Ten Hag critica a Cristiano y a Ineos por la cultura tóxica en Old Trafford
Erik ten Hag ha roto el silencio. Y no ha dejado títere con cabeza. En una entrevista con The Athletic, el exentrenador de Manchester United ha acusado directamente a Cristiano Ronaldo de “dejar tirado al equipo” durante su segunda etapa en Old Trafford y ha apuntado también a la nueva era de Ineos y Sir Jim Ratcliffe como responsables de perpetuar un vestuario ingobernable.
El neerlandés, despedido en octubre de 2024, ha elegido el bisturí, no los guantes de seda.
“Nos dejó tirados”: el pulso perdido con Cristiano
Ten Hag llegó a United en 2022 con Cristiano ya instalado en el vestuario, convertido de nuevo en icono del club. Sobre el papel, el plan era claro: construir un equipo competitivo alrededor de un goleador histórico. En la práctica, según el técnico, aquello nunca despegó.
“Nos dejó tirados, y me dejó tirado, porque habíamos planeado con él”, confesó Ten Hag en la entrevista. No fue una cuestión táctica, insistió, sino de preparación y compromiso diario.
El técnico asegura que Cristiano “no se preparó” de forma adecuada para los partidos: se habría borrado de entrenamientos, no habría alcanzado las cargas físicas exigidas cuando sí se ejercitaba y, en un episodio ya célebre dentro del vestuario, habría completado solo dos de las tres vueltas de la carrera punitiva que el entrenador impuso tras el 4-0 encajado ante Brentford en agosto de 2022.
Ten Hag relata que le encaró directamente por su estado físico. Le repetía una idea sencilla: el equipo trabajaría para ponerle en zona de remate, pero él tenía que llegar al área. Para el neerlandés, ni siquiera se trataba de pedirle que presionara como un delantero moderno; el problema, dice, era más básico. “No corría ni con balón ni sin balón”, vino a resumir. Y atribuye esa falta de despliegue a una preparación insuficiente.
El retrato va más allá de los datos físicos. Según Ten Hag, Cristiano lanzaba un mensaje peligroso dentro del grupo: “Guardar piernas” en los entrenamientos. El técnico matiza que entiende esa gestión del esfuerzo cuando un jugador está en plenitud y llega al nivel óptimo de forma. Lo que no acepta es que se salte el proceso para alcanzar precisamente ese estado.
La fractura entre ambos explotó públicamente en noviembre de 2022. Tras la entrevista de Cristiano con Piers Morgan, en la que el portugués dijo sentirse “traicionado” por su entrenador, el club decidió rescindir su contrato. Fue el punto final de una relación que, a tenor de las palabras de Ten Hag, llevaba tiempo rota por dentro.
Cristiano, por ahora, no ha respondido a estas nuevas acusaciones.
Ineos bajo el foco: “Dan el poder a los jugadores”
Ten Hag no se detuvo en el pasado con Cristiano. Apuntó más arriba. Hacia la estructura actual del club y el papel de Ineos desde la llegada de Sir Jim Ratcliffe.
“El problema continúa. Alimentan la cultura tóxica”, lanzó el neerlandés, acusando a los nuevos co-propietarios de no respaldarle en decisiones disciplinarias clave y de reforzar, de facto, el poder del vestuario frente al banquillo.
El exentrenador citó casos como los de Marcus Rashford y Jadon Sancho, sin entrar en detalles nuevos, pero dejando claro que se sintió desautorizado en momentos en los que, a su juicio, había que marcar líneas rojas. “Rashford es un jugador increíble, si su mentalidad es la correcta”, recordó. Ten Hag insistió en que siempre mostró confianza en él, dándole minutos y galones, pero defendió que, cuando se rompen los estándares internos, “a veces hay que hacer correcciones”.
Esa dualidad le acompañó durante todo su mandato: ejercer de “poli malo” para imponer normas y, al mismo tiempo, alinear a los futbolistas que le daban más opciones de ganar. Un equilibrio delicado en un club donde la figura del jugador estrella suele pesar tanto como el escudo.
Un vestuario heredado y un club en bucle
Ten Hag subrayó que nunca eligió a Cristiano; lo heredó. Igual que heredó un vestuario acostumbrado a ver pasar entrenadores y a sobrevivirles. Su relato dibuja un patrón: técnicos que intentan endurecer la disciplina, estrellas que chocan con esos límites, una directiva que duda y una nueva estructura —Ineos— que, según él, no ha roto el círculo vicioso.
Desde su destitución, el neerlandés había hablado poco. Esta vez, en cambio, se ha explayado. Ha defendido sus decisiones, ha explicado sus choques con figuras clave del vestuario y ha señalado a la cúpula por no sostenerle cuando más necesitaba respaldo.
Mientras tanto, el presente de Manchester United vuelve a estar bajo presión. Michael Carrick, al mando desde la salida de Ten Hag, ya siente el peso de la silla caliente. El técnico neerlandés, lejos de pedir cabezas, lanzó un mensaje claro al club: despedir de nuevo al entrenador “no es la solución”.
En Old Trafford, el eco de sus palabras resuena con fuerza. El problema ya no es solo quién se sienta en el banquillo. La cuestión, a estas alturas, es si alguien se atreverá de verdad a cambiar las reglas del juego dentro del vestuario.






