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Chelsea rompe su norma con el fichaje de Lacroix por 52 millones

Chelsea está a un paso de cerrar el fichaje de Lacroix procedente de Crystal Palace por 52 millones de libras. Un central de 26 años, ya con recorrido, que llega para entrar directo en el once de Alonso y apuntalar una defensa en reconstrucción.

No es un movimiento cualquiera. Es un giro de timón. Bajo la propiedad de BlueCo, el club había blindado una política muy clara: invertir fuerte en talento joven, casi siempre por debajo de los 23-24 años, con margen de revalorización. Ahora, por primera vez en cuatro años, Chelsea paga un traspaso por un jugador de 26 años o más.

La apuesta es clara: menos promesa, más presente.

Un perfil para el sistema de Alonso

Lacroix ya habría pasado el reconocimiento médico y todo está preparado para que se convierta en una pieza central del nuevo proyecto. Alonso quiere construir desde atrás, con balón y con personalidad, y el francés encaja en esa idea.

El técnico español se siente cómodo con una línea de tres centrales. No es teoría: ya lo demostró y piensa repetirlo en Stamford Bridge. En ese contexto, la experiencia de Lacroix en un sistema similar con Oliver Glasner en Crystal Palace pesa mucho. Conoce los automatismos, las coberturas, las salidas escalonadas desde atrás. No llega a aprender, llega a ejecutar.

Su ascenso en Inglaterra ha sido fulgurante. Desde que aterrizó en Selhurst Park en 2024 procedente de Wolfsburg, Lacroix se convirtió en uno de los pilares del equipo. Fue clave en la conquista de la FA Cup 2024-25 y de la Conference League, un doblete histórico para los Eagles que lo terminó de colocar en el escaparate europeo. De ahí a Chelsea, solo había un paso… y 52 millones de libras.

El escepticismo de Desailly: “¿Es realmente lo que necesita Chelsea?”

No todos, sin embargo, ven el movimiento con entusiasmo. Marcel Desailly, leyenda del club y voz respetada en Stamford Bridge, no esconde sus dudas.

“¿Es él lo que Chelsea realmente necesita? Yo creo que necesitan un central con más experiencia, un jugador ya totalmente establecido que pueda llegar y liderar la defensa”, afirmó en declaraciones a Football London. “Necesitamos un verdadero líder experimentado en el corazón de la defensa”.

El mensaje es directo. Para Desailly, el problema no es Lacroix como futbolista, sino el perfil elegido para un momento tan delicado del proyecto. El francés insiste en que el club debería apuntar más alto en términos de jerarquía competitiva.

“Es un buen movimiento para Lacroix, pero realmente quiero verles ir a por un jugador que haya competido al máximo nivel en un club de tamaño similar a Chelsea, con presiones parecidas, no un jugador que llega desde un club más pequeño que Chelsea”, remarcó.

En otras palabras: el ex capitán pide un central ya curtido en la élite absoluta, acostumbrado a vivir cada semana bajo el foco que supone pelear por títulos mayores y jugar Champions de forma regular.

Entre la táctica y la jerarquía

Desailly, pese a todo, reconoce el sentido táctico de la operación. Alonso tiene una idea muy marcada y Lacroix le ayuda a aplicarla desde el primer día.

“Alonso quiere jugar con tres atrás. Quiere implantar sus ideas y su filosofía con una defensa de tres”, explicó. En ese contexto, el salto de Lacroix parece natural: de un Palace de Glasner a un Chelsea de Alonso, con una estructura defensiva similar y exigencias superiores.

Hay otro matiz importante: el estatus internacional del jugador. Lacroix forma parte de la selección francesa, ese “equipo magnífico” que ha armado Didier Deschamps, y ya sabe lo que es representar a su país en un Mundial. Desailly, que conoce mejor que nadie lo que significa ese escaparate, lo deja claro: “No puedo criticar a un internacional que ha representado a Francia en la Copa del Mundo”.

Ahí se abre la paradoja. El ex central ve a un jugador de gran nivel, con recorrido internacional y éxito reciente en Inglaterra, pero sigue convencido de que a Chelsea le falta un líder defensivo de otra dimensión, alguien que mande más que acompañe.

Un fichaje que define una nueva etapa

Para Chelsea, Lacroix es algo más que un refuerzo. Es una declaración de intenciones. El club rompe su propia norma de edad, asume un desembolso importante y apuesta por un futbolista que ya ha demostrado en la Premier que puede sostener una defensa ganadora.

Para Lacroix, es el salto lógico tras un año meteórico: de Wolfsburg a Selhurst Park, de Selhurst Park a Stamford Bridge, con una FA Cup, una Conference League y un Mundial en su mochila.

Ahora falta la parte que no se compra con 52 millones: demostrar si llega para mandar o solo para encajar en el sistema. Y ahí, en el corazón de la zaga de Chelsea, se decidirá si este giro en la estrategia de fichajes fue un punto de inflexión… o un riesgo innecesario.

Chelsea rompe su norma con el fichaje de Lacroix por 52 millones