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Caso Manchester City: Enfado y Dudas en la Premier

El terremoto Manchester City no deja de sacudir a la Premier League. Un club que en el césped sigue ganando, pero que fuera de él vive rodeado de sospechas, reproches y un futuro deportivo en el aire.

Entre los rivales hay enfado. En el vestuario, desafío. En los despachos, miedo a que la temporada termine sin una resolución clara.

Haaland, intocable… pero no para todos

En medio del ruido, incluso los grandes nombres entran en el debate. El exjugador de Manchester United, Paul Parker, ha confesado que no querría ver a Erling Haaland vestido de rojo, pese a los números demoledores del noruego con Manchester City: 172 goles en 207 partidos, dos títulos de Premier League, una Champions League y un saco de trofeos que lo colocan ya en la élite histórica del club.

Contra United, su registro es igual de brutal: nueve goles en once enfrentamientos. Aun así, Parker sostiene que no lo ficharía, una declaración que refleja hasta qué punto la figura del delantero y el dominio reciente del City incomodan al otro lado de la ciudad.

114 infracciones y una sombra sobre una década

El núcleo del escándalo es claro: Manchester City ha sido declarado culpable de 114 infracciones de las normas financieras de la Premier League, en un periodo que va de 2009 a 2018. Nueve años bajo la lupa. Nueve años que coinciden con el salto del club hacia la élite europea.

Las consecuencias deportivas de ese ciclo ya se cuestionan abiertamente. No se trata solo de títulos, sino de la legitimidad de una era. Jamie Carragher ha pedido un castigo de varios años, un golpe que cambiaría el paisaje competitivo del fútbol inglés.

El City no se resigna. El 2 de octubre presentó su apelación y ahora prepara su defensa para intentar desmontar el veredicto de la comisión independiente.

Rivales indignados y una Premier en vilo

Mientras el club pelea por limpiar su nombre, el resto de la liga hierve. Según se ha filtrado, varios equipos de la Premier están molestos por la negativa del City a aceptar algún tipo de acuerdo que ponga fin al caso. Cualquier pacto habría despejado el panorama competitivo y eliminado la nube que se cierne sobre la clasificación.

No ha sido así. Y el malestar crece.

Un informe apunta a que los clubes de la parte alta temen que no haya resolución durante la presente temporada. El temor es simple y devastador: ¿qué valor tendrá la tabla final si meses después un fallo judicial la reescribe?

Una fuente citada por The Telegraph lo resume con crudeza: “La conversación entre los clubes es que nadie ve esto resolviéndose esta temporada. Es un problema enorme porque nadie sabe realmente por qué compite ni si las posiciones finales se mantendrán”.

La batalla legal: una cuesta arriba pronunciada

El pulso ahora se juega en el terreno jurídico. El abogado especializado en derecho deportivo James Severn advierte que el City tiene por delante una tarea compleja. Para tumbar el veredicto, el club debe demostrar un error material de derecho, de principio, de hecho o una grave injusticia procesal que haya condicionado de forma decisiva la decisión de la comisión.

Severn recuerda que el órgano de apelación tiene un amplio margen de actuación: puede mantener o revocar el fallo, modificar la sanción o dictar cualquier otra orden que considere adecuada.

En el centro de la disputa aparecen documentos bancarios, registros gubernamentales y pruebas de pagos que, según la defensa, trazarían un rastro claro que apunta al gobierno de Abu Dabi como origen de determinados fondos, y no directamente a los propietarios del club. Si esa documentación ya se presentó ante la comisión y, aun así, se concluyó que las estructuras financieras eran una “farsa”, el City, advierte Severn, afronta “una lucha cuesta arriba” para probar que el dictamen fue sustancialmente erróneo.

Un vestuario que se blinda: “No nos ha afectado ni un poco”

Mientras en los despachos se cruzan informes y alegaciones, el equipo sigue ganando. Phil Foden, uno de los símbolos de la era moderna del club, asegura que el veredicto no ha alterado el pulso interno del vestuario “ni un poco”.

El City mantiene su discurso: niega rotundamente las acusaciones, insiste en su inocencia y se aferra al recurso como única vía para limpiar su imagen. Sobre el césped, la maquinaria no se ha detenido. Desde que se confirmó el fallo, el equipo ha ganado sus dos partidos de liga, como si nada se moviera alrededor.

Pero algo sí se mueve. El contexto. La percepción. La historia que se está escribiendo en paralelo a cada victoria.

Hasta el escudo cambia: Puma rompe con una tradición

En medio de la tormenta, también llegan cambios desde la industria. Puma, proveedor de las equipaciones del City, ha anunciado que a partir de la temporada 2027/28 eliminará el logotipo de la marca en las mangas de las camisetas, dejando su emblema únicamente en la parte frontal.

El famoso felino, que ha sido parte central de la identidad visual de la firma desde principios de los 2000, desaparecerá de las mangas no solo del City, sino de todos los clubes a los que viste. Un gesto menor en comparación con el terremoto institucional, pero que simboliza otra cosa: incluso los detalles más reconocibles del fútbol moderno están en plena transformación.

La pregunta ya no es solo qué ha ganado el Manchester City, sino bajo qué condiciones se juzgarán esos triunfos cuando todo esto termine. Y lo inquietante, para muchos, es que nadie sabe cuándo llegará ese final.