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El Barça y Julián Álvarez: Plan para enero

El primer intento quedó en nada. Barcelona llamó a la puerta del Metropolitano en verano y Atlético de Madrid cerró filas. Julián Álvarez no se movió. Pero en los despachos del club azulgrana el dossier del argentino sigue encima de la mesa, bien visible, marcado con una fecha: mercado de invierno.

Según informa SPORT, la dirección deportiva del Barça ya trabaja con la idea de volver a la carga por el delantero en enero. La negativa del Atlético no cambió la valoración interna del jugador. Solo aplazó el movimiento.

Gabriel Jesus no cierra la puerta

En este tablero hay una pieza clave: Gabriel Jesus. Su llegada al Barça podría interpretarse como el fin del interés por Álvarez. Dentro del club, no lo ven así.

El brasileño aterrizó para tapar una urgencia inmediata en el ataque. Un recurso de presente, un perfil para activar ya. A Julián Álvarez, en cambio, lo consideran una oportunidad de mercado distinta, de otro rango estratégico. Dos operaciones que, a ojos del Barça, no se pisan.

Ese matiz sostiene el plan. La incorporación de Gabriel Jesus no se entiende como un sustituto de Álvarez, sino como un paso paralelo. Si la ocasión reaparece, el club está dispuesto a volver a invertir fuerte en la delantera.

Los números también alimentan el escenario. De acuerdo con la citada información, el Barça podría disponer de unos 65-70 millones de euros de margen de fair play financiero en enero. Un colchón que permitiría reactivar la operación si se abre una rendija.

Ese dinero, claro, no tiene un único destino posible. En la lista también figura el centro de la defensa, una zona que Hansi Flick no descarta reforzar si el primer tramo de temporada lo exige. Pero hoy, en la pizarra de prioridades, el nombre que está arriba es el mismo: Julián Álvarez.

Un otoño incómodo para Álvarez

Mientras el Barça diseña su próximo movimiento, el delantero afronta un tramo delicado de curso. Él decidió quedarse en el Atlético. La reacción de parte de la afición ha convertido esa elección en un terreno resbaladizo.

La relación con la grada del Metropolitano se ha tensado. El ambiente no es el mismo y el regreso al césped del estadio rojiblanco puede venir acompañado de un recibimiento hostil. El margen de error se estrecha.

En las últimas semanas incluso se ha hablado de dos exigencias internas: una disculpa pública al aficionado y un cambio de representante tras lo ocurrido en verano. De momento, ninguno de esos escenarios se ve como probable, pero el simple hecho de que hayan aparecido en el debate refleja el clima que rodea al jugador.

Álvarez tiene ahora unos cuatro meses para cambiar el relato. Cuatro meses para convencer sobre el césped, para recomponer puentes con Diego Simeone y para medir cada gesto ante una afición que no olvida rápido.

Lo que ocurra en ese intervalo será decisivo. Su rendimiento, su rol en el equipo y la respuesta del Metropolitano condicionarán por completo el contexto de cualquier intento del Barça en enero. Si el argentino consigue darle la vuelta a la situación, la negociación será de fuerza. Si no lo hace, la pregunta es otra: ¿quién estará más presionado cuando vuelva a abrirse el mercado?