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Canberra United tiene nuevo dueño y un futuro prometedor

Canberra United, durante dos años atrapado en una incertidumbre que rozó el abismo, tiene por fin un nuevo dueño, un plan y una fecha marcada en rojo para dar el siguiente salto. Australian Sports Group (ASG) ha comprado la licencia del club y ha garantizado su presencia en la próxima temporada de A-League Women, al tiempo que se compromete a lanzar un equipo en A-League Men en la campaña 2028-29.

No es un simple cambio de manos. Es un giro de era.

McKellar Park, corazón y posible cuartel general

El anuncio se hizo donde tenía que hacerse: McKellar Park. El “hogar espiritual” de Canberra United seguirá siendo el escenario de los partidos del equipo femenino, pero ASG quiere que sea algo más que un estadio de fin de semana.

El nuevo director ejecutivo de ASG, Theo Fotopoulos, y el presidente, Morris McAlister, estuvieron en el recinto para presentar la operación y dejar claro el siguiente paso: estudiar la creación de una base de entrenamiento en el propio McKellar Park. La oficina del club se instalará al lado, en las instalaciones del Belconnen Soccer Club, al que ya definen como “socio estratégico”.

La idea es clara: concentrar vida diaria, estructura y sentimiento en un mismo punto. El proyecto de un centro de alto rendimiento en el Throsby Home of Football, impulsado por Capital Football y el gobierno del ACT, se vino abajo por falta de fondos. ASG quiere retomar ese concepto, pero con otro mapa.

“Todo dependerá de lo que podamos conseguir aprobado en cuanto a la instalación aquí”, explicó Fotopoulos a The Canberra Times. McKellar es uno de los pocos recintos privados de la ciudad y cuenta con unas seis hectáreas, un lienzo amplio para imaginar vestuarios, canchas auxiliares y un centro neurálgico para el club. El mensaje del ejecutivo fue directo: el fútbol en Canberra necesita un hogar, y la prioridad es desarrollarlo ahí.

Continuidad en el banquillo y prisa por amarrar la plantilla

El reloj corre. La pretemporada de Canberra United arranca en seis semanas, el calendario de A-League Women se publicará el mes que viene y la liga comenzará el 16 de octubre. ASG lo sabe y se ha movido rápido.

El nuevo grupo propietario ya se ha reunido con Antoni Jagarinec, el entrenador que ha llevado al equipo a las finales en las dos últimas temporadas. No hay anuncio oficial, pero el tono de Fotopoulos deja poco espacio a la duda: buscan continuidad y consolidación, y los resultados del técnico son su mejor carta de presentación.

En paralelo, la prioridad inmediata es cerrar la plantilla. La PFA está trabajando con las jugadoras y ASG quiere acelerar los acuerdos. Desde el club transmiten confianza en la respuesta del vestuario y hablan de resolver la situación “con rapidez”, conscientes de que la estabilidad deportiva será la primera prueba real de este nuevo ciclo.

Un equipo masculino… con fecha, pero sin licencia aún

El otro gran titular va más allá del presente. ASG ha adquirido la licencia de Canberra United y, junto a ella, una opción para un equipo masculino con horizonte 2028-29. No es todavía una licencia formal para A-League Men, pero sí un compromiso público y un punto de presión para todas las partes implicadas.

En una ciudad que lleva casi dos décadas persiguiendo un equipo masculino en la máxima categoría, tres temporadas más de espera pueden sonar a castigo. Durante años, el relato ha sido el mismo: proyecto sólido, apoyo institucional, ilusión en la grada… y nada de luz verde definitiva. Mientras Auckland ya celebra títulos, Canberra sigue mirando el calendario.

Fotopoulos, sin embargo, fue tajante. Aseguró que el plan de ASG siempre ha sido dual, con equipo femenino y masculino como pilares de un mismo club profesional. Habló de “estrategia gemela” y subrayó que la fuerza del proyecto pasa por desarrollar ambas ramas. No hay fecha de presentación, pero sí una temporada marcada por la A-Leagues: 2028-29.

El nombre no se toca, el apodo será de la gente

En medio de tanto cambio, hay una seña de identidad que no se negocia: el nombre. Canberra United seguirá siendo Canberra United, tanto en femenino como en masculino. Son 18 años de historia y de una de las aficiones más fieles de la A-League Women. Nadie en ASG ve sentido a romper con ese legado.

Lo que sí quieren es sumar un apodo, una marca popular que nazca desde la grada. Fotopoulos abrió la puerta a una campaña pública, posiblemente a través de The Canberra Times, para que la ciudad elija cómo quiere llamar a su equipo: desde guiños al color verde hasta referencias locales. El escudo no cambia, pero la identidad puede ganar una segunda piel, más cercana a la calle.

De Capital Football a la era privada

La llegada de ASG cierra un ciclo y abre otro muy distinto. Desde 2008, Capital Football ha llevado el timón de Canberra United. Durante años sostuvo el proyecto, pero el coste de competir al máximo nivel se volvió insostenible. La última temporada ya se vivió con la sensación de final de etapa: sin nuevo propietario, el futuro del club femenino estaba en el aire.

La compra de la licencia por parte de Australian Sports Group rompe esa incertidumbre. Por primera vez, Canberra United tiene un dueño privado, con capacidad de inversión y experiencia en el sector. Según se cree, el paquete total de la operación asciende a unos 15 millones de dólares, incluyendo la opción sobre el futuro equipo masculino, con un compromiso inicial de hasta 3 millones para sostener al conjunto femenino durante varios años.

McAlister, presidente de ASG, llega desde el mundo del comercio y la industria, como director de Petron Plus 7 en Australia y Nueva Zelanda y consultor senior de MEC Team Consultants, firma que conecta empresas australianas con el mercado chino. Fotopoulos, por su parte, es un ejecutivo de marketing y dirige FOS Group Australia. Ambos ya saben lo que es gestionar clubes: estuvieron implicados en Sydney Cosmos y Newcastle Breakers en la era de la NSL, y Fotopoulos fue director ejecutivo de Sydney Olympic.

No aterrizan, por tanto, en terreno desconocido.

Academias, infraestructuras y una deuda con la base

El discurso de ASG no se limita al primer equipo. Fotopoulos se comprometió a reactivar las academias de Canberra United, cerradas de forma polémica por Capital Football hace tres años. Aquella decisión dejó un vacío evidente en la ruta de desarrollo para las jóvenes futbolistas de la región. Ahora, la intención es reconstruir ese puente y ampliarlo también hacia los chicos, pensando ya en el futuro equipo masculino.

El plan incluye inversión en infraestructuras futbolísticas en la capital, con el objetivo de consolidar un club que combine excelencia deportiva, crecimiento comercial y fuerte arraigo comunitario. La idea es clara: un proyecto que no solo compita en la élite, sino que ordene y potencie las vías de formación para niños y niñas del territorio y de toda la región capital.

Un viejo anhelo que por fin tiene dueño

En el trasfondo de todo esto late una historia que Canberra conoce de memoria. Durante los últimos ocho años, el líder del proyecto de candidatura, Michael Caggiano, ha empujado sin descanso para lograr un equipo masculino en A-League Men. La APL llegó a señalar a la capital como sede preferente para la expansión hace más de tres años, al mismo tiempo que Auckland, hoy vigente campeón y ya consolidado en la competición.

Mientras Nueva Zelanda celebraba su aterrizaje y sus triunfos, Canberra seguía esperando. Ahora, la APL ha elegido a Australian Sports Group como nuevo propietario de Canberra United y como vehículo para, por fin, completar el mapa profesional en el ACT.

El presidente de la APL, Steve Conroy, agradeció el apoyo del gobierno del ACT y de la comunidad futbolística local, y definió esta operación como “un siguiente paso emocionante” para el fútbol profesional en el territorio. Palabras que suenan a alivio, pero también a obligación: la ciudad ya ha demostrado que responde en la grada, sobre todo con el equipo femenino, uno de los mejor apoyados de la liga desde su creación.

La pregunta, a partir de hoy, cambia de forma. Ya no es si Canberra tendrá un equipo masculino. Es cuándo y con qué fuerza llegará a una liga que, cuando por fin lo reciba, esperará ver a un club que no solo fue salvado, sino relanzado desde su propio corazón verde en McKellar Park.