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Liverpool considera a Lamine Camara como alternativa a Alex Scott

Durante semanas, el nombre de Alex Scott ha sonado como el gran objetivo de Liverpool para el nuevo proyecto de Andoni Iraola. No es casualidad. El técnico español conoce al detalle al centrocampista inglés tras su etapa conjunta en Bournemouth y, a sus 23 años, Scott encaja en el perfil de futbolista moldeable, intenso y tácticamente disciplinado que Iraola exige en la medular.

Scott entiende el sistema del vasco “como la palma de su mano”, y esa familiaridad convierte la operación en algo muy tentador para un club que arrastra problemas estructurales en el centro del campo desde la salida de Fabinho en 2023. Un jugador que llegue sabiendo exactamente qué pide el entrenador ahorra meses de adaptación. Y en la élite, el tiempo es oro.

Por eso, entre todos los centrocampistas vinculados a Anfield en las últimas semanas, Scott se había colocado en primera línea del debate. Hasta ahora.

Un giro en el tablero: aparece Lamine Camara

Desde L4 ha emergido una alternativa que cambia el escenario. Una opción, sobre el papel, más lógica, más económica y quizá más cercana a lo que hoy necesita el Liverpool: Lamine Camara.

El internacional senegalés, actualmente en AS Monaco, estuvo a instantes de fichar por Chelsea al final del último mercado estival. El acuerdo parecía encaminado, pero el club monegasco se retiró a última hora por motivos que nunca terminaron de aclararse. A partir de ahí, el efecto dominó: rumores, llamadas y un nombre que empezó a rodear también los despachos de Anfield.

El periodista Ben Jacobs llegó a asegurar que Liverpool pidió al club del Principado que esperara a enero para abrir la puerta a una puja en la que los ‘Reds’ querrían entrar de lleno. Encajaba con una necesidad evidente: el equipo sigue sin un ‘6’ puro desde la marcha de Fabinho, y ese vacío se nota cada fin de semana.

La cuestión es si el club está dispuesto a transformar ese interés en una ofensiva real.

El precio que cambia la conversación

En medio de ese ruido, Paul Gorst ha aportado un dato que puede resultar decisivo. En declaraciones a The Redmen TV, el periodista puso números sobre la mesa para medir a Camara frente a Scott.

“Quizá Lamine Camara sea el siguiente nombre que Liverpool va a mirar si se trata de un centrocampista”, explicó. “Era una cifra bastante razonable en su momento, 45-50 millones de libras, que es justo el tipo de operación en la que Liverpool solía moverse tan bien. No veo al club pagando 100 millones por Alex Scott”.

Ahí está el eje del dilema. Scott, alrededor de los 100 millones. Camara, por la mitad. En un mercado inflacionado, encontrar un mediocentro joven, internacional, con experiencia en Ligue 1 y disponible en esa franja de precio suena a oportunidad de las que el Liverpool de los últimos años solía aprovechar sin dudar.

Un ‘6’ que encaja en las urgencias de Iraola

El encaje deportivo de Camara es casi tan atractivo como su coste. Liverpool lleva tiempo coqueteando con perfiles de Ligue 1 para reforzar la sala de máquinas: el senegalés y Mamadou Sangare fueron los dos nombres más insistentes vinculados a Anfield en verano. Ninguno llegó, y la plantilla arrancó otra temporada corta de efectivos en la zona más sensible del campo.

Cuatro centrocampistas puros para un equipo que quiere presionar alto, sostener ritmos frenéticos y competir en todas las competiciones. Demasiado riesgo. Se ha visto ya: hay tramos en los que el plan funciona, pero la manta no llega para todo el año.

El problema se agrava con un detalle táctico que Iraola no ha conseguido resolver: Dominik Szoboszlai y Ryan Gravenberch no terminan de funcionar juntos en un doble pivote. Su falta de compatibilidad se ha repetido varias veces este curso. Dos futbolistas de talento, sí, pero con tendencias ofensivas similares y dificultades para guardar la espalda cuando el equipo se estira.

Ahí es donde la figura de un ‘6’ más posicional como Camara cobra sentido. Un ancla que permita liberar a los interiores, que dé equilibrio a las transiciones y que reduzca la exposición de la zaga cuando el bloque se vuelca arriba. Justo el tipo de pieza que el Liverpool no ha reemplazado desde que Fabinho hizo las maletas.

Entre el talento conocido y la oportunidad de mercado

Nadie en el club duda de que Alex Scott sería un refuerzo de primer nivel. Conoce a Iraola, entiende los automatismos, aporta calidad con balón y agresividad sin él. Pero el contexto económico pesa: 100 millones por un centrocampista que, pese a su potencial, todavía debe consolidarse al máximo nivel es una apuesta fuerte, casi definitiva.

Camara, en cambio, se mueve en ese rango de 50 millones que históricamente ha sido territorio propicio para el Liverpool: fichajes de alto potencial, coste asumible y margen de crecimiento tanto deportivo como patrimonial. Un tipo de operación que encaja con la idea de reconstrucción inteligente más que con un golpe de talonario.

Queda un matiz nada menor: el cupo de jugadores formados en casa. Optar por el senegalés no ayuda a resolver los problemas de registro doméstico, algo que Scott sí aportaría. Esa variable pesa en cualquier planificación a medio plazo en la Premier League.

Aun así, cuando se ponen todas las piezas sobre la mesa, la sensación es clara: si AS Monaco mantiene el precio en torno a los 50 millones, renunciar a Lamine Camara empieza a parecer un lujo que el Liverpool no debería permitirse. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿apostar por la familiaridad de Scott a precio récord o por el equilibrio que promete Camara a mitad de coste? La respuesta puede marcar el centro del campo de Anfield durante muchos años.