Celtic golea a Hearts y cuestiona el rol de Hogh
La tarde en la que el Celtic borró a Hearts del mapa con un 7-1 no sólo despejó dudas. También abrió una herida incómoda en el corazón del proyecto de Martin O’Neill: ¿dónde encaja realmente Kasper Hogh en este equipo?
El vigente campeón firmó una actuación arrolladora, con una delantera eléctrica formada por Camilo Duran, Callum Osmand y Haissem Hassan. Ritmo, movilidad, agresividad. Todo lo que se le ha pedido a Hogh desde que aterrizó en Glasgow por 11 millones de libras… y que, de momento, no está ofreciendo con continuidad.
De Lisboa al banquillo
La semana del delantero danés lo explica casi todo. El jueves, en Lisboa, noche para olvidar: derrota 4-1 ante Benfica en la Europa League y cambio al descanso. O’Neill lo retiró al intermedio y movió a Duran al centro del ataque. El equipo mejoró, la sensación de amenaza creció y el debate quedó servido.
Pese a ese golpe, el técnico salió públicamente en defensa de su delantero de 25 años. Aseguró que sigue convencido de que acabará la temporada con 20 goles. Pero el domingo, en un partido de gran escaparate ante el subcampeón de la pasada Scottish Premiership, Hogh empezó en el banquillo. Un mensaje claro.
Mientras tanto, su registro es frío: ha marcado en sólo uno de sus 12 partidos con el Celtic, eso sí, con un hat-trick en Kilmarnock en agosto. Demasiado poco para un fichaje de ese calibre en un club que vive del gol.
O’Neill reconoce que su gran apuesta del verano está falto de confianza. El calendario no da tregua y el jueves espera Celta Vigo en Europa, pero el entrenador insiste en que el tiempo y la sucesión de partidos devolverán al danés al nivel que mostró en Bodo/Glimt.
Un tridente que funciona… sin el fichaje estrella
Mientras se reconstruye anímicamente Hogh, el césped habla. Y lo que dice ahora mismo es que el Celtic ataca mejor sin su fichaje récord.
La segunda parte en Lisboa fue la primera gran pista. Con Duran como nueve y Hassan y Osmand abiertos, el frente ofensivo cambió de cara. Más agresividad en la presión, más rupturas al espacio, más sensación de peligro cada vez que el balón cruzaba la línea del medio campo.
O’Neill tomó nota. El mismo tridente que terminó aquel partido fue el que inició el duelo ante Hearts. El resultado fue devastador: 5-1 al descanso, con un doblete de Osmand, y un equipo que jugó a una velocidad que el rival nunca pudo igualar. Duran firmó su noveno gol de la temporada en la segunda mitad, uno de los dos tantos que completaron el 7-1 final.
En este contexto, cuesta imaginar que un jugador de 11 millones no tenga el puesto asegurado en un club escocés. Pero la realidad es tozuda: el Celtic tiene ahora mismo una delantera titular que funciona… y no incluye a Hogh.
Hogh, asistente en la sombra
Eso no significa que el danés esté desconectado del todo. En los últimos dos partidos de liga ha dejado una huella silenciosa pero real. En la victoria 2-0 en el campo de Motherwell, sirvió una asistencia a Benjamin Nygren. El domingo, ya con el partido roto, volvió a entrar desde el banquillo y asistió de nuevo al sueco para el séptimo gol.
Son destellos, no un argumento definitivo para recuperar la titularidad. Pero al menos indican que el delantero no se ha caído mentalmente del todo. Un detalle gustó especialmente a la grada: al descanso, cuando Osmand fue sustituido, Hogh lo abrazó con una sonrisa amplia. No hay rastro, al menos de puertas para afuera, de un ego herido dispuesto a dinamitar el vestuario por su situación.
La pregunta, sin embargo, no desaparece: ¿basta con un par de asistencias para sostener el peso de un fichaje récord en un equipo que vuela sin él?
Duran se adueña del nueve
Mientras Hogh busca respuestas, Camilo Duran las ofrece todas. El colombiano se ha convertido en el gran fichaje del verano del Celtic. Suma 14 contribuciones de gol en 15 partidos —nueve tantos y cinco asistencias—, muchas veces partiendo desde banda. Un lujo.
O’Neill ya ha admitido que Duran se siente más cómodo jugando como delantero centro. El domingo se vio por qué. Su impacto no se limitó al gol. Participó en la elaboración del tercer y cuarto tanto, atacó espacios que antes quedaban vacíos y dio una dimensión diferente a la presión.
El análisis de Andy Halliday en la BBC fue contundente. Para él, la mejor delantera del Celtic no incluye a Hogh. Y lo argumentó con un ejemplo muy concreto: en la jugada en la que Jamie McCart falla un control, Duran está lo bastante cerca y rápido como para castigar el error y lanzar el ataque. Halliday sostiene que Hogh no habría llegado a ese balón. Ahí, en esos detalles, se decide quién juega y quién espera.
Un goleador que no marca
La paradoja con Hogh es clara. Nadie duda de que tenga gol. Halliday lo recordó: no se marca en la Champions League contra Manchester City, Inter Milan y Atletico Madrid por casualidad. El danés es, en esencia, un goleador. Pero ahora mismo es un goleador que no marca.
O’Neill mantiene su fe. Sigue defendiendo en público que llegará a los 20 tantos esta temporada. Se agarra a su historial en Bodo/Glimt y a la idea de que una racha puede cambiarlo todo. El problema es el presente: hoy, el Celtic ataca mejor con otros tres.
Scott Allan, excentrocampista del Celtic, fue igual de claro en su comparación. Si él fuera un jugador creativo y tuviera que elegir entre Duran y Hogh como referencia ofensiva, escogería a Duran “todos los días de la semana”. Lo ve más vivo en el área, más listo para atacar cualquier balón suelto, más incómodo para los centrales.
La conclusión que se impone en el entorno del club es simple y dura: ahora mismo, Hogh no hace lo suficiente para estar en el once.
El rompecabezas de O’Neill
Martin O’Neill se encuentra ante un dilema que muchos entrenadores querrían tener: su equipo ha encontrado un tridente que funciona a las mil maravillas, pero su fichaje más caro mira desde un lado.
El veterano técnico admite que está buscando su mejor once y, dentro de él, la mejor combinación de tres hombres arriba. Hoy, la respuesta parece evidente: Duran, Osmand y Hassan. El 7-1 a Hearts no sólo fue una exhibición; fue una declaración de jerarquías.
La temporada, sin embargo, es larga. El Celtic tiene “partido tras partido” hasta enero, como recordó el propio O’Neill. Habrá minutos, habrá rotaciones, habrá lesiones y bajones de forma. Hogh tendrá oportunidades. La cuestión ya no es si las tendrá, sino qué hará con ellas.
Porque el Celtic ha demostrado que puede arrasar sin su fichaje récord. Ahora le toca al danés demostrar que este equipo es todavía mejor con él sobre el césped. Y el reloj, en un club de esta exigencia, nunca se detiene.





