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Celtic se opone a sanción de la Scottish FA

El pulso entre Celtic y la Federación Escocesa de Fútbol ha subido de tono. Tras conocerse la decisión de la Scottish FA de obligar al club de Glasgow a disputar su próximo encuentro como local en la Scottish Cup sin público, el campeón escocés respondió con un mensaje tan contundente como medido.

El club se declaró “impactado” por lo que considera un castigo desproporcionado para lo sucedido: una breve invasión de campo por parte de aficionados de Celtic en un momento de euforia y celebración. No hubo intento de minimizar el hecho, pero sí de ponerlo en contexto.

Desde el club recordaron que nunca han justificado que los hinchas entren en el terreno de juego y que, cada vez que ha ocurrido, han actuado internamente. La entidad insiste en que asume su responsabilidad en materia de conducta de la afición, pero reclama que se valore la dimensión real del incidente y la naturaleza emocional del fútbol.

Ahí está el núcleo de la queja: Celtic esperaba que el panel disciplinario tuviera en cuenta las circunstancias, la diferencia entre una invasión masiva y una irrupción limitada en un contexto de celebración, y el matiz entre comportamientos violentos y gestos de euforia.

El club también subrayó otro punto clave. En el partido que ha originado la sanción, Celtic no era el equipo local ni el responsable directo del dispositivo de seguridad del estadio. Esa distinción, a ojos de la directiva, debería haber pesado en el veredicto.

Por ahora, en Glasgow optan por la cautela. Celtic anunció que estudiará con detalle el informe y los argumentos del panel disciplinario en cuanto estén disponibles. Solo entonces decidirá sus próximos pasos.

La batalla, a la espera de ese documento, no se jugará sobre el césped, sino en los despachos. Y la gran incógnita es clara: ¿aceptará Celtic un castigo que considera injusto o llevará el pulso con la Scottish FA hasta el final?