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Chelsea empata en Stamford Bridge contra Aston Villa

Aston Villa salió vivo de Stamford Bridge. No solo eso: se llevó un punto que sabe a mucho y cortó una racha de 12 derrotas ligueras seguidas ante Chelsea. El 1-1 en el arranque de la nueva temporada de la Women’s Super League dejó una sensación extraña en el aire: oportunidad perdida para el equipo de Sonia Bompastor, enorme resistencia y premio para las de Birmingham.

Un inicio azul arrollador

Chelsea arrancó como se espera de un aspirante al título que estrena casa permanente. Presión alta, ritmo feroz y balón casi en propiedad exclusiva. Muy pronto, Lauren James marcó territorio.

A los cinco minutos ya había avisado: arrancada desde la izquierda, recorte hacia dentro y disparo cruzado que se marchó rozando el poste. Fue el preludio del golpe.

En el 11’, un error grosero en la zaga de Villa le regaló el balón a James. La atacante no perdonó: condujo directa hacia el área, se la acomodó a la zurda y fusiló a la escuadra, mandando el balón al techo de la portería. Golazo y ventaja merecida.

Chelsea olió sangre. Aggie Beever-Jones, en su partido número 100 con el club, rozó el 2-0 en el 21’: centro desde la derecha hacia el primer palo y remate que obligó a Akane Okuma a una parada baja de mucho reflejo. La guardameta japonesa empezaba a construir su gran noche.

Las locales siguieron empujando. Sjoeke Nüsken, bien perfilada en la frontal tras una dejada de Beever-Jones, mandó su disparo por encima del larguero en el 32’. Justo antes del descanso, otra acción peligrosa en el área pequeña obligó a una intervención providencial de la defensa de Villa, que desvió el balón al techo de su propia portería para evitar males mayores.

Chelsea dominaba, pero el marcador solo decía 1-0. Y eso mantuvo con vida a Villa.

Villa despierta y el partido cambia de guion

Tras el descanso, el tono cambió. Villa adelantó líneas, ajustó marcas y empezó a morder. El partido dejó de ser un monólogo.

La primera gran señal llegó en el 55’. Chasity Grant ganó la banda y puso un centro tenso al primer palo. Amalie Vangsgaard se lanzó al remate de primeras y la pelota salió por centímetros. Era una ocasión enorme para igualar. Chelsea, de repente, ya no estaba tan cómoda.

El susto espoleó a las locales. Keira Walsh, desde fuera del área, conectó un disparo espectacular en el 67’ que superó a Okuma pero no al travesaño: el balón se estrelló en la parte inferior de la madera y botó fuera. Stamford Bridge contuvo la respiración. Ese fue el momento en que el partido pudo haberse roto.

No lo hizo. Y Villa se agarró a esa vida extra.

El castigo a Chelsea y la reacción final

El empate llegó en el 79’, casi como consecuencia lógica de lo que se estaba viendo. Un barullo en el área de Chelsea, dudas en el despeje, y Noelle Maritz, la más rápida en reaccionar. Su remate a quemarropa tocó en Veerle Buurman y terminó dentro. Gol en propia puerta, 1-1 y silencio en la grada.

De repente, el debut liguero en la “nueva” casa se complicaba. Chelsea se volcó en busca del triunfo, con James asumiendo galones, pidiendo el balón, encarando una y otra vez.

Y cuando el estadio ya rugía pidiendo el gol en el minuto 90, apareció de nuevo Okuma. James se encontró con una ocasión clarísima a pocos metros de la portería, conectó un disparo que parecía definitivo… y la guardameta de Villa sacó una mano increíble para desviar el balón por encima del larguero. Una parada de puro reflejo que valió un punto.

Un punto que pesa distinto para cada lado

El 1-1 deja lecturas muy diferentes. Para Chelsea, que inicia su intento de recuperar el título de la WSL, el empate sabe a poco tras una primera parte dominante, un larguero de Walsh y varias ocasiones claras de James y Beever-Jones.

Para Aston Villa, en cambio, el resultado tiene peso histórico: rompe una serie negra de 12 derrotas ligueras consecutivas ante las ‘Blues’ y lanza un mensaje de carácter en su estreno de temporada.

Chelsea ya sabe que hacer de Stamford Bridge una fortaleza no será cuestión de nombre ni de escudo. Habrá que ganarlo cada fin de semana. Y la WSL, a la vista de noches como esta, no piensa regalar nada.