Carragher critica la remontada del Real Madrid en Roma
El marcador cuenta una historia. La sensación, otra muy distinta. Mientras medio continente se rendía al último arreón del Real Madrid en el Olímpico de Roma, Jamie Carragher miraba el 4-3 blanco con una ceja levantada.
El equipo de José Mourinho evitó su primera derrota en esta Champions League remontando un 3-1 en contra y firmando una victoria agónica en la segunda jornada de la fase de liga. Un guion perfecto para otro capítulo de “mística” europea. Pero el excentral del Liverpool no compró el relato.
“Es extremadamente difícil para cualquier entrenador llegar al Real Madrid y mantener su estilo habitual”, explicó Carragher en declaraciones a AS, abriendo el foco mucho más allá de una sola noche en Roma.
Para él, el problema es de estructura, no de épica.
Una remontada que no convence
El Madrid pasó del borde del naufragio a la euforia en cuestión de minutos. Resistió, golpeó tarde y salió vivo de un escenario que olía a derrota. La reacción, sin embargo, no impresionó al analista inglés.
Carragher ve un equipo que se estira y se encoge sin término medio, capaz de lo mejor y de lo peor en el mismo partido, sin un hilo claro que una sus actuaciones. Un gigante que parece caminar sobre una cuerda floja.
“Tiene que mejorar el rendimiento de los delanteros. Mourinho no puede ser él mismo en el Real Madrid”, sentenció, señalando directamente al ataque y al encaje del técnico portugués en el club blanco.
La crítica va al corazón del proyecto: si el entrenador no puede desplegar su identidad y los de arriba no sostienen al equipo con continuidad, la sensación de fragilidad se instala, por muy espectaculares que sean las remontadas.
“A duras penas se sostienen”
Carragher no se quedó en matices ni en medias tintas. Llevó su análisis al límite, cuestionando la solidez real de un conjunto que, sobre el papel, sigue invicto en la competición.
“Sus remontadas en los partidos no son convincentes, y tienes la sensación de que todo se derrumba o no va bien”, afirmó. La imagen es clara: un equipo que sobrevive más por golpes de talento que por control, más por rachas que por autoridad sostenida.
Su veredicto fue tan directo como incómodo para el madridismo: “A duras penas se sostienen. Bien podrían perder contra el Barcelona y luego perder el título de LaLiga”.
Ahí está el aviso. Mientras el Real Madrid celebra otra noche de locura europea, Carragher ve una estructura que cruje. La próxima gran cita, ante Barcelona y en la pelea por LaLiga, dirá si esta versión blanca vive de milagros… o de verdad está preparada para resistir cuando se acabe la épica.





