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Aston Villa derrota a un Tottenham perdido en la Premier League

Aston Villa eligió el norte de Londres para firmar su primera victoria de la temporada en la Premier League y, de paso, aumentar la presión sobre un Tottenham que gasta mucho y ofrece muy poco. El equipo de Unai Emery fue paciente, eficaz y letal cuando el partido lo pedía. El de Roberto De Zerbi, todo lo contrario: arranque prometedor, desplome conocido.

Los dos llegaban tocados al encuentro, con veranos de reconstrucción y un inicio de curso decepcionante. Tottenham, especialmente, vivía una sequía alarmante: cuatro jornadas sin marcar, sostenido solo por los empates sin goles ante Nottingham Forest y Everton, que habían servido como tímido consuelo. Había “brotes verdes”. Hoy se marchitaron.

Otro buen inicio… y el mismo derrumbe

El guion de los Spurs se repitió con una precisión preocupante. Salida intensa, buenas sensaciones con balón, cierto dominio territorial. La grada compró la idea en los primeros minutos, convencida de que esta vez sí llegaría el despegue.

Pero el castillo se vino abajo justo antes del descanso.

En el tiempo añadido de la primera parte, con el capitán Micky van de Ven fuera del campo recibiendo tratamiento, Aston Villa olió la sangre. Boubacar Kamara encontró espacio por la derecha, levantó la cabeza y puso un centro raso que Johan Manzambi solo tuvo que empujar. Un toque suave, un golpe durísimo. 0-1 y un estadio en silencio.

El detalle de Van de Ven fuera del césped solo añadió frustración. La defensa quedó descolocada, y Villa no perdonó.

Villa acelera, Spurs se deshacen

Tras el descanso, se esperaba la reacción de un equipo herido. No llegó. Lo que ofreció Tottenham fue una segunda parte deshilachada, sin claridad ni colmillo. De Zerbi gesticulaba en la banda, pero su equipo se fue apagando jugada a jugada.

La sensación era clara: si alguien iba a marcar, sería Aston Villa.

Y así fue. En el minuto 67, Nicolas Jackson amplió la herida. La jugada expuso de nuevo la fragilidad local: espacios, llegadas tarde, falta de intensidad en las marcas. Jackson apareció para firmar el 0-2 y encender las primeras protestas serias desde la grada. El nerviosismo ya era ruido.

Tottenham necesitaba una reacción inmediata. Lo que recibió fue otro mazazo.

Buendía sentencia con un golazo

Cuando el reloj marcaba que quedaban 11 minutos para el final, Emi Buendia decidió cerrar la noche. Control, mirada al arco y un disparo lejano, seco, precioso, directo a la red. Un golazo para el 0-3 que convirtió el partido en una pesadilla para los locales y en una fiesta para el banquillo de Emery.

Con ese tanto, el resultado dejó de ser un aviso y se convirtió en una declaración: Aston Villa está vivo, y Tottenham, ahora mismo, no encuentra el camino.

Goles tardíos, paciencia agotada

El único consuelo para los Spurs llegó demasiado tarde. En el minuto 87, Conor Gallagher por fin rompió la sequía liguera con un remate a bocajarro. El 1-3 no cambió el ánimo, pero al menos evitó otra tarde sin celebrar un gol en la Premier League.

Aún habría tiempo para más. Jan Paul van Hecke se elevó en el tramo final y conectó un cabezazo para recortar todavía más la distancia. Demasiado poco, demasiado tarde. El marcador maquillado no engañó a nadie.

El pitido final trajo una banda sonora inequívoca: abucheos. No tímidos, no aislados. Contundentes. La paciencia empieza a agotarse en un club que ha invertido fuerte en verano y ve cómo su equipo se desmorona en cuanto recibe el primer golpe serio.

Villa se marcha con su primera victoria liguera del curso y la sensación de ir a más. Tottenham, con más preguntas que respuestas. ¿Cuánto tiempo más resistirá este proyecto antes de que alguien decida que ya no basta con prometer que todo mejorará?