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Bélgica debuta en la FIFA World Cup contra Egipto

La cuenta atrás terminó. Bélgica abre su camino en la FIFA World Cup con un duelo exigente ante Egipto este lunes, en el Seattle Stadium, en el arranque del Grupo G. Un debut que no admite distracciones para una generación que vuelve a presentarse como candidata a todo.

El equipo de Rudi Garcia aterriza en el torneo con el motor a pleno rendimiento. Superó la fase de clasificación sin una sola derrota, dominando con autoridad y sin apenas sobresaltos. No fue una racha engañosa: el impulso se mantuvo en los últimos amistosos.

Primero, un 2-0 sólido frente a Croacia, sin alardes pero con una sensación de control absoluto. Después, un aviso serio al resto del mundo: 5-0 a Túnez la semana pasada, un festival ofensivo que reforzó la idea de que esta Bélgica no solo gana, también intimida. El vestuario respira confianza y el torneo ya la mira como una de las selecciones llamadas a llegar muy lejos.

Un problema en el corazón de la defensa

No todo son buenas noticias para Garcia. El primer contratiempo llega en la zona más sensible: el centro de la zaga. Zeno Debast, uno de los pilares del proyecto, está fuera por una lesión en la pierna. Ha viajado con el grupo, pero su regreso se espera más adelante en el campeonato.

Su ausencia obliga al seleccionador a improvisar. El plan pasa por una pareja central formada por Brandon Mechele y Joel Ngoy. Un dúo menos rodado a este nivel, al que le tocará sostener el bloque en un estreno siempre cargado de tensión. La estructura cambia, la exigencia no.

El resto del grupo, en cambio, está disponible. Ninguna otra baja, ningún otro matiz físico que condicione la idea de juego. Eso abre el verdadero gran debate en la pizarra de Garcia: el ataque.

Lukaku o De Ketelaere: la decisión que marca el once

En la punta del sistema aparece la gran duda. ¿Romelu Lukaku desde el inicio o Charles De Ketelaere como falso nueve? Dos caminos muy distintos para un mismo objetivo.

Con Lukaku, Bélgica gana un referente clásico, un delantero que fija centrales, castiga al espacio y transforma cualquier balón suelto en amenaza real. Con De Ketelaere, el equipo muta: más movilidad entre líneas, más asociaciones cortas, más sorpresa desde segunda línea.

Todo ello encajado en un 4-2-3-1 claramente ofensivo. En la sala de máquinas, Amadou Onana y Youri Tielemans dan equilibrio y salida limpia. Un doble pivote que protege y, al mismo tiempo, alimenta a los hombres que marcan diferencias más arriba.

Por delante se mueve la brújula de esta selección: Kevin De Bruyne. De sus botas nace gran parte de la creatividad belga. Pase filtrado, cambio de ritmo, golpeo exterior: el plan ofensivo se construye a su alrededor. Cuando él acelera, el equipo se suelta.

En las bandas, la amenaza llega desde la velocidad. Jeremy Doku, con su zancada y su desborde en el uno contra uno, será clave para abrir la defensa egipcia, romper líneas y generar el caos que tanto favorece a los llegadores. En el otro costado, Leandro Trossard ofrece pausa, diagonales hacia dentro y gol.

Detrás de ellos, un bloque reconocible: Thibaut Courtois bajo palos, Thomas Meunier y Timothy Castagne como laterales con recorrido, Mechele y Ngoy en el centro. Un once pensado para mandar desde el primer minuto, para instalarse en campo rival y no soltar el dominio.

La alineación probable de Bélgica apunta a: Courtois; Meunier, Mechele, Ngoy, Castagne; Onana, Tielemans; Trossard, De Bruyne, Doku; De Ketelaere.

Un estreno con foco mundial

El duelo ante Egipto arrancará a las 20:00 (BST) del lunes 15 de junio, con retransmisión en directo en BBC One para los espectadores del Reino Unido. Un escaparate perfecto para medir, desde el primer día, la verdadera altura de esta Bélgica.

Llega con forma, llega con gol, llega con peso específico. Ahora solo falta la respuesta a la única pregunta que importa en un Mundial: ¿será esta vez el año en que los Red Devils conviertan el potencial en historia?