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Arsenal vuelve a reinar en la Premier League tras el tropiezo del City

Veintidós años después, Arsenal vuelve a reinar en la Premier League. No hizo falta que los de Mikel Arteta tocaran un balón este martes: el empate de Manchester City en el campo de Bournemouth dejó el título sentenciado y el trofeo viajará a Londres, donde los ‘gunners’ lo alzarán el domingo en Crystal Palace.

El sur de Inglaterra se convirtió en el escenario del giro definitivo de la temporada. En un ambiente cargado por las informaciones que sitúan a Pep Guardiola fuera del banquillo del City al final del curso, su equipo se despidió del campeonato con un suspiro, no con un rugido.

Un City distraído, un Bournemouth desatado

Guardiola aseguró ante las cámaras que los rumores sobre su futuro no habían afectado a la preparación. El césped contó otra historia. Su City, obligado a ganar para llevar la lucha por el título hasta la última jornada, fue superado en intensidad, en energía y en convicción por un Bournemouth desatado, que amplió a 17 su racha de partidos sin perder.

El compacto estadio rugía. Cada presión, cada carrera, cada choque se celebraba como una final. El equipo de Andoni Iraola, que ya había anunciado que se marchará al final de la temporada, jugó como si quisiera dejar grabada su firma en la historia del club. Y lo consiguió.

El primer gran aviso lo dio Evanilson, que inexplicablemente mandó por encima del larguero, casi sobre la línea, un centro raso perfecto de Marcus Tavernier. La acción quedó anulada por fuera de juego, pero el mensaje estaba enviado: el City sufría.

El dominio local encontró premio a seis minutos del descanso. Tras una jugada elaborada, Junior Kroupi recibió, encaró y dibujó un disparo con rosca, precioso, que se coló en la escuadra. Golazo. El estadio explotó. Era su decimotercer tanto del curso y quizá el más trascendente de todos.

Iraola se despide con Europa en el bolsillo

La segunda parte arrancó con la misma electricidad. Bournemouth, lejos de encerrarse, siguió golpeando en transición, mientras el City buscaba a trompicones una reacción que nunca llegó a ser sostenida.

Djordje Petrovic sostuvo a los suyos en el momento clave. Nada más reanudarse el juego, el guardameta se estiró para negar el gol a Nico O’Reilly en una ocasión que pudo cambiar el guion. Esa parada valía Europa.

Con el paso de los minutos, el partido se convirtió en una prueba de carácter. Bournemouth defendía con orden y salía con veneno. Antoine Semenyo llegó a creer que marcaba ante su antiguo equipo, pero el tanto fue anulado por fuera de juego. El público lo celebró igual: la noche ya tenía un aroma especial.

El premio para Iraola es mayúsculo. Con este punto, el técnico español garantiza fútbol europeo para el club la próxima temporada. Como mínimo, la Europa League. Un logro gigantesco para una entidad que, hace no tanto, peleaba por sobrevivir en la élite. El relevo ya está acordado: el alemán Marco Rose asumirá el banquillo con una tarea monumental, mantener el listón que deja su predecesor.

El golpe al City… y la aritmética europea

El City llegaba con un historial demoledor ante Bournemouth: 16 victorias en 17 enfrentamientos de Premier. Esta vez, el peso de la estadística no sirvió. Ya no habían ganado en su anterior visita a este estadio y este nuevo tropiezo resultó definitivo en la carrera por el título.

El equipo de Guardiola, que ya tiene asegurados esta temporada la FA Cup y la Carabao Cup, verá cómo se le escapa la liga por segunda campaña consecutiva. Para un técnico acostumbrado a mandar en sus campeonatos, se trata de un corte brusco en su dominio doméstico: por primera vez en su carrera encadena dos años sin terminar en lo más alto.

El tramo final fue un asedio desesperado. Rodri estrelló un disparo en el poste en el tiempo añadido. Erling Haaland, que antes había visto cómo Evanilson bloqueaba un trallazo suyo desde un ángulo cerrado, apareció en el minuto 95 para empatar y silenciar por unos segundos al estadio. Demasiado tarde. Un punto no bastaba.

El 1-1 deja a Bournemouth a tres puntos del quinto, Liverpool. Aun así, el sueño de la Champions League no se apaga del todo: un sexto puesto podría ser suficiente si Aston Villa conquista la Europa League el miércoles y termina la Premier en quinta posición. La ecuación es compleja, pero la puerta está entreabierta.

Un adiós cargado de emociones

Mientras tanto, todas las miradas apuntan a Guardiola. Si se confirma que el duelo del domingo ante Aston Villa será su último partido de Premier al frente del City, el técnico se despedirá con seis ligas en diez años, pero con la sensación de haber perdido el pulso final ante un Arsenal renacido.

En Bournemouth, el relato fue otro. Alex Scott tuvo en sus botas el 2-0 en una carrera en solitario que acabó con el balón estrellado en el poste. Haaland evitó la derrota, pero no pudo apagar la fiesta local. Al pitido final, la grada celebraba como si hubiera ganado un título. En cierto modo, lo hizo: el pase a Europa y la confirmación de que el trabajo de Iraola quedará como referencia.

Arsenal levantará el trofeo el domingo. Bournemouth, si suena el himno de la Champions o el de la Europa League el próximo curso, recordará esta noche como el punto de inflexión. Y en Manchester, la pregunta ya no es solo qué ha pasado esta temporada, sino cómo será el City sin Guardiola en la banda.

Arsenal vuelve a reinar en la Premier League tras el tropiezo del City