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Bruno Fernandes se compromete con el proyecto de Carrick en Manchester United

Bruno Fernandes no dejó espacio para la duda. En una noche de premios en Londres, lejos del ruido de Old Trafford pero con el Manchester United siempre en el centro de la conversación, el capitán volvió a marcar el rumbo: compromiso total con el club y una apuesta clara por Michael Carrick.

El portugués, recién coronado con el premio de la Football Writers’ Association al mejor futbolista del año, fue el encargado de recoger el galardón… de manos de su propio entrenador. Una imagen potente: Carrick, 44 años, entregando el trofeo a su líder en el césped mientras en los despachos se termina de cocinar su continuidad.

Desde dentro del club se habla ya de un “acuerdo amplio” para que Carrick siga al frente del banquillo. Falta la firma, falta el comunicado, pero en Manchester lo dan por hecho: es cuestión de cuándo, no de si ocurrirá.

En ese contexto, Fernandes no se escondió. Volvió a poner en valor a su técnico, como ya había hecho en otras ocasiones, sin necesidad de adornos ni grandes discursos: “Hablé muchas veces de él. Ya dije muchas cosas sobre lo bueno que podía ser como entrenador en el pasado, así que esas palabras siguen ahí”, recordó. No necesitó añadir más. El mensaje estaba claro: la plantilla ya compró la idea Carrick.

El peso de sus palabras se sostiene también en el césped. A sus 31 años, Fernandes acaba de igualar el récord histórico de asistencias en una sola temporada de Premier League, alcanzando las 20 en el vibrante 3-2 ante Nottingham Forest en Old Trafford el domingo. Ese día, el estadio no solo celebró el fútbol de su capitán; también se volcó en apoyo a su entrenador. Cánticos, aplausos, una sensación de unidad que hacía tiempo no se veía en el Teatro de los Sueños.

Fernandes, sin embargo, no quiso cruzar la línea que no le corresponde. “Obviamente, no está en mis manos decidir quién va a ser el próximo entrenador. Estoy aquí para servir al club; ya sea un técnico que venga o si él se queda, le serviré de la misma manera”, subrayó. Capitán, sí. Director deportivo, no. Su rol está claro: liderar dentro del campo y respaldar desde dentro el proyecto que el club elija.

Cuando le preguntaron de forma directa si Carrick puede llevar al United a la cima de la liga, la respuesta fue tan sincera como ambiciosa: “Eso espero, si se queda. Espero que sea el que pueda devolvernos a lo más alto de la Premier League porque es lo que todos los jugadores queremos”. No habló de objetivos difusos ni de procesos eternos. Habló de la cumbre. De volver a mirar al resto desde arriba.

Mientras tanto, la temporada más corta del United en 111 años se acerca a su último capítulo. Apenas 40 partidos oficiales, un calendario inusualmente ligero para un club acostumbrado a vivir entre semanas inglesas y noches europeas. El cierre será el domingo, en la costa sur, ante Brighton. Un escenario menos glamuroso que las grandes noches continentales, pero cargado de significado para el proyecto que intenta consolidar Carrick.

El técnico llegará a ese duelo con un registro que respalda su candidatura definitiva: 11 victorias en 16 encuentros desde la salida de Ruben Amorim en enero. No es una racha perfecta, pero sí lo bastante sólida como para que el vestuario se agarre a ella y la directiva vea en Carrick algo más que un simple relevo de emergencia.

En Londres, mientras sostenía su trofeo, Bruno Fernandes dejó claro que no piensa en otra cosa que en empujar en esa misma dirección. Él ya se ha declarado “al servicio del club”. Ahora le toca al United decidir si ese servicio se prestará, a largo plazo, bajo el mando de Michael Carrick.