con unas declaraciones tan directas como demoledoras. El exdefensa no solo cuestiona el impacto del sueco en el equipo de Mikel Arteta, también asegura que, si tuviera que marcarle hoy, dormiría tranquilo.
Lo hace hablando desde la experiencia de haber sufrido a algunos de los delanteros más intimidantes de la última era de la Premier League. Y precisamente ahí, en la comparación, es donde más sale perdiendo el actual ‘9’ del Arsenal.
“No veo instinto asesino”
En una entrevista con The Sun, Traoré no se anduvo con rodeos al analizar a Gyökeres, un futbolista que llegó a Londres con la etiqueta de goleador voraz tras arrasar en el Sporting de Lisboa.
“Gyokeres, simplemente no le veo ese instinto asesino que tenían algunos de estos tipos”, afirmó el exlateral.
El contraste con su etapa en Portugal es evidente: allí fue una máquina de hacer goles, un delantero que vivía en el área rival. En el Arsenal, pese a sus números del curso pasado —21 goles en todas las competiciones, contribuyendo al título de Premier League y a alcanzar la final de la Champions—, todavía no ha terminado de conquistar a todos.
Traoré se agarra a las sensaciones, a lo intangible, a aquello que no aparece en las estadísticas.
“He jugado contra Drogba muchas veces. Madre mía. Tenía un aura tremenda. Olía a ‘soy un líder’. Eso no lo veo en Gyokeres ni en Havertz”, remató.
El mensaje es claro: para él, no basta con marcar; hay que imponer, intimidar, mandar.
Sin miedo al duelo
El golpe más duro, sin embargo, llega cuando Traoré habla de un hipotético cara a cara con el sueco. Lejos de mostrar respeto, se muestra casi despreocupado.
“Si tuviera que jugar contra Gyokeres no estaría preocupado. Yo era un jugador muy, muy rápido. Él podría empujarla hacia adelante, pero no hay manera de que pase”, aseguró.
No es solo una cuestión de velocidad. Traoré insiste en que Gyökeres no representa ese tipo de amenaza total que obligaba a los defensas a vivir al límite durante 90 minutos. Para explicarlo, recurre a un nombre sagrado en la historia reciente del Arsenal.
“Piensa en Thierry Henry y en Gyokeres, es la noche y el día. Intenta jugar contra Thierry, fuera hacia donde fuera, era un problema. Estos jugadores son un problema. La velocidad mata y no veo que Gyokeres sea muy rápido”.
El juicio es severo. Traoré coloca al sueco en un escalón claramente inferior al de los grandes delanteros que ha tenido que marcar, tanto por presencia como por condiciones físicas.
Un delantero en el punto de mira
El caso Gyökeres divide. Por un lado, los números del año pasado avalan su fichaje: 21 goles, impacto directo en una temporada histórica del Arsenal. Por otro, las dudas sobre si su juego se adapta del todo al ritmo y la exigencia de la Premier League no terminan de disiparse.
Ha tenido momentos de brillo con la camiseta ‘gunner’, pero aún no ha logrado ese consenso que distingue a las verdaderas estrellas. Y el contexto actual no ayuda.
A sus 28 años, el sueco se encuentra en un punto delicado. Según informaciones recientes recogidas en el Daily Briefing, tiene pretendientes en la Serie A y en la Saudi Pro League, y estaría valorando sus opciones tras perder peso en la rotación de Arteta en este inicio de temporada.
El técnico español, que ha ido ajustando su ataque, parece haber encontrado en Kai Havertz su referencia preferida en punta. El alemán, más móvil y asociativo, se ha ganado minutos y jerarquía. Gyökeres, mientras tanto, pelea por no quedar encasillado como simple alternativa de banquillo.
¿Respuesta o salida?
El escenario es claro: el Arsenal no va sobrado de profundidad en la delantera. Por pura necesidad, Gyökeres tendrá oportunidades. Llegarán partidos cerrados, lesiones, rotaciones, tramos de calendario en los que cada pieza del ataque será imprescindible.
La cuestión ya no es si tendrá minutos, sino qué hará con ellos.
Con críticas públicas como las de Traoré, competencia directa de Havertz y el mercado llamando a la puerta, el sueco se mueve en una fina línea: o se afirma como un delantero capaz de dominar también en Inglaterra, o su etapa en el Emirates puede empezar a parecer un paréntesis entre dos vidas futbolísticas.
La pelota, literalmente, vuelve a estar en sus pies. Y esta vez no se trata solo de marcar. Se trata de convencer.






