Lorenzo Pellegrini listo para brillar en la Champions League
Lorenzo Pellegrini vuelve a sentirse futbolista. Y lo hace justo a tiempo, en la víspera de una noche europea en el Stadio Olimpico que puede marcar el rumbo de la temporada de la Roma ante el Slovan Bratislava en la UEFA Champions League.
Después de seis meses sin competir y de reaparecer frente al Como, el capitán giallorosso se plantó en la sala de prensa con un mensaje claro: está listo, física y mentalmente, para volver a ser protagonista. La reciente ampliación de contrato por un año con el club de su vida no es solo un gesto sentimental; es una apuesta mutua en pleno momento decisivo del curso.
De casi salida a pieza clave
Pellegrini no escondió que hace apenas un año su historia con la Roma pudo terminar de forma muy distinta. Antes de la llegada de Gian Piero Gasperini, el adiós parecía casi asumido.
“El míster fue crucial porque al inicio de la pasada temporada parecía casi normal que tomáramos caminos distintos”, reconoció el centrocampista, sin rodeos. Aquella primera conversación con el técnico lo cambió todo. Sentados frente a frente, acordaron rápidamente qué papel podía tener en el nuevo proyecto. Desde ahí, el relato dio un giro.
Habló con el club, con el entrenador, con el cuerpo técnico, con el vestuario. Todos le transmitieron el mismo mensaje: le querían dentro. “Fue muy natural”, resumió. Sin ruido, sin drama. De casi descartado a renovado y con galones.
Paciencia, gimnasio y una mente despejada
Los seis meses fuera se hicieron largos. Pellegrini admitió que el tramo más duro no fue solo la recuperación física, sino la sensación de ver a sus compañeros desde la banda, sin poder ayudar. La ansiedad por volver tuvo que convivir con la paciencia que exige cualquier regreso serio a la élite.
Hoy su discurso es distinto. Se define “calmo” y decidido a aportar en la campaña europea. No suena a tópico de previa: se percibe en el tono de quien sabe que el margen de error en esta fase de grupos es mínimo y que su influencia puede inclinar partidos.
Dentro del vestuario, según cuenta, el clima es sereno. Nada de tensión descontrolada pese a las lesiones que han condicionado las últimas semanas. “Entramos, entrenamos y trabajamos duro para preparar los partidos”, describió. Rutina, concentración y una idea clara de lo que pide Gasperini.
El comodín táctico de Gasperini
En un equipo golpeado por las bajas, la versatilidad de Pellegrini se convierte en oro. Él mismo lo dejó claro: puede actuar como interior en el centro del campo o como mediapunta más adelantado, según dicte el plan.
“Mi calidad es jugar con el balón en los pies”, explicó. El matiz es revelador: no se define por una posición fija, sino por la lectura del espacio. Esté en la base o entre líneas, su prioridad es encontrar huecos y explotarlos. Justo el tipo de futbolista que Gasperini exprime al máximo en sus sistemas dinámicos, llenos de intercambios y alturas cambiantes.
Con un calendario apretado y una plantilla corta por las lesiones, ese recurso le ofrece al técnico una pieza capaz de tapar dos necesidades a la vez: creatividad y trabajo entre zonas.
Un Slovan sin complejos
Al otro lado, Yaya Touré no viaja a Roma para hacer turismo. El entrenador del Slovan Bratislava reconoció sin maquillajes la superioridad teórica de la Roma, pero marcó territorio en su discurso.
“Nos enfrentamos a un equipo muy fuerte. Tienen ausencias, pero siguen siendo fuertes y pueden hacerte mucho daño”, advirtió. El respeto, eso sí, no se traduce en miedo. Touré subrayó que su equipo ha aprendido de los dos últimos partidos y que ahora quiere mostrar carácter “sin temor”.
El mensaje es claro: el Slovan no piensa replegarse sin más ni firmar un papel secundario en el Olimpico. Buscará incomodar, morder cuando pueda y explotar cualquier duda romana en un contexto en el que cada punto pesa.
Una noche para medir ambición
La Roma llega al duelo con la mirada puesta en afianzar sus opciones de clasificación. No es una final, pero se le parece: un tropiezo complicaría el grupo; una victoria, en cambio, consolidaría el camino y reforzaría el proyecto de Gasperini.
En medio de ese equilibrio aparece Pellegrini, renovado, recuperado y con ganas de demostrar que su historia en el club no ha entrado en fase de epílogo, sino en un nuevo capítulo.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿está listo para volver a ser el faro de la Roma justo cuando Europa empieza a dictar sentencia? El Stadio Olimpico tendrá la respuesta el martes por la noche.






