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Cavenagh y la reconstrucción de Rangers: ¿un verano torpe?

El presidente de Rangers, Andrew Cavenagh, no se anduvo con rodeos ante los accionistas: el equipo no está donde debería. Ni en resultados ni en construcción de plantilla. Y, a menos de que cierre el mercado, en Ibrox se preparan días agitados.

Nueve fichajes ya, entre ellos varias apuestas para cambiarle la cara al equipo de Derek McInnes. Un solo punto en dos jornadas de Premiership. Y una desventaja de 2-1 ante Jagiellonia Bialystok en la tercera ronda previa de la Europa League. El contraste es evidente.

Un verano “torpe” y la promesa de más fichajes

Cavenagh definió el mercado hasta ahora como “clunky”, torpe, trabado. El diagnóstico es claro, pero también el plan: llegarán más refuerzos.

“No me gusta poner un número, pero desde luego espero que entren de tres a cinco jugadores más y que algunos posiblemente salgan”, explicó en un foro abierto en Glasgow, con el tono de quien sabe que la paciencia de la grada no es infinita.

El contexto no ayuda. Rangers se juega buena parte de su temporada europea antes de que el mercado quede cerrado. El jueves recibe a Jagiellonia en Ibrox con la obligación de remontar. En el horizonte, en el play-off, esperan Larne, campeón de Irlanda del Norte, o Iberia Tbilisi, de Georgia. Mucho en juego, demasiado pronto.

“Fastidia tener que disputar varios partidos importantes antes de que cierre la ventana, pero así funciona”, admitió Cavenagh. El calendario no negocia.

De la cultura del segundo puesto a la exigencia del título

El presidente volvió a una idea que repite desde que llegó hace aproximadamente un año: cambiar la mentalidad del club.

“Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que acabar segundos, y a veces peor, se estaba filtrando en cada rincón del club y teníamos que cambiar eso, pero lleva tiempo”, subrayó. No son palabras vacías. El arranque de curso, con solo un punto en liga y una derrota ante Hibernian, ha devuelto viejos fantasmas.

Cavenagh, sin embargo, insiste en ver la botella medio llena. “Entiendo que aún no estamos ahí; soy más optimista ahora que hace un año”, aseguró. Nada de lamentos: “Podríamos mirar cómo han ido los tres primeros partidos y sentarnos a lamentarnos, pero no vamos a hacer eso”.

La exigencia es máxima, pero el club asume que la reconstrucción no será instantánea.

McInnes, la apuesta “estilo Klopp”

A su lado, el director ejecutivo Jim Gillespie defendió con firmeza la elección de Derek McInnes como nuevo entrenador, tras su temporada casi perfecta con Heart of Midlothian, donde se quedó a las puertas del título.

“Puedes ir a por un entrenador estilo Pep [Guardiola] o estilo [Jürgen] Klopp. Nosotros queríamos un técnico tipo Klopp, que juegue al ataque”, explicó Gillespie. “Derek ha estado muy arriba en nuestra lista durante mucho tiempo y creemos que encaja con el estilo y la cultura de este club”.

El mensaje es nítido: Rangers quiere un equipo agresivo, dominante, reconocible. La realidad, por ahora, va por detrás del discurso. El pobre inicio de campaña ha dejado a McInnes frustrado y bajo presión temprana, mientras las gradas esperan ver esa versión “de frente” que les han prometido desde la sala de juntas.

El VAR, en el punto de mira

El malestar no se limita al mercado o al rendimiento deportivo. La derrota por 2-1 ante Hibernian dejó una herida abierta en forma de decisión de VAR. Rangers ha pedido aclaraciones a la SFA por el penalti señalado tras revisión.

“Entendía que tenía que ser un error claro y obvio para que llamaran al árbitro a la pantalla”, dijo Gillespie. “No vi que fuera ni claro ni obvio”.

No se quedó ahí. El ejecutivo reclamó algo más profundo que una simple explicación puntual: “Necesitamos una estrategia para desarrollar a los árbitros y el VAR. Mi pregunta para la SFA sería: ‘¿Cuál es la estrategia para mejorar?’ Tenemos que lograr una mejora”.

El mensaje, otra vez, es directo. Rangers no solo quiere respuestas sobre una jugada concreta, quiere garantías de que el sistema avanzará.

Días decisivos en Ibrox

Cavenagh, Gillespie y el accionista Paraag Marathe compartieron escenario y discurso: el club está en transición, pero la ambición no se negocia. Fichajes por cerrar, una eliminatoria europea al filo y un entrenador nuevo al que se le exige impacto inmediato.

El verano de Rangers aún no ha terminado. La cuestión es si este “clunky” comienzo se convertirá en un tropiezo pasajero o en el primer síntoma de que la revolución prometida tardará más de lo previsto en cuajar.