Fer López, duda para el choque ante Middlesbrough
La semana de César Peixoto no va de pizarras ni de discursos motivacionales. Va de diagnósticos, sensaciones y riesgo calculado. Fer López, el delantero que ha encendido al Wolverhampton en este arranque de temporada, es duda seria para el choque del sábado ante Middlesbrough. Y el técnico no piensa despejarla antes de tiempo.
“No al 100%”, respondió, seco, en rueda de prensa a BBC Radio WM cuando le preguntaron por la disponibilidad del atacante de 22 años. Nada de juegos psicológicos. Hay dolor. Y hay calendario.
López llega tocado tras su paso por la selección sub-21 de España, que lo devolvió a los Wolves antes de lo previsto por lo que se describió como “molestias físicas”. El problema no ha desaparecido del todo. El jugador arrastra dolor en los entrenamientos y el cuerpo técnico mide cada gesto, cada sprint, cada gesto de incomodidad.
El contexto convierte la decisión en un pequeño rompecabezas. El español viene de marcar su quinto gol del curso en el triunfo ante el eterno rival, West Bromwich Albion, en un Black Country Derby que dejó una huella emocional enorme justo antes del parón internacional. Es pieza clave en el ataque, referencia y desahogo. Pero el calendario no perdona: tres partidos en seis días.
Peixoto lo dejó claro: no se trata solo de Middlesbrough. “Tenemos que gestionar esta situación con el departamento médico y tomar la mejor decisión para el equipo”, subrayó. Traducido: si forzar ahora compromete los próximos encuentros, el técnico no dudará en dejar a su goleador en el banquillo o incluso fuera de la convocatoria.
La decisión se tomará sobre la bocina. Peixoto quiere hablar con el jugador “hasta el último momento” para calibrar si compensa exponerlo. No es solo una cuestión médica, también de sensaciones del propio futbolista. Si el dolor limita su impacto, el sacrificio puede no tener sentido.
Y López no es el único caso que inquieta al entrenador.
Jordan James regresó de su compromiso con Gales con un pequeño problema en el pie. Nada alarmante, pero lo suficiente como para obligar a los Wolves a ir con cuidado en los entrenamientos previos al partido. Otro titular potencial bajo observación, otro interrogante en la pizarra.
A eso se suma la situación de Jean-Ricner Bellegarde, recién llegado tras jugar con Haití en Costa Rica. Viaje largo, minutos en las piernas y el riesgo siempre presente de la fatiga acumulada. Peixoto reconoció que ya había intentado intervenir incluso antes: habló con el seleccionador de Bellegarde para controlar su carga de juego durante el parón.
El mismo patrón se repitió con Fer López: “Cuando supimos lo de Fer, tratamos de hablar con la selección española y traerlo de vuelta lo antes posible para que pudiera recuperarse”, explicó el técnico. Un club en guardia permanente durante las ventanas internacionales, consciente de lo que se juega en cada pieza clave.
En medio de tanta preocupación física, Peixoto se agarra a algo que considera decisivo: el crecimiento del grupo. “Tenemos un gran grupo y hemos crecido mucho en las últimas tres semanas”, afirmó. No es una frase vacía: el equipo ha respondido en el campo y en el vestuario, y el técnico confía en que esa madurez les permita sobrevivir a una racha de partidos comprimidos aunque falten hombres importantes.
El escenario es claro: Wolves encara un tramo exigente con dudas en tres jugadores que pueden marcar diferencias. La incógnita es hasta dónde está dispuesto Peixoto a tensar la cuerda. El sábado, cuando se acerque la hora del pitido inicial, se sabrá si Fer López vuelve a liderar el ataque… o si los Wolves tendrán que demostrar que su nuevo carácter competitivo también resiste sin su hombre más decisivo.






