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Brasil golpea temprano en amistoso contra Australia

Apenas habían pasado tres minutos cuando quedó claro que la noche sería larga para los Socceroos. Un destello de calidad, una ventana mínima en la frontal y Vanderson, sin temblarle el pulso, mandó el balón directo a la escuadra izquierda. Primer gol con su selección, definición de veterano.

Patrick Beach, debutante en una cita de este calibre, apenas tuvo tiempo de reaccionar. El disparo salió seco, preciso, imposible. Australia ya iba por detrás antes de asentarse en el campo. El contraste con el primer amistoso de la serie era brutal.

Brasil olió sangre y apretó. A los seis minutos, el guion ya parecía escrito: tres remates de la canarinha, dos de ellos de Raphinha, ambos a puerta, y otro intento de Danilo Santos que se marchó desviado. Australia, mientras tanto, celebraba casi como un triunfo su primer rato de posesión, intentando respirar en medio del vendaval.

Beach “está para una noche larga”, se mascaba en el ambiente. Y no era una exageración.

Un Brasil dominante, un Australia en construcción

El inicio dibuja la diferencia de jerarquías: una selección brasileña que llega como potencia consolidada, instalada entre las mejores del mundo, y una Australia que intenta sostenerse, aprender y crecer a base de golpes. El marcador parcial, 0-1 a los siete minutos, refleja solo una parte de la historia; la otra está en la sensación constante de amenaza cada vez que Brasil cruza la mitad de la cancha.

Gabriel Bontempo firma la asistencia del tanto de Vanderson, un detalle más en un arranque donde cada pase vertical de Brasil parece encontrar espacios. Australia, en cambio, necesita juntar pases, ganar metros de forma paciente, casi tímida, para no exponerse a otra transición letal.

Bos, un premio que llega en medio del dolor

Mientras la selección sufre sobre el césped, fuera del campo llega una noticia que habla de futuro. Jordan Bos ha sido elegido Futbolista del Año 2026 por la PFA, el sindicato de jugadores australianos. Un galardón que, aunque quizá no tenga la fama global de otros premios, pesa mucho en el vestuario: lo votan los propios futbolistas.

La lista de ganadores anteriores lo explica todo: Tim Cahill, Mark Schwarzer, Mile Jedinak, Aaron Mooy, Tom Rogic, Maty Ryan… nombres que marcaron época para los Socceroos. Bos se suma a esa línea con apenas el inicio de su carrera consolidada en Europa, brillando con Feyenoord y erigiéndose como el jugador más dinámico de Australia hasta que la lesión lo frenó en seco en el Mundial, justo antes del descanso ante Egipto.

Ese golpe cambió su trayectoria inmediata. Sin esa lesión, su traspaso posterior a otro club europeo parecía casi inevitable. Aun así, su perfil encaja de manera natural con la Premier League. Todo indica que tarde o temprano ese salto se producirá.

Rankings, jerarquías y una mirada al futuro

En medio de estos amistosos, el ranking FIFA también mueve sus piezas. El 1-1 del primer duelo ante Brasil dejó a Australia con un pequeño premio simbólico: sube del puesto 28 al 27, por encima de Argelia y justo detrás de Ecuador. No cambia la vida, pero sí marca una tendencia: este equipo no retrocede.

Brasil, por su parte, aterrizó en Australia como quinta del mundo y ahora figura sexta. El nuevo top 5 mundial lo encabezan España, seguida de Argentina, Francia, Inglaterra y Marruecos. Un mapa del poder global en el que los Socceroos aún están lejos, pero al que miran con una mezcla de respeto y ambición.

La sombra de la “generación dorada” y un viejo conocido

En Brisbane, en el West End, mientras la selección actual se mide con Brasil, alguien que conoce bien los ciclos del fútbol australiano toma la palabra: Frank Farina. El exseleccionador recuerda sin rencor, pero con claridad, que fue despedido justo antes de que explotara la famosa “generación dorada” en 2005.

Entre 1999 y ese año, Farina fue el técnico que preparó el terreno. No se llevó la gloria de los grandes torneos, pero sí sembró las bases. Hoy, viendo a este grupo joven, traza un paralelismo directo con aquel momento.

Durante el Mundial, confiesa, no se despegó de la pantalla en ningún partido de Australia, igual que en el reciente amistoso ante Brasil. Y su lectura es contundente: cree estar presenciando el renacer de otra generación dorada. Destaca la edad de los jugadores, los clubes en los que compiten, el impacto que están teniendo. Le recuerdan a 1999, a esos primeros brotes que luego cambiaron la historia del fútbol australiano.

Farina también pone el foco en el banquillo actual: Tony Popovic. Asegura que el grupo está en buenas manos y que el futuro se ve “muy brillante”.

La noche, mientras tanto, sigue siendo cuesta arriba para los Socceroos frente a Brasil. Pero entre un golazo de Vanderson, la resistencia forzada de Patrick Beach y el reconocimiento a Jordan Bos, se dibuja una idea clara: este equipo aún está aprendiendo a sufrir. La cuestión es si, como entonces, ese sufrimiento será el preludio de otra era inolvidable.