Chris Smalling negocia su futuro con el Porto líder en Portugal
Chris Smalling se resiste a bajar el telón. A los 36 años, sin club desde el verano, el exdefensa de Manchester United y de la selección inglesa negocia con el Porto, actual líder intratable de la Primeira Liga, en unas conversaciones que ya se encuentran en fase avanzada.
No hay acuerdo firmado, pero el escenario está claro: un veterano con un currículo pesado, frente a un gigante portugués que ha arrancado la temporada a toda máquina. Porto ha ganado sus siete partidos de liga y ya ha abierto un hueco de cinco puntos sobre el segundo, Benfica. Un equipo en marcha, que busca añadir experiencia y jerarquía a una zaga que aspira a sostener la pelea en todos los frentes.
Smalling terminó contrato con Al-Fayha, en la Saudi Pro League, en verano. Desde entonces, libre. En ese lapso sonó con fuerza para reforzar a Rangers, pero la operación nunca llegó a concretarse. El interés se enfrió y el central siguió esperando. Ahora, la puerta que se abre es distinta: la de un club acostumbrado a ganar, con exigencia europea y un contexto competitivo que puede exprimir hasta la última gota de su carrera.
El equipo de Francesco Farioli domina el campeonato doméstico, pero ya ha recibido un aviso en Europa: derrota en casa ante Manchester City en su estreno en la Champions League. Ese tipo de golpes suele acelerar decisiones. Un defensa con casi dos décadas de experiencia al máximo nivel encaja en esa lógica: minimizar riesgos atrás, añadir oficio, reforzar el vestuario.
El viaje de Smalling empezó lejos de los focos, en el Maidstone no profesional. Desde allí saltó a Fulham y luego a Manchester United, donde levantó cinco títulos importantes, incluidos dos campeonatos de Premier League. Más tarde, en Roma, se reinventó en la Serie A y se coronó campeón de la Uefa Conference League en 2022 bajo las órdenes de José Mourinho. En paralelo, sumó 31 internacionalidades con Inglaterra.
Ahora, con 19 años de carrera profesional a sus espaldas, el central quiere seguir compitiendo. No busca una retirada silenciosa, sino otro escenario grande, otra grada exigente, otro vestuario con hambre. Porto, con su racha perfecta en liga y su ambición continental intacta pese al tropiezo ante City, parece el tipo de lugar donde un defensor veterano puede dejar una última huella.
Si las negociaciones llegan a buen puerto, el líder del fútbol portugués no solo sumará un nombre ilustre. Ganará a un especialista en sobrevivir en la élite. Y Smalling, quizá, el último gran capítulo de una carrera que se ha negado siempre a seguir el camino fácil.






