Callum Styles y el liderazgo en el rejuvenecido West Brom
En un West Bromwich Albion que ha decidido pisar el acelerador hacia el futuro, Callum Styles se ha encontrado, casi sin buscarlo, en el otro lado de la balanza: el de los veteranos. Con solo 26 años, el lateral izquierdo ya habla de liderazgo, de guiar, de marcar el camino en un vestuario que ha cambiado de piel este verano.
La apuesta del club ha sido clara. Siete de los nuevos fichajes que han llegado a The Hawthorns tienen 23 años o menos. Al mismo tiempo, tres jugadores por encima de los 30 años han hecho las maletas, junto a Karlan Grant y Kristian Bielik, ambos de 28, y Josh Maja, de 27. El resultado es un vestuario más joven, más fresco… y un contexto en el que alguien tiene que asumir el mando.
Ahí entra Styles.
«Creo que es algo natural [dar un paso al frente en el liderazgo] cuando has jugado muchos partidos en Championship y vas cumpliendo años temporada tras temporada», explicó en BBC Radio WM.
No son palabras vacías: detrás hay recorrido, conocimiento de la categoría y una sensación clara de responsabilidad.
El defensor reconoce que no está solo en ese papel, pero sí que el núcleo que ya estaba la temporada pasada siente la obligación de tirar del grupo: «Unos cuantos de los que estábamos aquí el año pasado sentimos que es nuestro papel conseguir que los nuevos se adapten a la liga, al equipo y a la exigencia física lo más rápido posible».
El mensaje no se queda en el discurso. Styles subraya que el ejemplo empieza por lo que hacen ellos mismos: «Tenemos que demostrarlo trabajando duro nosotros mismos y, obviamente, ayudándoles fuera del campo». Es decir, no solo en el césped, también en el día a día, en los pequeños detalles que terminan marcando la diferencia en una temporada larga.
West Brom ha decidido rejuvenecer. Styles, sin llegar a los 30, ya es uno de los “mayores” del vestuario. El reto ahora es claro: que esa nueva energía no se pierda en la inexperiencia y que voces como la suya consigan que el relevo generacional no sea un salto al vacío, sino el inicio de un ciclo competitivo.





