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Bayern y el impacto del parón internacional

Hasta el 2-2 en Augsburgo, el Bayern Munich parecía haber desaparecido del mapa. Dieciséis días sin Bundesliga, un parón internacional inédito por su duración, repleto de partidos de UEFA Nations League y con los focos puestos en el estreno de Jürgen Klopp al frente de la selección alemana. Demasiado ruido lejos de Múnich, muy poco trabajo en casa.

El regreso fue áspero. El 7-0 a Union Berlin antes del parón quedó reducido a un recuerdo lejano. En Augsburgo, el Bayern nunca encontró su velocidad de crucero. El marcador pudo haber sido otro: hasta cuatro goles anulados frenaron a los de Vincent Kompany. Pero el partido se torció desde el primer suspiro.

Un error poco habitual de Manuel Neuer regaló a Augsburgo el gol más rápido jamás registrado en la Bundesliga. Un mazazo inmediato, un aviso de que la tarde no iba a seguir el guion habitual del Rekordmeister. Desde ahí, cada avance bávaro pareció ir a contracorriente.

Un Bayern fuera de ritmo

No fue un desastre de partido, ni mucho menos. Pero sí el típico encuentro tras un parón internacional largo: automatismos oxidados, piernas pesadas, falta de sincronía. La mayoría de la plantilla había estado repartida por medio mundo y apenas quedaban unos pocos entrenamientos juntos antes de reanudar la liga. El peaje estaba cantado.

Kompany, además, mira de reojo al calendario. El duelo de Champions League a mitad de semana ante Viking FK obliga a pensar en rotaciones. Cuatro días después espera RB Leipzig en la Bundesliga, un examen serio para medir de verdad el estado del campeón alemán. Gestionar minutos y egos con tan poco margen se convierte en un ejercicio de equilibrio permanente.

Hoeneß estalla contra el calendario

En Múnich, la paciencia con el calendario internacional se ha agotado. Uli Hoeneß, presidente de honor del Bayern, no se mordió la lengua al analizar el impacto de este parón extendido. Para él, la ruptura llega demasiado pronto y destroza el arranque de la temporada.

“Somos los que más sufrimos por el largo Mundial. Nuestros jugadores regresaron tarde y luego la Bundesliga comenzó el 25 de agosto. Creo que es un desastre por parte de la UEFA organizar un parón de dos semanas solo cuatro semanas después del inicio de la temporada. Tuvimos 18 jugadores viajando, así que es perfectamente normal perder nuestro ritmo. Los clubes deben por fin defenderse porque nosotros pagamos a los jugadores, no sus selecciones. Y eso por una competición tonta como la Nations League. Es la broma del año”, declaró Hoeneß a Bild, en palabras recogidas por @iMiaSanMia.

Su queja no llega en el vacío. Este último parón dejó una ristra de lesionados en varias potencias europeas, una oleada de peticiones de baja de jugadores que preferían no arriesgar con sus selecciones y a los entrenadores de clubes tratando de recomponer piezas a toda prisa antes del regreso a la competición doméstica.

Dortmund también se resiente

La crítica no es solo bávara. Niko Kovač, técnico del Borussia Dortmund, se alineó con el discurso de Hoeneß. El croata habló abiertamente de la sensación de “volver a empezar desde cero” tras una interrupción tan larga en pleno arranque de curso.

El césped le dio la razón. En el Westfalenstadion, el Dortmund dejó escapar dos puntos ante Werder Bremen, empatando 2-2 después de encajar dos goles muy tardíos. Un golpe duro: era su primer tropiezo liguero del curso, al margen del 2-1 ante el Bayern en la Franz Beckenbauer Supercup, antes de que rodara el balón en la Bundesliga.

Mientras las grandes ligas intentan recuperar el pulso tras un parón que se estira cada vez más, la pregunta queda flotando: ¿hasta cuándo aguantarán los clubes este calendario que exprime a sus estrellas al límite?