César Peixoto toma las riendas del Wolves tras la salida de Rob Edwards
El proyecto de Wolves da un volantazo brusco. El club ha alcanzado un acuerdo total con César Peixoto, hasta ahora técnico de Gil Vicente, y se prepara para oficializar el despido de Rob Edwards tras una única temporada marcada por el descenso y por dudas crecientes en los despachos de Molineux.
No es un movimiento improvisado. Fuentes consultadas señalan que el nombre de Peixoto apareció con fuerza en la agenda de los propietarios gracias a la recomendación directa del superagente Jorge Mendes, cuya influencia en la estructura de Wolves y su sintonía con Fosun siguen intactas. A partir de ahí, las conversaciones avanzaron a toda velocidad hasta cerrar el acuerdo con el técnico portugués, que llega para hacerse cargo del equipo de forma inmediata.
De la ilusión al desgaste con Rob Edwards
La confianza en Edwards empezó a resquebrajarse mucho antes del descenso. Las reservas en Molineux se remontan a diciembre, cuando su arranque en el banquillo dejó más interrogantes que certezas. El equipo reaccionó por momentos, encadenó algunas mejoras, pero nunca fue suficiente para sostener la categoría.
El dato es demoledor: solo 20 puntos y tres victorias en toda la temporada. Wolves se despidió de la Premier League sin ruido, casi en silencio, con la sensación de haber desaprovechado un proyecto que, según muchos dentro del club, estaba pensado precisamente para este curso en Championship y un asalto inmediato al regreso.
Edwards llegó envuelto en polémica, tras abandonar Middlesbrough después de un inicio brillante en Teesside para aceptar el reto de entrenar al club de su ciudad natal. Su salida de allí levantó ampollas; su aterrizaje en Molineux, expectativas. El desenlace, sin embargo, ha sido muy distinto al imaginado.
Aun así, su huella no ha sido menor en los despachos. TEAMtalk desvela que Edwards ha tenido un papel clave en el diseño de la estrategia de fichajes de Wolves. Fue influyente a la hora de convencer a Raúl Jiménez para regresar a Molineux y también empujó la operación que terminó con el fichaje del experimentado defensor Kieran Trippier. Trabajo de fondo, de estructura, que el club heredará más allá de su salida del banquillo.
Pero mientras el equipo se hundía, el poder interno se reordenaba. La llegada del nuevo presidente ejecutivo, Nathan Shi, ha acelerado los cambios. Shi quiere dejar su sello, y en ese contexto se han intensificado las conversaciones con Mendes. De esas reuniones ha nacido la opción Peixoto.
La carta Peixoto: una apuesta de presente y futuro
Mendes no solo ha sugerido un nombre. Ha construido un perfil. Fuentes cercanas a la negociación apuntan que Wolves ha tenido acceso a un análisis detallado de la idea de juego, métodos de trabajo y planificación de Peixoto. El resultado convenció a la directiva: acuerdo cerrado y relevo en el banquillo.
A sus 46 años, César Peixoto es un rostro conocido en el fútbol portugués. Como jugador, pasó por Benfica y Porto y llegó a vestir la camiseta de la selección de Portugal. Su carrera como entrenador, en cambio, había transitado hasta hace poco por la discreción: etapas cortas, resultados irregulares, poca tracción mediática.
Todo cambió con Gil Vicente. Allí firmó la temporada que le ha puesto en el escaparate europeo: un sexto puesto notable, el mejor logro de su carrera en los banquillos y un rendimiento que llamó la atención de varios clubes del continente. No fue un milagro aislado, sino una campaña construida en medio de dificultades estructurales y limitaciones de plantilla, algo que en Wolves se ha valorado de forma especial.
Las fuentes consultadas explican que en Molineux han quedado especialmente impresionados con su enfoque táctico y con la capacidad para exprimir recursos en un contexto complejo. En la cúpula lo ven como un entrenador emergente, con margen de crecimiento y un techo todavía lejano.
Presión máxima: ascenso o fracaso
El escenario que se encuentra Peixoto es exigente y sin periodo de gracia. Tras el descenso, las expectativas son claras: pelear desde el primer día por el ascenso y devolver a Wolves a la Premier League a la primera oportunidad. No hay mucho espacio para el error. Ni para las dudas.
La presión no solo viene de la grada. Fosun quiere resultados rápidos, Nathan Shi busca consolidar su autoridad con una decisión fuerte en el banquillo y Mendes ha puesto su sello con un técnico de su órbita. El margen de maniobra será corto, pero el respaldo, al menos de inicio, será total.
Con el acuerdo con Peixoto ya sellado y el anuncio de la salida de Edwards pendiente de hacerse oficial en las próximas horas, Wolves entra en una nueva fase. Un club herido por el descenso, un proyecto rediseñado desde la cúpula y un entrenador que llega desde Portugal para demostrar que su irrupción en Gil Vicente no fue una excepción.
La pregunta ya no es por qué se ha producido el cambio, sino cuánto tiempo necesitará Peixoto para convertir esta apuesta arriesgada en el billete de regreso a la élite.






