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Emiliano Martínez y Aston Villa: A un paso de la gloria europea

Emiliano Martínez estuvo a un suspiro de marcharse de Aston Villa hace menos de un año. Lagrimas en Villa Park, una despedida que sonaba a punto final tras el último partido de la temporada 2024-25 ante Tottenham. Parecía el cierre de una etapa.

Hoy, el argentino está a 90 minutos —o algo más— de convertirse en campeón de Europa con el mismo club al que creyó decir adiós. El miércoles, en Estambul, Villa se mide al Freiburg en una final que puede romper una sequía de 30 años sin títulos.

Del adiós entre lágrimas a la declaración de amor

Martínez llegó a Aston Villa en septiembre de 2020. Desde entonces, se ha convertido en uno de los símbolos del proyecto. Campeón del mundo con Argentina, doble Guante de Oro, pero sobre todo, un guardián que ha hecho de Birmingham su casa.

Él mismo recordó cómo empezó todo, lejos de cualquier pose: se despidió llorando de su familia en Argentina para lanzarse a la aventura en Inglaterra. Años después, la emoción es distinta, pero igual de intensa. Ahora, el vínculo es con el club y su gente.

El guardameta lo dejó claro: los entrenadores pasan, el fútbol cambia, pero su compromiso con Aston Villa no se negocia. Se declara enamorado del club, insiste en que lo seguirá amando “para siempre” y acepta que algún día otro ocupará su lugar bajo los palos. Hoy, ese día parece muy lejano.

Hay una figura clave en esta historia: Unai Emery. Martínez lo define como un entrenador “top” y asegura que el vestuario no quiere a nadie más en el banquillo que no sea él para liderarlos en esta final europea. La confianza es total. El mensaje, directo: cuando el equipo se mantiene unido y pelea, se siente capaz de derrotar a cualquiera.

Por eso, el argentino no duda al mirar atrás: se siente orgulloso de haberse quedado. Está convencido de que eligió bien.

El hombre de los penaltis… que sueña con no necesitarlos

La sola mención de una tanda de penaltis suele helar la sangre a muchos. No a Emiliano Martínez. Él se alimenta de esos momentos. Lo admite sin rodeos: disfruta los penaltis, los vive como una competición distinta, casi como un juego mental que domina y en el que se siente invencible.

Aun así, su plan ideal para Estambul es mucho más sencillo: que John McGinn —“Ginny”, como lo llama— marque dos goles y todo se resuelva en 90 minutos. Si no sucede, asegura que está preparado. Se respalda en el trabajo diario, en esa rutina que lo ha convertido en uno de los especialistas más temidos del mundo en las tandas.

Villa sabe que, si la final se decide desde los once metros, tiene un arma que pocos rivales pueden igualar.

McGinn, del ascenso a la élite europea

Si Martínez representa el corazón competitivo del equipo, John McGinn simboliza la memoria del club. El capitán lleva en Aston Villa desde 2018. Vivió el ascenso desde Championship, sufrió los momentos en los que el equipo coqueteó con el regreso a la segunda categoría y ahora lidera a los suyos hacia uno de los escenarios más grandes del continente.

Con 31 años y 10 goles esta temporada en todas las competiciones, McGinn se ha convertido en una pieza esencial del engranaje de Emery. No solo por lo que aporta con el balón, sino por lo que transmite sin él.

Cuando le preguntan si sacar al equipo en una final europea será el momento más orgulloso de su carrera, no duda: lo será. Habla de un viaje “lleno de altibajos”, de instantes en los que el club estuvo muy cerca de caer de nuevo. Y precisamente por eso, el presente pesa más.

McGinn siente orgullo por lo que Aston Villa es hoy. Y siente, todavía más, por lo que puede llegar a ser. Lo deja claro: el equipo no ha viajado a Estambul para una fiesta o una simple celebración. Han ido a competir, a centrarse en este partido, conscientes de lo difícil que es alcanzar una final de este calibre.

Para él, que ha visto la transformación del club desde dentro, este duelo es el punto más alto de su etapa como capitán. No necesita adornos: lo dice con la serenidad de quien sabe lo que ha costado llegar hasta aquí.

Treinta años de espera, una noche para cambiar la historia

Aston Villa se planta en Estambul con una mezcla de madurez y hambre. Un entrenador que ha convertido al equipo en una estructura reconocible y competitiva, un capitán que ha recorrido todo el camino desde abajo y un portero que, tras flirtear con la salida, ha decidido escribir su legado en claret and blue.

Treinta años sin levantar un trofeo pesan en cualquier escudo. Pero también cargan de sentido noches como la que se avecina.

Martínez quiere evitar los penaltis, aunque se sienta rey en ellos. McGinn quiere que esta final sea el inicio de algo más grande, no un simple recuerdo aislado. Emery, silencioso pero influyente, los ha traído hasta aquí.

Ahora, solo queda una pregunta: ¿será Estambul la ciudad donde Aston Villa deje de mirar al pasado y empiece, por fin, a escribir una nueva era?